
Dra. García, muchas gracias por participar en el Congreso Prevencionar. ¿Qué mensaje principal desea transmitir a los profesionales de la prevención sobre la importancia del bienestar y la salud en las organizaciones?
Es importante destacar que uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres serán diagnosticados de cáncer a lo largo de su vida. En España en 2024 se diagnosticaron 290.441 nuevos casos de cáncer, siendo los tipos de cáncer diagnosticados con mayor frecuencia: colorrectal (41.156), mama (35.891), próstata (34.647) y pulmón (31.410), los cuales están altamente relacionados con factores de riesgo modificables.
No cabe duda de que el lugar de trabajo es un sitio ventajoso para promover la salud, ya que permite llegar a gran parte de la población adulta. Dichos hábitos y estilos de vida saludables, los cuales pueden prevenir más del 40% de los diagnósticos de cáncer, cuando son adquiridos en el trabajo fácilmente se trasladarán también en otros ambientes extralaborales. De manera recíproca, la comunidad o sociedad en la que las empresas desarrollan sus actividades tienen un gran impacto en la salud de sus plantillas y, por tanto, en la productividad y el éxito de sus resultados.
Por otro lado, es una realidad que gran parte de los diagnósticos de cáncer se presentan en personas activas menores de 65 años y aunque casi la totalidad de los responsables de RRHH han gestionado diagnósticos oncológicos entre sus plantillas o sus familiares, pocas empresas cuentan con alguna iniciativa para la prevención del cáncer.
El cáncer conlleva para el paciente una serie de consecuencias médicas, físicas, psicológicas, sociales, laborales, emocionales, familiares… que es necesario afrontar de manera global y multidisciplinar.
Desde su experiencia en la Asociación Española Contra el Cáncer, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrentan las empresas al abordar la prevención del cáncer y la promoción de la salud entre sus empleados?
Los retos que plantea la prevención del cáncer en la sociedad, en general, y en la empresa, en particular, son muchos y nos afectan a todos. El aumento de la tasa de incidencia del cáncer, por un lado, y de la supervivencia, por otro, plantea otro gran reto para los próximos años: poner el foco sobre las necesidades no cubiertas tanto de los pacientes como de los supervivientes de cáncer.
Las actividades de promoción de la salud y prevención del cáncer en el espacio de trabajo pueden marcar la diferencia, pero solo si son cuidadosamente planeadas y forman parte de planes integrales sostenidos en el tiempo. En este sentido, incluir a los trabajadores y sus representantes en el diseño y programación de las intervenciones, tendrá más posibilidades de generar resultados positivos.
La realidad es que, en muchas ocasiones, la visión de la promoción de la salud y la prevención del cáncer es cortoplacista y se trabaja desde un enfoque fragmentado que actúa simplemente como oferta de acciones aisladas que pueden no responder a las necesidades y prioridades de las plantillas.
En empresas pequeñas y pymes, podemos encontrarnos que no tienen capacidad para generar e implantar programas destinados a la prevención del cáncer y generar una cultura de adquisición hábitos saludables entre sus plantillas.
- Se estima que un porcentaje relevante de los casos de cáncer está relacionado con exposiciones en el entorno laboral. ¿Qué medidas preventivas deberían implementar las organizaciones para reducir estos riesgos?
Los cancerígenos asociados a la exposición laboral ofrecen un abanico muy variado y amplio de acciones específicas para reducir el riesgo en cada caso.
En términos generales, para conseguir que un programa de prevención del cáncer sea factible en la empresa es necesario garantizar el apoyo de la dirección de la empresa; contar con un comité organizador del programa que analice con claridad las necesidades asociadas a los diferentes riesgos; establecer una escala de prioridades adaptadas a las necesidades previstas; diseñar un plan de actuación; anticipar cómo y cuándo se va a ejecutar el programa; establecer plazos para evaluar los resultados; y finalmente, revisar los resultados ajustados a los objetivos actualizando el programa si fuera necesario y comunicar los datos finales a todas las partes involucradas. Los trabajadores afectados y beneficiados por el programa y sus representantes deben estar incluidos de una manera significativa en cada paso del proceso, desde el diseño hasta la implementación y la evaluación.
En resumen, los elementos clave para el éxito de los programas de promoción de la salud en el espacio de trabajo incluyen: tener metas y objetivos claros, fuerte apoyo de los directivos, involucración de los empleados en todos los niveles, ambientes que brinden apoyo y sean coherentes con la estrategia de salud como, por ejemplo, los espacios sin humo y aerosoles.
