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Teletrabajo (I): nuevos retos en la prevención de riesgos laborales

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No cabe duda de que el desarrollo de las nuevas tecnologías ha impulsado la aparición de nuevas profesiones y que ha definido una forma de prestación de servicios que difiere netamente del modelo tradicional de trabajo. La descentralización del lugar donde se desarrollan las actividades profesionales y el ineludible empleo de tecnologías de información y comunicación (TIC) son elementos cada vez más demandados por empresas y trabajadores en busca de flexibilidad laboral y ahorro de costes. La modalidad de teletrabajo responde en gran medida a esta realidad, no obstante, supone una alteración significativa en aspectos esenciales de la vida laboral y familiar del trabajador, e introduce novedades en los modos habituales de gestión empresarial y organización del trabajo. Garantizar la seguridad y la salud de los teletrabajadores en cualquiera de sus modalidades constituye, por tanto, un nuevo reto al que debemos ser capaces de responder eficazmente en el ejercicio de nuestra profesión.

Una nueva forma de trabajar: el empleo de las TIC

Del mismo modo que el desarrollo del ferrocarril marcó un hito en la revolución industrial de finales del siglo XVIII sustituyendo paulatinamente una economía agraria y rural por otra dominada por la industria mecanizada, los avances tecnológicos en información y comunicación están implantando un nuevo cambio socioeconómico y cultural al que suele denominarse ‘revolución del conocimiento’. En esta línea, el teletrabajo surge como un modelo de profesión ligado profundamente a nuevas ‘máquinas’ y ‘métodos de trabajo’ que permiten desarrollar al máximo estructuras profesionales interconectadas, y que se ha visto acompañado por la entrada masiva de las nuevas tecnologías en empresas y hogares. De tal forma, casi sin darnos cuenta, ya es posible trabajar de forma remota y simultánea en proyectos internacionales gracias a la facilidad de las comunicaciones y a la progresiva migración de las actividades económicas del mundo físico al mundo virtual.

 Es un hecho que el mundo se ha globalizado y que la información necesaria para desempeñar gran cantidad de trabajos está actualmente disponible en tiempo real. De un tiempo a esta parte, las fronteras espaciales y temporales, antes entendidas como barreras insalvables para las empresas, empiezan a entenderse como ventajas competitivas de la mano de una conectividad virtual que proporciona los recursos necesarios para atender cualquier demanda desde múltiples lugares. Es, en suma, la ventaja que otorga la modalidad de teletrabajo cuando se concilia con éxito el trabajo por objetivos y la flexibilidad laboral.

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Figura 1. Elementos básicos del teletrabajo. Fuente: elaboración propia.

Pero, ¿qué entendemos por teletrabajo? A partir de la definición que el Acuerdo Marco Europeo hace de este concepto, el teletrabajo puede definirse como el desarrollo de una actividad laboral remunerada para la que se utiliza, como herramienta básica de trabajo, las tecnologías de información y telecomunicación (TIC) y en la que no existe una presencia permanente en el lugar físico de trabajo de la empresa. Dicho de otro modo, el teletrabajo implica una nueva forma de organización del trabajo en la que se asume principalmente una obligación de resultado sin importar dónde y cuándo se realiza, y donde las TIC juegan un papel transcendental.

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Figura 2. Implicaciones de la implantación del teletrabajo. Fuente: elaboración propia. 

Desde una óptica global el teletrabajo puede aportar beneficios evidentes a las organizaciones implicadas, sin embargo, rentabilidad empresarial y protección del trabajador deben complementarse eficazmente para afrontar con éxito las necesidades del escenario laboral actual y futuro. De una parte, la progresiva introducción de políticas de conciliación y flexibilidad de los trabajadores, y de otra, la optimización del sistema de gestión de la empresa, se convierten en prioridades y desafíos que conviene evaluar con rigor. En otras palabras, la puesta en marcha de esta modalidad de trabajo, que necesariamente supone un cambio importante en cuestiones tan arraigadas, exige una planificación ordenada y un cuidado diseño en su implantación.

