
La correcta elección de un Equipo de Protección Individual (EPI) puede reducir hasta en un 80% la gravedad de los accidentes en el sector industrial. Sin embargo, el desconocimiento sobre normativas y tiempos de vida útil sigue siendo un desafío. Janfer, referente en vestuario profesional y seguridad, lanza una guía técnica destinada a responsables de prevención y trabajadores para optimizar la seguridad en el puesto de trabajo y asegurar el cumplimiento de la estricta normativa europea.
La seguridad no es solo una cuestión de “llevar puesto el equipo”, sino de que este sea el adecuado para el riesgo específico. Según los expertos de Janfer, la eficacia de un EPI reside en tres pilares que muchas empresas pasan por alto:
- La certificación y el marcado CE: No todos los equipos son válidos para todos los entornos. Un calzado de seguridad para construcción no ofrece la misma protección que uno para la industria química. “Es vital que la empresa verifique que el equipo cumple con la norma EN específica para su actividad”, señalan desde Janfer.
- El factor humano: Ergonomía y confort: Un trabajador que se siente incómodo con su equipo tiende a manipularlo o dejar de usarlo, aumentando el riesgo. La nueva generación de vestuario laboral que distribuye Janfer apuesta por materiales transpirables y diseños ergonómicos que no limitan el movimiento.
- La caducidad, el riesgo invisible: Pocos trabajadores saben que los cascos de seguridad o los arneses tienen una fecha de vencimiento. La degradación de los polímeros por la exposición solar o el desgaste técnico hace que un equipo que parece nuevo pueda fallar en el momento crítico. Janfer subraya la importancia de realizar auditorías periódicas del inventario de protección, así como tener siempre bajo control las recomendaciones del fabricante al respecto.
Con esta iniciativa, Janfer busca elevar el estándar de seguridad en las empresas españolas, ofreciendo no solo el suministro de material, sino el asesoramiento técnico necesario para salvar vidas.














