
No es ningún secreto, por mi edad o porque no lo oculto, que estoy empezando en el mundo de las auditorías. Hace un año desde la primera vez que fui a una, solo de “oyente”, para ver cómo se hacían.
Poco a poco, conforme fui yendo a más auditorías, empecé a hablar, a preguntar y, sobre todo, a fijarme más. Desde niña he sido muy curiosa y siempre me he fijado y preguntado por todo para aprender y darle sentido a las cosas, en las auditorías eso reluce aún más. Y en ese observar constante me di cuenta de que había algo que se repetía en todas estas.
Independientemente de la actividad de la empresa, la edad del técnico con el que nos sentamos, lo bien que conozca la ley o los años que lleve en el sector hay algo que SIEMPRE está ahí: El cuaderno al lado del ordenador.
Un cuaderno donde el, la o los técnicos van apuntando puntos de mejora, caminos donde les ayudamos a colocarse o ideas que se nos ocurren juntos para mejorar su sistema de PRL. A veces no es un cuaderno como tal: es un documento de Word que se llama “Mejoras Auditoría Legal” o similar. Pero siempre hay “ese sitio” donde anotar.
Al principio, cuando los veía escribir, pensaba: “Pero si luego le vamos a dar un informe con todo… ¿para qué apuntan?”
Conforme fui asistiendo a más auditorías y íbamos pensando con ellos en caminos de mejora para que realizaran su labor de forma más eficiente, su labor de cuidar mejor a la gente o de organizarse mejor, los veía escribir con entusiasmo.
Y me di cuenta de algo importante: lo que anotaban allí completaba muchísimo más lo que nosotros podríamos poner en un informe. Porque el técnico lo escribe a su manera, para entenderlo él o ella, conociendo su empresa, su gente, sus tiempos, porque es el desarrollo y adaptación de lo que vamos hablando. Y, sobre todo, porque lo que mueve esos dedos al escribir no es el bolígrafo: son las ganas de cuidar a las personas y hacer las cosas bien.
Mucho más que norma: que no le pasen cosas a la gente
Como oí una vez: “La prevención está para que a la gente no le pasen cosas” y este pensamiento está en la base de lo que acabo escribir, al igual que en la prevención de riesgos laborales hay una inevitable obligación humana. Por lo que esos dedos que escriben en el cuaderno de la auditoría… hacen magia, mucho más que cualquier norma.
Estoy aprendiendo muchísimo visitando empresas y a sus técnicos y técnicas, y hay algo que cada vez tengo más claro: es raro encontrar a alguien que se rija solamente por la norma. Casi siempre, en el fondo, la brújula es otra: que a la gente no le pasen cosas.
Y es raro la vez que no repitamos en una empresa y las hojas de ese cuaderno no están tachadas porque se han hecho. Porque una auditoría no sirve para nada si no cambia, aunque sea un poco, las cosas.
Y la actitud con la que escriben los profesionales de la prevención en ese cuaderno de la auditoría… es, precisamente, lo que cambia las cosas.















