InicioSeguridadEquipos, máquinas y equipos de trabajoPuentes grúa: los errores más comunes que siguen provocando accidentes graves

Puentes grúa: los errores más comunes que siguen provocando accidentes graves

Puente Grua

Los puentes grúa son equipos imprescindibles en numerosos entornos industriales para la elevación, transporte y posicionamiento de cargas pesadas. Su uso está plenamente normalizado en sectores como el metal, la automoción, la logística, la industria naval o la construcción. Sin embargo, esta normalización del riesgo ha hecho que, pese a la normativa existente y al conocimiento técnico disponible, los accidentes graves y mortales asociados a estos equipos sigan repitiéndose año tras año.

Un riesgo crítico: la caída de cargas

El riesgo más grave asociado al uso de puentes grúa es el desplome de cargas u objetos suspendidos, que puede provocar aplastamientos, golpes mortales y lesiones irreversibles. A este riesgo se suman otros igualmente críticos como los atrapamientos, los choques con elementos móviles del equipo, las caídas en altura durante tareas de mantenimiento y los contactos eléctricos.

Un aspecto clave es que estos riesgos no afectan únicamente al gruista, sino a cualquier trabajador que se encuentre dentro del radio de acción del equipo. La falsa sensación de control y la rutina operativa hacen que este factor se subestime de forma sistemática.

Los errores que siguen repitiéndose en la industria

El análisis de accidentes e incidentes con puentes grúa permite identificar una serie de errores recurrentes que siguen presentes en muchas organizaciones:

Sobrecarga del equipo

No respetar la carga nominal del puente grúa o de los accesorios de elevación es una de las principales causas de rotura de eslingas, cables y ganchos. En muchos casos no se trata de desconocimiento, sino de decisiones conscientes para acelerar el trabajo.

Uso de accesorios deteriorados o inadecuados

Eslingas con cortes, cables con alambres rotos, cadenas deformadas o ganchos sin pestillo de seguridad continúan utilizándose más allá de su vida útil. Técnicamente, estos elementos pueden haber perdido hasta un 50 % de su capacidad resistente, aunque “aparentemente” sigan funcionando.

Presencia de trabajadores bajo cargas suspendidas

Una práctica expresamente prohibida por la normativa y, sin embargo, habitual en entornos con falta de control operativo. Basta un fallo mínimo para que las consecuencias sean fatales.

Manipulación incorrecta de la carga

Tracciones oblicuas, balanceos, elevaciones sin comprobar el centro de gravedad o depósitos de carga sin estabilidad siguen siendo maniobras frecuentes y altamente peligrosas.

Formación insuficiente del operador

El manejo del puente grúa requiere formación teórica y práctica específica, además de reciclajes periódicos. Aun así, en muchas empresas se sigue considerando una tarea “fácil” que se aprende por observación.

Mantenimiento deficiente o meramente documental

La ausencia de un plan de mantenimiento preventivo real, con inspecciones periódicas y registros efectivos, incrementa el riesgo de fallos mecánicos y eléctricos, especialmente en equipos de uso intensivo.

Normativa clara, cumplimiento irregular

El marco legal es inequívoco. El Real Decreto 1215/1997 establece que los equipos de trabajo para elevación de cargas deben:

  • Garantizar su estabilidad y resistencia

  • Disponer de dispositivos de seguridad operativos

  • Utilizarse conforme a procedimientos seguros

  • Ser manejados por personal formado y autorizado

Cuando estas obligaciones no se cumplen, el problema deja de ser técnico y pasa a ser organizativo y de gestión preventiva, con posibles responsabilidades administrativas, civiles e incluso penales.

Prevención eficaz: menos confianza y más control

Reducir la siniestralidad asociada a puentes grúa no exige nuevas normas, sino aplicar correctamente las existentes. Las organizaciones que logran mejores resultados comparten una serie de prácticas comunes:

  • Evaluaciones de riesgo específicas para cada tipo de maniobra

  • Planificación previa de las operaciones de elevación

  • Inspecciones diarias del equipo por parte del operador

  • Mantenimiento preventivo documentado

  • Control efectivo del área de trabajo, evitando accesos indebidos

  • Formación periódica del personal, incluyendo señalización gestual y actuación ante emergencias

La experiencia demuestra que el mayor enemigo de la seguridad en estos equipos no es la falta de conocimiento, sino la confianza excesiva y la normalización del riesgo.

Cada vez que una carga queda suspendida de un puente grúa, no hay margen para el error. Los accidentes graves no suelen ser fruto del azar, sino de decisiones acumuladas que se toleran hasta que ocurre el accidente.

Trabajar con puentes grúa de forma segura no es una cuestión de buena voluntad, sino de gestión preventiva rigurosa. Y en este ámbito, seguir haciendo “lo de siempre” es, probablemente, el mayor riesgo de todos.

eq

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