La salud mental en el trabajo se ha convertido en una de las principales prioridades de la política europea de seguridad y salud laboral. El Parlamento Europeo está tramitando actualmente una iniciativa específica sobre riesgos psicosociales, estrés y salud mental en el trabajo, que se encuentra pendiente de votación.
El debate llega acompañado de datos especialmente relevantes. Según la encuesta OSH Pulse 2025, realizada entre más de 28.000 personas trabajadoras, el 29 % declaró haber experimentado estrés, depresión o ansiedad causados o agravados por su trabajo durante los doce meses anteriores. Además, el 44 % señaló estar sometido a una fuerte presión o sobrecarga de trabajo.
La iniciativa europea pretende reforzar la prevención de los riesgos psicosociales, situándolos al mismo nivel de importancia que los riesgos físicos tradicionalmente abordados por las políticas de seguridad y salud laboral.
Entre las cuestiones que están adquiriendo protagonismo se encuentran las evaluaciones periódicas de los riesgos psicosociales, la prevención de las cargas excesivas de trabajo, la actuación frente al acoso y la violencia laboral y la protección de las personas trabajadoras ante nuevas formas de organización y control derivadas de la digitalización.
Especial atención merece la denominada gestión algorítmica, cada vez más presente en determinados sectores y plataformas digitales. Los sistemas automatizados pueden intervenir en la asignación de tareas, el establecimiento de ritmos de trabajo, la evaluación del rendimiento o la supervisión de las personas trabajadoras, generando nuevos factores de presión que deben ser considerados desde la prevención.
Las instituciones europeas también insisten en que la protección debe alcanzar a todas las personas trabajadoras, independientemente de su situación contractual o modalidad de empleo, y que las políticas preventivas deben contemplar conjuntamente el bienestar físico, mental y social.
La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo ha situado precisamente la salud mental como eje de su campaña europea “Juntos por la salud mental en el trabajo 2026-2028”.
El cambio de enfoque resulta significativo: los riesgos psicosociales dejan de considerarse una cuestión secundaria para convertirse en un elemento central de la prevención laboral europea. Estrés, sobrecarga, violencia, acoso, falta de autonomía o presión derivada de las nuevas tecnologías forman ya parte de los desafíos que empresas y sistemas preventivos deberán afrontar de manera cada vez más estructurada.
