El diagnóstico de cáncer puede tener un impacto significativo en la vida laboral de una persona. ¿Qué tipo de apoyo considera esencial que las empresas brinden a los empleados que enfrentan esta enfermedad?
Entendiendo que el cáncer trasciende de lo meramente clínico y sanitario, el impacto a nivel socioeconómico y laboral en el día a día de los pacientes y de sus familiares y allegados más cercanos condicionan, en mayor o menor medida, el pronóstico y desarrollo de la enfermedad.
Toda información sobre las problemáticas personales de los pacientes, sobre su devenir cotidiano generado por la enfermedad que afecte a cualquiera de los ámbitos de su vida, es de gran utilidad y necesita ser recopilada. Esto permitirá establecer modelos de gestión e intervención más eficientes encaminados a paliar situaciones de sufrimiento y a proteger a las familias más vulnerables frente al cáncer.
Un total de 21.712 personas diagnosticadas de cáncer en edad laboral (entre 16 y 64 años) se encuentra en una situación laboral de riesgo potencial. En concreto, estos pacientes en situación de riesgo potencial son personas desempleadas y trabajadores y trabajadoras por cuenta propia que, por las particularidades inherentes a su actividad laboral, pueden presentar unas problemáticas de mayor gravedad.
En el caso de los/as autónomos son considerados como potencialmente vulnerables socioeconómica y laboralmente ya que, ante la aparición de la enfermedad oncológica, se ven forzados a cesar indefinidamente su actividad o al menos a reducir sus horas de trabajo. En la mayoría de los casos, esto supone una reducción considerable de los ingresos, un problema que se ve acentuado por el hecho de tener que hacer frente a gastos diarios derivados de la enfermedad, como pueden ser el pago de fármacos y material ortoprotésico no cubiertos íntegramente por el Sistema Nacional de Salud, los desplazamientos a centros hospitalarios para recibir atención médica o los gastos asociados a dichos desplazamientos (principalmente alojamiento y comidas).
Además, a dichos gastos asociados a la enfermedad oncológica hay que sumarle el pago de la cuota de autónomo durante los dos primeros meses en los que se encuentre cobrando la prestación por baja o incapacidad laboral.
Por todo ello, se considera esencial que las empresas brinden un apoyo integral y flexible que contemple tanto sus necesidades médicas como psicosociales.
En primer lugar, es fundamental valorar la situación de cada persona como única para poder ofrecer una adaptación del puesto, flexibilidad laboral, permitiendo adaptaciones horarias, teletrabajo o reducción de jornada según la evolución del tratamiento y las necesidades de la persona. Además, resulta clave fomentar una comunicación abierta y respetuosa, garantizando la confidencialidad y el acompañamiento desde recursos humanos y/o servicios de apoyo psicológico si están disponibles.
Por último, también es importante ofrecer acompañamiento emocional y asesoramiento sobre derechos laborales, para que la persona pueda tomar decisiones informadas sobre su situación profesional aliviando el sentimiento de soledad y vulnerabilidad.
El riesgo de desempleo aumenta en personas con cáncer. ¿Qué estrategias pueden adoptar las organizaciones para facilitar la reincorporación laboral de estos empleados?
El alto volumen de personas afectadas por el cáncer, cuyas consecuencias también se trasladan a las familias de los pacientes, se traduce en una serie de necesidades de todo tipo: desde necesidades clínicas – tanto físicas como emocionales – hasta necesidades de índole espiritual, socioeconómico o laboral
Estas últimas, las relacionadas con la situación laboral del paciente, son de vital importancia, ya que la pérdida de empleo o la dificultad a la hora de reincorporarse al mercado laboral pueden ser importantes barreras a la hora de afrontar el proceso oncológico. En este sentido, el cáncer es una de las enfermedades que mayor prevalencia tiene en lo que a pérdida de trabajo y a riesgo de estar en situación de desempleo se refiere. Así y teniendo en cuenta que este agravamiento de la situación laboral – y por ende también de la económica – del paciente y potencialmente de sus familiares como consecuencia de la enfermedad a su vez suele ir acompañado del surgimiento de nuevos gastos asociados al proceso oncológico, resulta esencial trabajar en mejorar la empleabilidad de los supervivientes del cáncer para así paliar inequidades derivadas del proceso oncológico.
Todo ello pone de manifiesto la necesidad existente de dar apoyo y asesoramiento a personas afectadas por el cáncer para así atenuar las consecuencias del proceso oncológico y favorecer la reincorporación laboral para así poder retomar rutinas con la mayor normalidad posible.
