IDENTIFICACIÓN DE LOS RIESGOS MÁS HABITUALES EN LAS ACTIVIDADES DEL SERVICIO DOMÉSTICO
Caídas
Las caídas, al mismo nivel y a distinto nivel, son el riesgo más habitual en la realización de las tareas domésticas.
Las caídas al mismo nivel son debidas, fundamentalmente, a la existencia de suelos sucios o mojados, a la presencia de cables o alfombras, así como de cualquier otro elemento que produzca desniveles en el suelo. Mientras que las caídas a distinto nivel se producen, principalmente, como consecuencia de la pérdida de equilibrio al acceder a zonas elevadas utilizando mobiliario (sillas, mesas o banquetas), al mal uso de escaleras de mano o al transitar por escaleras de la vivienda.
Cortes
Los cortes se deben principalmente a la utilización o al mal uso de cuchillos y otras herramientas de corte como, por ejemplo, tijeras o cúteres. Así mismo, se pueden producir cortes durante la recogida de fragmentos de vajilla o elementos frágiles que se rompen.
Golpes o choques
En el hogar, los golpes o choques suelen producirse por falta de orden (cajones abiertos), almacenamiento inadecuado (objetos situados en el borde de estante- rías), mobiliario no anclado a los paramentos (estante- rías no arriostradas), etc.
Contactos térmicos: quemaduras
La preparación de comidas y el planchado son las tareas con mayor riesgo de producir quemaduras, aunque existen otras causas como, por ejemplo, el contacto con estufas o infernillos.
Incendios
Uno de los lugares más habituales en los que se producen los accidentes domésticos es la cocina, siendo el fuego su principal causa. Los incendios en esta dependencia se producen, generalmente, debido a la falta de vigilancia durante el cocinado de alimentos, a la presencia de grasas en la campana extractora, al inadecuado mantenimiento de las instalaciones de gas y eléctricas o a la manipulación indebida de las mismas. No obstante, los incendios pueden generarse en otras áreas de la vivienda debidos, entre otros, a sobrecargas de los enchufes o fallos en equipos electrónicos.
Contactos eléctricos
El mal uso y/o mantenimiento de los aparatos eléctricos, así como el mal estado de la instalación eléctrica, son las causas principales de los contactos eléctricos.
Exposición a agentes químicos: productos químicos
El uso de productos químicos, fundamentalmente en las labores de limpieza, puede tener efectos nocivos para la salud por inhalación, por contacto dérmico o por ingestión. Así mismo, su uso continuado puede llegar a ocasionar alergia.
Exposición a Contaminantes biológicos: personas, animales o plantas
La preparación de alimentos, el contacto con animales y plantas, la presencia de personas enfermas en el hogar y el contacto con fluidos biológicos durante las tareas de limpieza pueden suponer una exposición a agentes biológicos nocivos que pueden ocasionar enfermedades, infecciones, alergias y otras afecciones.
Sobreesfuerzos
Muchas de las tareas domésticas requieren mantener posturas inadecuadas, realizar movimientos repetitivos y levantamiento de cargas, que pueden afectar al aparato locomotor causando microtraumatismos o lesiones musculoesqueléticas.
Riesgo psicosocial: desgaste emocional y estrés
El desarrollo de las tareas domésticas y una inadecuada organización de las mismas, además de generar estrés, puede producir desgaste emocional que se manifiesta a través de múltiples problemas de salud como, por ejemplo, trastornos digestivos, alteración del sueño, dolores de cabeza, etc.
Así mismo, la falta de reconocimiento social y la pertenencia al colectivo de “trabajadores invisibles”, unido a la realización de trabajos en solitario, puede causar una sensación de aislamiento que también puede afectar a la salud mental del personal del servicio doméstico.
Riesgo psicosocial: maltrato, acoso y violencia
Los trabajadores del servicio del hogar pueden verse expuestos a comportamientos violentos por parte de la persona que le contrata o de alguna de las personas que vivan en el hogar y que pueden suponer un importante riesgo, implícito o explícito, para su seguridad o su salud (física y/o psíquica).
La violencia puede ser física (abusos o ataques físicos o sexuales) o psicológica (intimidación, amenazas, trato discriminatorio por raza o sexo, etc.).














