
La exposición a sílice cristalina respirable sigue siendo uno de los principales retos en salud laboral, especialmente en sectores donde el control del riesgo no siempre se traduce en una protección efectiva.
La Fundación PREMIN ha celebrado en Barcelona una jornada técnica centrada en la prevención de la exposición a sílice cristalina respirable (SCR), coincidiendo con el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. El encuentro reunió a más de 300 profesionales del ámbito de la prevención, la medicina del trabajo, la empresa y las instituciones, con el objetivo de abordar soluciones reales frente a uno de los riesgos más relevantes en numerosos sectores productivos. Uno de los mensajes principales de la jornada fue la necesidad de superar enfoques centrados exclusivamente en el cumplimiento normativo. La gestión del riesgo por exposición a sílice requiere integrar criterios técnicos en la operativa diaria de la empresa y adaptar las medidas preventivas a la realidad de cada actividad.
Protección respiratoria: última barrera, pero no suficiente por sí sola
Durante la sesión se insistió en que los equipos de protección respiratoria deben entenderse como la última línea de defensa frente al riesgo. Su eficacia no depende únicamente de la certificación, sino de factores como la correcta selección, el ajuste al trabajador, la compatibilidad con otros equipos, la formación y el uso continuado durante toda la exposición.
En este sentido, los expertos destacaron la importancia de las pruebas de ajuste (fit test) como elemento clave para garantizar una protección real, evitando situaciones en las que el uso de EPIs genere una falsa sensación de seguridad.
Además, se abordaron aspectos críticos que condicionan el uso efectivo de estos equipos, como el confort, la resistencia respiratoria, la comunicación en el entorno de trabajo o la percepción de incomodidad, factores que influyen directamente en la adherencia del trabajador.
Innovación orientada a la eficacia real
La jornada contó con la participación de organizaciones sectoriales y empresas especializadas que presentaron soluciones técnicas orientadas a mejorar la protección frente a la sílice. Entre ellas, sistemas filtrantes motorizados, equipos de presión positiva y diseños reutilizables que buscan reducir la fatiga y favorecer un uso sostenido de los equipos.
Estas soluciones evidencian una tendencia clara: la innovación en protección respiratoria no debe centrarse solo en la tecnología, sino en facilitar su integración en el trabajo real.
Un problema vigente que exige acción preventiva
Los especialistas recordaron que la silicosis continúa siendo una enfermedad irreversible y presente en la actualidad, lo que refuerza la necesidad de actuar desde una estrategia preventiva integral basada en el control del foco, del medio y de la exposición personal.
Este enfoque pone de manifiesto que la reducción del riesgo no depende de una única medida, sino de la combinación efectiva de diferentes niveles de control.
La jornada se enmarca en el primer aniversario de la Fundación PREMIN, entidad que trabaja en la reducción de la silicosis y otras enfermedades profesionales mediante la generación y difusión de conocimiento técnico en seguridad y salud laboral.