En esta línea, desde la Asociación Española Contra el Cáncer trabajamos de forma activa en iniciativas que favorecen la empleabilidad y la reincorporación laboral, como el convenio de colaboración con la Agencia para el Empleo del Ayuntamiento de Madrid, que permite ofrecer orientación, formación y acompañamiento a pacientes y familiares en situación de desempleo o vulnerabilidad laboral. Este tipo de alianzas son clave para generar oportunidades reales de inclusión laboral y reducir el impacto socioeconómico del cáncer.
En su ponencia en el Congreso, abordará la relación entre el bienestar organizacional y la prevención del cáncer. ¿Podría adelantarnos algunos puntos clave de su presentación?
Desde las Asociación nos sentimos muy agradecidos por la invitación a seguir participando en el congreso Prevencionar y nos gustaría compartir con los profesionales de la prevención nuestra experiencia con una estrategia 360º que trabaja para la prevención del cáncer a través del cambio de hábitos en el entorno laboral, generando acciones que permitan a nivel individual, familiar, comunitario y ambiental reducir el riesgo de desarrollar un cáncer.
Además de los factores físicos, el entorno laboral puede influir en la salud mental de los empleados. ¿Cómo pueden las empresas fomentar un ambiente que promueva tanto la salud física como la mental?
El entorno laboral tiene un papel clave en la salud integral de las personas. Para promover tanto la salud física como la mental, las empresas deben apostar por un enfoque preventivo y de bienestar que se contemple en la cultura organizacional, no solo en acciones puntuales.
Desde el punto de vista físico, es importante garantizar espacios de trabajo saludables, horarios razonables y pausas adecuadas. Y, del mismo modo, resulta fundamental cuidar la salud mental, que muchas veces sigue siendo invisible. Para ello, las empresas pueden fomentar un clima de confianza, donde las personas se sientan valoradas, escuchadas y puedan expresar sus preocupaciones y/o malestar.
En definitiva, se trata de crear un entorno donde el bienestar no sea un extra, sino parte del día a día, sabiendo que equipos cuidados son también equipos más comprometidos, sostenibles y productivos.
La Asociación Española Contra el Cáncer ha promovido la implementación de períodos adaptativos para la reincorporación laboral de mujeres que han superado el cáncer de mama. ¿Qué beneficios observa en estas medidas y cómo pueden aplicarse en diferentes sectores?
Muchas mujeres que han superado la enfermedad necesitan un tiempo de transición para recuperar energía y su bienestar emocional, adaptarse a posibles secuelas físicas o cognitivas, y reencontrarse con su rol profesional.
Estos períodos permiten reincorporarse de forma progresiva, favoreciendo el proceso de adaptación, su autoestima y la vinculación con el trabajo. Además, tienen un impacto muy positivo en la percepción que las personas tienen de la empresa, ya que demuestra sensibilidad, compromiso y responsabilidad social.
Lo importante es que estas medidas sean flexibles y personalizadas, no estándar, puesto que cada experiencia es única. Pueden aplicarse en diferentes sectores mediante reducciones de jornada temporales, adaptación de funciones, flexibilidad horaria o teletrabajo parcial. Incluso en sectores más presenciales o manuales, es posible organizar turnos o tareas que respeten los tiempos y capacidades de cada persona.
La finalidad última, consiste en poner a la persona en el centro y buscar soluciones conjuntas que cuiden su salud y, al mismo tiempo, beneficien a la organización al preservar el talento y el vínculo laboral.
¿Qué papel juegan los programas de promoción de hábitos saludables en el entorno laboral en la prevención del cáncer y otras enfermedades crónicas?
Como hemos comentado anteriormente, hay una gran evidencia de intervenciones de promoción de hábitos saludables en distintos entornos profesionales, que contribuyen a prevenir el cáncer y que además son efectivos para reducir el riesgo de otras enfermedades cónicas. Los programas de promoción a la salud que utilizan un abordaje de “etapas de cambio” para individualizar la intervención adaptándose a las características personales del empleado, son más efectivas
Las iniciativas encaminadas a la prevención, el control del consumo de tabaco y generación de espacios sin humo y aerosoles en la empresa ayudan a reducir la conducta de fumar, el cual es el principal factor de riesgo para enfermedad, muerte prematura y cáncer. Este abordaje debe ser prioritario ya que, el 25,8% de las personas entre 15-64 en años en España ha fumado diariamente en el último mes, de los cuales, el 67,7% se han planteado dejar de fumar, y el 44,1% se lo ha planteado y lo ha intentado. No debemos bajar la guardia con los Dispositivos susceptibles de Liberar Nicotina (DLSN) y los Productos de Tabaco Calentado (PTC) puesto que el 19,0% de las personas de 15 a 64 años ha consumido cigarrillos electrónicos alguna vez en la vida, siendo una puerta de entrada para nuevos consumidores. Hay evidencia de que los programas de grupos para dejar de fumar en el entorno laboral son efectivos, y que la asesoría individual es un factor de éxito muy importante.
