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Estrés: estresores extralaborales y laborales. Su gestión y hábitos de vida saludables

El INSST publica una nueva guía para prevenir y gestionar el estrés laboral y extralaboral

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) ha publicado en 2026 la “Guía sobre el estrés: estresores extralaborales y laborales. Su gestión y hábitos de vida saludables”, un nuevo documento técnico dirigido a mejorar el conocimiento sobre el estrés, sus causas, sus consecuencias y las diferentes estrategias disponibles para prevenirlo y gestionarlo.

La publicación parte de una realidad cada vez más presente en los entornos de trabajo: los cambios tecnológicos, organizativos y sociales han transformado profundamente la manera de trabajar y han generado nuevas fuentes de riesgo psicosocial. El uso intensivo de las tecnologías de la información, la hiperconectividad, las nuevas relaciones laborales y la dificultad para separar los tiempos de trabajo y de vida personal forman parte de este nuevo escenario.

La guía está especialmente orientada a personas trabajadoras, delegados y delegadas de prevención, profesionales de la seguridad y salud laboral, responsables de empresas y organizaciones, aunque también se dirige al público general. El INSST aclara que el documento tiene una finalidad divulgativa y preventiva y no constituye una herramienta de diagnóstico clínico ni de evaluación médica o psicológica.

El estrés laboral va mucho más allá de tener demasiado trabajo

El documento define el estrés laboral en relación con las condiciones de organización, diseño y relaciones de trabajo. Aparece cuando las exigencias laborales no se corresponden o exceden las capacidades, recursos o necesidades de la persona trabajadora, que percibe la situación como una amenaza y desarrolla respuestas fisiológicas y psicológicas de estrés.

Entre los principales estresores laborales identificados por el INSST se encuentran el ruido, las temperaturas inadecuadas, las condiciones de los equipos de trabajo, la carga y el ritmo de trabajo, los plazos estrictos, la multitarea, las interrupciones, las jornadas prolongadas, el trabajo nocturno o a turnos y las dificultades para desconectar fuera del horario laboral.

A estos factores se añaden otros vinculados directamente con la organización: falta de autonomía y participación, estilos de liderazgo, problemas de comunicación, malas relaciones interpersonales, conflictos de rol, inseguridad contractual, falta de reconocimiento o dificultades para conciliar la vida personal y laboral.

El documento dedica también una atención específica a fenómenos como el burnout, el tecnoestrés y la violencia y el acoso en el entorno laboral.

El INSST recuerda que la prioridad es actuar sobre el origen del problema

Uno de los aspectos más relevantes de la guía desde la perspectiva preventiva es la diferenciación entre intervenciones primarias, secundarias y terciarias.

Las intervenciones primarias actúan sobre las propias fuentes de estrés para eliminarlas o reducirlas; las secundarias buscan mejorar los recursos y capacidades de las personas para afrontar situaciones estresantes ya existentes, y las terciarias se orientan a la recuperación y rehabilitación cuando el daño ya se ha producido.

El INSST subraya que, de acuerdo con los principios establecidos en la legislación de prevención de riesgos laborales, la prevención primaria y la actuación organizacional deben ser prioritarias, aplicando el principio de combatir los riesgos en su origen. La guía advierte, además, de que los cambios duraderos no se consiguen mediante actuaciones aisladas o improvisadas ni actuando exclusivamente sobre las personas.

Entre las posibles actuaciones organizativas se incluyen ajustar las cargas y los tiempos de trabajo, mejorar el diseño de los puestos, aumentar la autonomía y participación de las personas trabajadoras, proporcionar los conocimientos y competencias necesarias y reforzar las redes de apoyo dentro de las organizaciones.

20 hábitos y recomendaciones para gestionar mejor el estrés

La última parte de la guía ofrece 20 consejos y hábitos saludables que pueden ayudar a gestionar el estrés. Entre ellos se encuentran identificar las fuentes de estrés, conocer cuáles pueden controlarse, planificar las actividades y obligaciones, adecuar el ritmo de trabajo, mantener ordenado el entorno, aprender a decir “no”, llevar una vida activa y reservar tiempo para el descanso.

El INSST recomienda también practicar actividad física, mantener contacto con la naturaleza, cuidar las relaciones sociales, mejorar los hábitos de sueño, seguir una alimentación saludable, practicar técnicas de respiración y relajación y solicitar ayuda cuando sea necesario.

La nueva publicación ofrece así una visión integral del estrés, reconociendo la interacción entre los factores laborales y extralaborales, pero dejando un mensaje especialmente relevante para la gestión preventiva de las empresas: la promoción de hábitos saludables puede ayudar a las personas a afrontar mejor el estrés, pero no sustituye la obligación de identificar, evaluar y actuar sobre las condiciones de trabajo que lo generan.

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