En España, a pesar de que no es fácil encontrar datos rigurosos sobre la implantación del teletrabajo en cualquiera de sus modalidades y formas (‘homeworkers’, trabajo combinado domicilio-empresa, trabajo en oficina remota, trabajo en la sede del cliente, trabajo por cuenta ajena o por cuenta propia, etc.), algunas fuentes cifran la incidencia actual de los teletrabajadores dentro el mercado laboral en torno al 26%, casi diez puntos menos que la media de la UE. Si observamos estos datos en el contexto tecnológico de España, sólidamente establecido y en permanente crecimiento, es difícil atribuir a la hipótesis tecnológica la responsabilidad de estos bajos niveles de implantación. Por el contrario, las barreras de entrada han de buscarse principalmente en factores asociados a la organización del trabajo, el desconocimiento del proceso de implantación, la insuficiente regulación normativa o una desconfianza generalizada en las formas de trabajo no presencial. En síntesis, la solución ha de incorporar nuevas pautas de trabajo y estilos de dirección en los que la productividad no se confunda con la presencia y la disponibilidad físicas.

Ventajas   del teletrabajo

Empleado

Organización

Sociedad

Independencia y autonomía en la   planificación del trabajo.

Reducción de costes internos de   funcionamiento.

Reducción del éxodo rural y aumento del   desarrollo local.

Conciliación de la vida laboral y   familiar.

Aumento de la competitividad,   productividad, compromiso y rendimiento del empleado.

Integración social mediante la introducción   en el mercado laboral de colectivos tradicionalmente desfavorecidos.

Reducción de necesidad de   desplazamientos, tiempo perdido y accidentes in itinere.

Reducción del absentismo laboral.

Beneficios ambientales y económicos   derivados de la reducción de desplazamientos.

Reducción del estrés laboral.

Mejora de tecnología, flexibilidad y   descentralización del conjunto de la empresa.

Menor congestión del tráfico urbano.

Aumento de motivación y satisfacción.

Cambio de mentalidad: es más fácil   controlar los resultados que los horarios.

Contribución al aumento de pequeñas   empresas y micro-empresas individuales o familiares.

Apertura al mercado laboral de   colectivos con problemas de movilidad y de residentes en el entorno rural.

Posibilidad de trabajar en comunidades   multiculturales y diversas.

Contribución a la inversión en   conocimiento.

Mayor expansión comercial pudiendo   disponer de equipos distribuidos geográficamente.

Reducción de accidentes laborales.

Inconvenientes   del teletrabajo

Empleado

Organización

Sociedad

Aislamiento personal.

Problemas para supervisar las tareas y   controlar el tiempo de trabajo efectivo.

Disminución de las relaciones sociales.

Dificultades para promocionar en la   organización.

Desconocimiento de la nueva organización   del trabajo.

Vacío normativo en la materia.

Dificultades para separar vida familiar   y laboral.

Dificultad en la gestión del personal.

Dificultades para contactar con los   representantes de los trabajadores.

Inseguridad en las comunicaciones.

Dificultades en la vigilancia de la seguridad   y salud laboral.

Inversión inicial en infraestructuras de   comunicaciones.

Adicción al trabajo.

Las condiciones relativas a la intimidad.

Control permanente y disponibilidad   excesiva.

Dificultad para el cumplimiento de la   normativa sobre seguridad y salud.

Tabla 1. Ventajas e inconvenientes de la implantación del teletrabajo. Fuente: elaboración propia.

Características de los actores principales y protección de los teletrabajadores

En gran medida el éxito del teletrabajo dentro de una organización depende, como hemos advertido, de combinar eficazmente productividad/competitividad y conciliación laboral dentro de un sistema organizativo favorable. Ahora bien, es importante señalar que ni todos los trabajos, ni todos los trabajadores, ni todos los gestores son candidatos a adoptar dicha modalidad. Los criterios que han de manejarse deben integrar las características personales y profesionales de los trabajadores junto a una óptima definición de objetivos, mientras que las tareas deben basarse principalmente en el manejo, procesamiento y tratamiento de datos e información. La infraestructura necesaria para la implantación del teletrabajo implica, por tanto, una triple condición: trabajador, gestor y tarea.

Características del trabajador

Características del gestor

Características de la tarea

Personales: flexibilidad,   autodisciplina, independencia, dinamismo.

Confianza en el trabajador.

Basada principalmente en el tratamiento   de datos.

Profesionales: organización, comunicación,   habilidades sociales, conocimiento de la organización, experiencia en   resolución de problemas.

Capacidad de comunicación y motivación.