Los programas para el fomento del ejercicio en el espacio de trabajo incrementan las actividades de los empleados y también contribuyen a romper el sedentarismo. Actualmente, los datos reflejan que 44% de la población española no practica ningún ejercicio, siendo este un factor que reduce el desarrollo de varios tipos de cáncer y la aparición de recidivas: colorrectal, mama, endometrio y de manera indirecta: riñón, páncreas, esófago y vesícula biliar. Esto es especialmente efectivo cuando se proveen facilidades para la práctica de deportes. Un programa integral para aumentar la actividad física incluyendo consejería individual, educación en promoción a la salud, y facilidades para hacer ejercicio, es más efectivo que los programas de enfoque simple en los que solo se comparte información de los beneficios de practicarlo.
Mejorar las actitudes hacia la nutrición y el control de peso refuerzan un estilo de vida saludable que contribuye a reducir el riesgo de cánceres como: colorrectal, riñón, esófago, páncreas, vesícula biliar, además de mama (postmenopáusicas) endometrio y ovarios en mujeres. La obesidad es un problema creciente que ya afecta al 15% de la población en nuestro país, un total de 6,5 millones españoles de todas las edades. Los abordajes individuales y corporativos para mejorar la nutrición, que además incluyen puntos de adquisición de información y fruta, generando un cambio en el que la opción saludable sea la más fácil y atractiva, pueden influir sobre los hábitos nutricionales de los empleados mientras trabajan
En línea con lo anteriormente comentado de los beneficios desde una perspectiva comunitaria, en acciones para mejorar la dieta y el ejercicio se ha encontrado que las intervenciones multicomponentes en el espacio de trabajo son muy efectivas cuando se provee comida y bebidas saludables en el espacio de trabajo, espacios y tiempo para la práctica del ejercicio, promoción del uso de las escaleras, involucración de las familias y/o proporcionar estrategias individuales para el cambio de hábito.
No debemos olvidar el fomento de la protección solar, especialmente en aquellas plantillas expuestas al sol de manera crónica por el desempeño de sus profesiones, lo que contribuye a que el riesgo de cáncer de piel haya aumentado un 40% en los últimos años.
Por último, es prioritario que desde los programas de promoción de hábitos saludables en las empresas se promueva la participación en los programas de cribados destinados a la prevención del cáncer: mama, colorrectal y cérvix, los cuales están incluidos en los más prevalentes en nuestra población y dirigidos a población general en edad activa laboralmente, por lo que este enfoque resulta una oportunidad para reducir el impacto personal y laboral del diagnóstico
Finalmente, ¿qué le recomendaría a los profesionales y empresas sobre la importancia de asistir al Congreso Prevencionar?
La seguridad y el cuidado físico y emocional de las plantillas debe ser una prioridad y parte de la cultura de las empresas. Parte de los esfuerzos deben dirigirse a la actualización, al intercambio de experiencias y a la adquisición de conocimientos y habilidades multidisciplinares para poder brindar un apoyo integral que responda a las necesidades de las personas.
En el Congreso Prevencionar, se enriquece la visión de PRL abordando distintas áreas de conocimiento y de intervención, por lo que, sin duda, brindará la oportunidad de sumar en beneficio de los trabajadores y trabajadoras.
Razones para asistir al V Congreso Internacional Prevencionar
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- Reconocimiento y Credibilidad: Participa en un evento avalado por años de éxito, consolidado como una referencia en el ámbito de la prevención.
- Temática Impactante: Bajo el lema “La prevención que necesitamos”, el congreso propone reflexionar sobre los retos actuales y futuros para mejorar las condiciones laborales y el bienestar de los trabajadores.
- Espacio para el Debate: Participa en debates abiertos con expertos, compartiendo ideas y experiencias que enriquezcan tu perspectiva profesional.
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📅 Fechas: 24, 25 y 26 de septiembre de 2025
📍 Lugar: Madrid















