Las escuelas de negocios y universidades deberían enseñarnos a desaprender lo aprendido, porque si algo se ha evidenciado en el contexto actual es que lo que sirvió ayer ya no sirve hoy. Nada va a cambiar si yo no cambio. Tenemos que salir de nuestra zona de confort, vaciarnos, para volvernos a llenar, generar nuevos hábitos, interiorizar ese conocimiento. En definitiva, como dice el profesor José María Gasalla, “Desaprender lo aprendido para aprehender’’ y esto aplicable a la vida en general y en particular, a lo profesional, significa que necesitamos desaprender para aprehender hacia un nuevo liderazgo.
Hace tiempo leí un artículo de Borja Vilaseca, en el que se describía muy bien la situación actual de las empresas y donde se ponía de manifiesto aspectos como el miedo, que se han olvidado los valores, la visión y la misión, y que se ha perdido la confianza en los demás, incluso en ocasiones, en uno mismo.
- Por conseguir líderes proactivos que generen confianza, que sean creativos y que reconozcan que el camino hacia el liderazgo empieza por conocer quién hay frente al espejo, es decir, por conocerse a uno mismo.
- Por generar entornos dónde se optimice el capital humano, social y psicológico. En definitiva, conseguir ‘engagement en el trabajo’, donde el trabajo se convierta en pasión y donde se favorezcan las experiencias de ‘flow ’, de manera que impulsemos el rendimiento directivo. El reto es innovar, ser capaz de catalizar sinergias positivas para el desarrollo individual y organizacional, que no exista divergencia entre lo que sentimos, deseamos, pensamos y hacemos.
Presidenta de ErgoCV