No requiere gran espacio para   almacenamiento de materiales o equipos.

Familiares: entorno familiar positivo,   espacio de trabajo adecuado, deseo de teletrabajar.

Capacidad para organizar el trabajo y   proveer asesoramiento eficaz sobre el desarrollo de la tarea.

Bien identificada en términos de   objetivos parciales y finales.

Flexibilidad para ejercer sus funciones   de supervisión y dirección.

Su desarrollo no debe requerir contactos   personales frecuentes fuera del puesto de trabajo.

Trabajo orientado a resultados en lugar   de a procesos.

Elevado grado de informatización de la   organización.

Tabla 2. Características de los actores principales. Fuente: elaboración propia.

Junto a la caracterización de los principales actores implicados en el éxito del teletrabajo es conveniente tratar adecuadamente las condiciones en que éste se lleva a cabo, máxime si nuestra labor es asegurar la protección de la salud y seguridad laboral. En la práctica, la forma en que se prestan estos servicios condiciona profundamente el resultado de tal protección, así, los ‘homeworkers’ o trabajadores en el domicilio propio raramente cuentan con el mismo nivel de vigilancia que el resto de trabajadores, si bien en casos puntuales las empresas realizan inspecciones pactadas de las instalaciones desde las que éstos operan. Parecidos argumentos podemos utilizar con respecto a los profesionales por cuenta ajena o para aquellos empleados que prestan servicios desde la sede del cliente, donde los compromisos adicionales en materia de seguridad y salud, así como la definición de otras condiciones concretas en que se enmarcan las nuevas relaciones de trabajo, ocasionalmente quedan recogidos en un documento que complemente el contrato laboral.

No obstante, a pesar de que el nivel de protección de los teletrabajadores depende fuertemente de la forma que adquiere la relación laboral, la probabilidad de trabajar en un entorno mal diseñado o con una calidad ergonómica insuficiente seguirá siendo mayor en el hogar del teletrabajador que en un puesto tradicional si no se consigue un auténtico equilibrio entre intimidad y accesibilidad al lugar del trabajo. Del mismo modo, una combinación satisfactoria entre trabajo y vida personal exige separar claramente estos elementos y acordar una serie de normas comunes sobre cuestiones relativas al sigilo profesional, formación específica y protección de datos, entre otras.

Parece evidente entonces que los cambios en la organización del trabajo plantean nuevos retos en la protección de los trabajadores. En este sentido, un requisito válido para solventarlos consiste en garantizar que los nuevos procesos de trabajo tengan el mismo nivel de protección que las formas tradicionales. A pesar de ello, teletrabajar constituye una fuente de riesgos concretos que es conveniente no despreciar, como es el caso de aquellos de carácter ergonómico y psicosocial, habituales en actividades de este tipo y frecuentemente asociados a tareas que incluyen la utilización de equipos con pantallas de visualización de datos (PVD). La fatiga mental, la fatiga visual, la fatiga postural y el disconfort debidos al uso de PVD, que aparecen estrechamente ligadas a la introducción de nuevas tecnologías, constituirán, por tanto, un factor de riesgo importante para aquellos que deseen aprovechar las ventajas del teletrabajo.

AUTOR: Francisco Morales Rodríguez es Consultor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, M.Eng. en Territorio, Infraestructuras y Medio Ambiente, y Máster en Prevención de Riesgos Laborales |LinkedIn|

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4 comentarios sobre “Teletrabajo (I): nuevos retos en la prevención de riesgos laborales”

  1. Mastinguer dice:

    Muy bueno el artículo. Respecto al teletrabajo el otro día leí que la CEO de yahoo ponía fin al teletrabajo en su empresa. ¿Crees que le seguirán otras empresas?

    http://www.abc.es/tecnologia/noticias/20130303/abci-marissa-mayer-teletrabajo-yahoo-201303011957.html

  2. pablofranco dice:

    Excelente articulo, muy didáctico y aborda aspecto interesante de esta forma de trabajo

  3. Estupendo aporte. Tratándose de una empresa tan grande es difícil extraer conclusiones, quizá deberíamos buscar respuesta a la pregunta que finalmente lanza la periodista. Mi opinión es que la tendencia hacia esta modalidad es creciente en muchas de sus formas, al menos en España aún hay margen.

  4. imalix dice:

    Francisco buen trabajo

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