
La Nota Técnica de Prevención 1170 ofrece una guía para el uso seguro de equipos de protección individual (EPI) en trabajos con riesgo de caída en altura, una de las causas más graves de accidentes laborales. Está dirigida a trabajadores y responsables de prevención, con el objetivo de proporcionar las herramientas necesarias para una correcta selección, uso y mantenimiento de estos equipos.
Los EPI contra caídas deben emplearse cuando no sea posible eliminar el riesgo mediante medidas colectivas o de organización del trabajo. Se consideran trabajos en altura aquellos realizados sobre una superficie desde la cual una caída podría provocar daños, especialmente si la altura supera los 2 metros.
Se explican conceptos físicos clave como la energía potencial y cinética en una caída, la fuerza de frenado y la distancia de parada, todos ellos fundamentales para entender cómo actúan los sistemas anticaídas. También se aborda el factor de caída, que relaciona la altura de la caída con la longitud del sistema de conexión, clasificándolo en niveles del 0 al 2. Un factor más alto implica mayor riesgo.
El documento profundiza en varios peligros asociados a caídas, como el efecto péndulo (movimiento oscilante tras una caída fuera de la vertical del punto de anclaje), el efecto corte (daño al sistema por roce con estructuras) y el síndrome de compresión o “síndrome del arnés”, derivado de la suspensión prolongada tras una caída.
En cuanto a las situaciones de riesgo, la NTP analiza distintos tipos de trabajos:
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Planos inclinados: requieren sistemas de sujeción o anticaídas ajustados a la pendiente.
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Torres y postes: se necesitan sistemas de doble amarre y protección durante el ascenso y descenso.
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Taludes: su inestabilidad exige sujeciones especiales y anclajes móviles.
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Trabajos en suspensión (como limpieza de fachadas): requieren el uso de líneas de trabajo y de seguridad.
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Poda y tala de árboles: se utilizan técnicas específicas con dispositivos anticaídas metálicos por el uso de motosierras.
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Trabajos en plataformas o junto a bordes: deben aplicarse sistemas de retención que impidan acceder a la zona de riesgo.
La NTP describe cinco sistemas de protección individual contra caídas:
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Sistema anticaídas: detiene la caída y limita la fuerza de impacto. Requiere arnés, absorbedor de energía y punto de anclaje adecuado.
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Sistema de retención: impide llegar a zonas de riesgo. No está diseñado para detener caídas.
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Sistema de sujeción o posicionamiento: permite mantener una posición de trabajo estable.
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Sistema de acceso mediante cuerda: usado en trabajos verticales, combina líneas de trabajo y seguridad.
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Sistema de rescate: facilita la evacuación de una persona accidentada; los equipos deben estar específicamente diseñados y el personal entrenado.
Por último, se destacan aspectos esenciales para la selección de EPI: compatibilidad entre componentes, ergonomía, formación, mantenimiento y revisión, necesidad de espacio libre bajo el trabajador, y disponer siempre de un plan de rescate. La adecuada aplicación de esta guía es clave para prevenir accidentes graves o mortales por caída en altura.














