
El año 2026 ha sido declarado Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo, coincidiendo con el 30º aniversario de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales (Ley PRL). Un doble hito que sitúa a la prevención en el centro del debate técnico, político y organizativo, y que marca una agenda clara de retos aún pendientes en materia de seguridad, salud y bienestar laboral.
En este contexto, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) refuerza su papel como organismo científico-técnico de referencia, orientando su actividad a los principales riesgos emergentes y persistentes que afectan a las personas trabajadoras y a las organizaciones.
La declaración institucional de 2026 como Año de la Seguridad y Salud en el Trabajo, aprobada por el Consejo de Ministros, no es solo un gesto simbólico. Supone un llamamiento a reforzar la cultura preventiva, entendida no como un conjunto de obligaciones formales, sino como una forma de organizar y ejecutar el trabajo de manera segura, saludable y sostenible.
Como ha señalado la directora del INSST, Aitana Garí Pérez, los riesgos laborales “tienen su origen en la forma en que organizamos el trabajo y, precisamente por eso, son abordables”, una afirmación que conecta directamente con los retos actuales de la gestión preventiva en las empresas .
Prioridades técnicas para una prevención basada en el conocimiento
Durante 2026, el INSST centrará su actuación en varias líneas estratégicas alineadas con la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027:
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Prevención del cáncer de origen laboral, a través de una Agenda Nacional específica. En España se estima que se producen en torno a 8.000 casos anuales de cáncer laboral, aunque menos del 0,4 % son reconocidos como enfermedad profesional, lo que evidencia un importante infradiagnóstico.
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Diagnóstico de la situación de la ergonomía, en un contexto en el que los trastornos musculoesqueléticos siguen representando cerca del 78 % de las enfermedades profesionales registradas.
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Desarrollo de herramientas para evaluar riesgos por altas temperaturas en trabajos al aire libre, una prioridad creciente en un escenario marcado por el cambio climático.
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Actualización de la herramienta FPsico, destinada a mejorar la evaluación de los riesgos psicosociales, en un momento en el que las bajas por trastornos mentales vinculados al trabajo han crecido de forma muy significativa en los últimos años.
Estas actuaciones refuerzan una idea clave: la prevención eficaz requiere datos, herramientas actualizadas y decisiones de gestión, no solo cumplimiento normativo.
Una jornada para mirar al pasado… y al futuro
Como parte de esta conmemoración, el INSST celebrará el 10 de febrero de 2026 una jornada técnica dedicada al pasado, presente y futuro de la prevención de riesgos laborales, reuniendo a profesionales y representantes institucionales para reflexionar sobre los avances logrados y los desafíos que aún persisten .
Treinta años después de la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el mensaje es claro: la prevención sigue siendo necesaria, pero debe evolucionar. Integrarla en la gestión real de las organizaciones, medir resultados y anticiparse a los riesgos emergentes será clave para afrontar la próxima década.














