
Las intervenciones quirúrgicas de larga duración suponen un reto no solo desde el punto de vista clínico, sino también ergonómico y de salud ocupacional. Un estudio llevado a cabo en hospitales de referencia en España ha evaluado la carga física que enfrentan los profesionales sanitarios durante estas operaciones, con el objetivo de identificar riesgos musculoesqueléticos y proponer mejoras en sus condiciones laborales.
El estudio se centró en intervenciones de trasplante de órganos, donde los cirujanos, instrumentistas y demás personal sanitario permanecen en quirófano durante extensas jornadas, adoptando posturas forzadas y sometidos a estrés físico y mental. Mediante cuestionarios, filmaciones y análisis ergonómicos, se recogieron datos sobre la fatiga física, el consumo metabólico y la percepción del esfuerzo. Los resultados revelaron que una gran proporción de profesionales experimentan molestias musculoesqueléticas, especialmente en la zona cervical, lumbar y los hombros. La bipedestación prolongada y la necesidad de adoptar posturas incómodas fueron identificadas como factores de riesgo clave.
Uno de los hallazgos más significativos es que las posturas adoptadas por los cirujanos principales alcanzan niveles de riesgo ergonómico elevados, con un porcentaje considerable de posturas clasificadas como de “riesgo extremo” según el método Ergo-IBV. Asimismo, el análisis con el método REBA destacó la necesidad de implementar medidas correctoras urgentes, especialmente en la fase de implantación del órgano.
El estudio también evidenció la importancia de los hábitos saludables en la percepción del estado de salud de los profesionales. Aquellos que practican actividad física regularmente y tienen una mejor calidad de descanso tienden a experimentar menos molestias musculares.
Como parte de las conclusiones, se han propuesto mejoras en el diseño de los quirófanos, como la optimización de la altura de las mesas de trabajo y la introducción de mobiliario ergonómico. También se recomienda la rotación de tareas y pausas activas para reducir la fatiga.
Este estudio destaca la importancia de la ergonomía en quirófano y la necesidad de adaptar el entorno laboral para mejorar la salud y el bienestar de los profesionales sanitarios, garantizando su seguridad mientras salvan vidas.














