
Las vacaciones no son simplemente un periodo sin actividad laboral. Desde la prevención de riesgos psicosociales, son una oportunidad de recuperación: un tiempo en el que la persona puede reducir la activación sostenida asociada al trabajo, recuperar energía y restablecer recursos psicológicos.
La psicóloga organizacional Sabine Sonnentag, referente internacional en el estudio de la recuperación laboral, junto con Charlotte Fritz, identificó cuatro experiencias que favorecen esa recuperación: la desconexión psicológica del trabajo, la relajación, las actividades que aportan aprendizaje o dominio y la percepción de control sobre el propio tiempo. Su investigación sigue siendo una referencia para entender por qué no basta con estar de vacaciones si la mente continúa pendiente del correo, las incidencias o la agenda de vuelta.
La evidencia reciente refuerza esta idea. Un metaanálisis publicado en 2025 concluye que las vacaciones pueden mejorar de forma relevante el bienestar de las personas trabajadoras, especialmente cuando incorporan desconexión psicológica y actividad física. El estudio analizó 32 investigaciones y 256 estimaciones de efecto.
En España, la desconexión digital no es solo una buena práctica: el artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018 reconoce el derecho de las personas trabajadoras y empleadas públicas a que se respete su tiempo de descanso, permisos y vacaciones. Además, la norma exige a las empresas disponer de una política interna que defina cómo se ejerce este derecho y prevenga la fatiga informática. BOE
Diez pautas para unas vacaciones que sí permitan recuperar
- Cerrar el trabajo antes de salir.
Dejar tareas críticas sin asignar alimenta la preocupación durante el descanso. Conviene cerrar pendientes, documentar asuntos abiertos y concretar quién asume cada decisión. - Definir una única vía para las urgencias reales.
Desconectar no significa que la organización quede sin respuesta ante una emergencia. La clave es establecer qué se considera urgente, quién contacta y por qué canal. - Desactivar notificaciones laborales.
El problema no es solo responder mensajes: también lo es mantener la expectativa de que pueden llegar. Silenciar correo, chats y aplicaciones de trabajo reduce interrupciones y facilita salir mentalmente del modo laboral. - Activar una respuesta automática útil.
Debe incluir las fechas de ausencia, la persona de contacto alternativa y, cuando sea necesario, un canal concreto para incidencias críticas. Un buen mensaje automático evita llamadas y correos innecesarios. - Evitar la “revisión rápida” del correo.
Consultar el buzón por inercia puede reactivar preocupaciones y tareas pendientes. La desconexión psicológica requiere no trabajar, pero también no seguir pensando constantemente en el trabajo. - Planificar descanso, no solo actividades.
Llenar todos los días de desplazamientos, compromisos y horarios puede trasladar la presión de la agenda laboral a las vacaciones. La recuperación necesita también espacios sin exigencias. - Incorporar actividad física adaptada.
Caminar, nadar, pedalear o realizar una actividad agradable y proporcionada puede favorecer el bienestar. No se trata de convertir las vacaciones en un reto deportivo, sino de mantener movimiento y disfrute. - Elegir actividades que aporten dominio.
Aprender algo, retomar una afición, cocinar, leer o desarrollar una habilidad personal son ejemplos de actividades que generan una sensación de competencia distinta a la exigencia profesional. - Proteger el control sobre el tiempo.
Poder decidir qué hacer, cuándo hacerlo y con quién hacerlo es una de las dimensiones centrales de la recuperación. No todas las vacaciones deben ser iguales: la clave es que respondan a las necesidades reales de cada persona. - Planificar el regreso con margen.
Volver de vacaciones y enfrentarse de inmediato a reuniones, acumulación de correo y carga máxima puede diluir rápidamente el efecto recuperador. Reservar una primera franja de reincorporación para revisar, priorizar y reorganizar ayuda a evitar esa vuelta abrupta.
Una responsabilidad compartida
La desconexión no puede recaer exclusivamente en la voluntad individual. Cuando las empresas mantienen mensajes fuera de horario, normalizan respuestas durante las vacaciones o no sustituyen funciones críticas, trasladan a la persona trabajadora la carga de permanecer disponible.
La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo recuerda que los riesgos psicosociales deben gestionarse de manera preventiva y organizada, igual que otros riesgos laborales. EU-OSHA
Descansar no es improductivo. Es una condición necesaria para volver al trabajo con atención, energía y capacidad de respuesta. Las vacaciones que recuperan no dependen de viajar lejos ni de desconectar de todo: dependen de poner límites claros al trabajo y recuperar el control sobre el propio tiempo.














