
Los mandos intermedios se han convertido en uno de los colectivos especialmente expuestos al desgaste psicológico dentro de las organizaciones. Su posición entre las exigencias de la dirección y las necesidades de los equipos puede generar presión constante, falta de autonomía y una elevada carga de responsabilidad.
Un estudio global de Harvard Business Impact, realizado entre más de 600 líderes, señala que el 85% de los mandos intermedios declara experimentar burnout al menos una vez por semana, mientras que el 87% afirma sentirse atrapado entre las expectativas de la dirección y las de su equipo. Además, únicamente la mitad considera que su bienestar psicológico está respaldado por su organización.
Esta posición organizativa puede tener consecuencias que van más allá del bienestar individual. El desgaste sostenido puede terminar reflejándose en absentismo, rotación, pérdida de rendimiento, deterioro de la motivación y dificultades para retener talento. Los mandos intermedios desempeñan, además, un papel esencial en la coordinación diaria de los equipos y en la transmisión de las decisiones de la organización.
Un malestar que muchas veces no se comunica
La nota recoge también datos de Hays según los cuales el 87% de los profesionales españoles ha experimentado agotamiento emocional sin comunicárselo a su responsable o al departamento de Recursos Humanos.
Este fenómeno, denominado “burnout silencioso”, puede pasar desapercibido porque el trabajador continúa desarrollando sus funciones y alcanzando sus objetivos mientras se deteriora progresivamente su relación emocional con el trabajo. Según la información recogida, los mandos intermedios se encuentran entre los perfiles más vulnerables debido precisamente a su posición entre la dirección y los trabajadores.
Cuando asumir responsabilidades deja de resultar atractivo
El desgaste asociado a determinados puestos de responsabilidad también puede influir en la disposición de los profesionales para asumir funciones de liderazgo.
Datos de Cigna Healthcare incluidos en la nota sitúan al 30% de los profesionales españoles entre quienes califican su entorno laboral como estresante, cinco puntos por encima de la media global. Además, un 28% reconoce que la tensión laboral afecta directamente a su vida personal.
En este contexto aparece el denominado “conscious unbossing”, una tendencia que describe el rechazo consciente a ocupar puestos de mando intermedio debido a la presión continua y a la disponibilidad que pueden exigir estas posiciones.
Falta de tiempo para pedir ayuda
Otro de los problemas identificados es la dificultad de los propios responsables para acceder a recursos de apoyo psicológico.
Una encuesta interna realizada por Mentelem entre 109 managers de empresas clientes concluyó que estos profesionales solicitan acompañamiento psicológico con menor frecuencia que quienes no gestionan personas. El 71% señaló como principal barrera la sensación de no disponer de tiempo para pedir ayuda o recibirla, más que una ausencia de necesidad.
Los datos recogidos en el estudio de Harvard Business Impact apuntan también a la importancia del apoyo organizacional: entre los mandos intermedios que consideran que su bienestar está respaldado y su trabajo reconocido, el burnout semanal se reduce un 25%.
Estos resultados ponen el foco en la necesidad de que las organizaciones presten una atención específica a quienes gestionan equipos, incorporando medidas que permitan detectar de forma temprana el desgaste, reconocer su trabajo, facilitar espacios de apoyo y proporcionar herramientas para afrontar las demandas asociadas al liderazgo.
Cuidar la salud psicológica de los mandos intermedios no solo afecta a quienes ocupan estos puestos. Su bienestar puede repercutir directamente en el clima laboral, la gestión de los equipos y el funcionamiento general de la organización.















