La seguridad y salud laboral se ha explicado durante décadas a partir de modelos relativamente lineales: una causa, un fallo, una acción insegura, una condición peligrosa y, finalmente, un accidente. Sin embargo, la realidad del trabajo actual es mucho más compleja. Las organizaciones combinan personas, tecnología, procedimientos, objetivos productivos, cultura, liderazgo, supervisión, normas, entornos físicos y sistemas de gestión. Por ello, comprender los riesgos laborales exige cada vez más una mirada sistémica.
Un reciente artículo publicado en Safety Science, titulado “Visual representation of sociotechnical system paradigms for occupational health and safety practices: A scoping review”, aborda precisamente esta cuestión. Sus autores, F. Bogna, K. Perry y A. Raineri, realizan una revisión de alcance sobre las representaciones gráficas de los sistemas sociotécnicos aplicadas a la seguridad y salud laboral y a la safety science entre 1980 y 2024. El estudio analiza 257 publicaciones científicas procedentes de bases de datos como Web of Science, Scopus, ScienceDirect y PubMed.
El interés del trabajo no está solo en identificar qué modelos se han utilizado, sino en comprender si estos modelos gráficos se emplean con una finalidad retrospectiva, para analizar accidentes o incidentes ya ocurridos, o con una finalidad predictiva, para anticipar peligros y riesgos antes de que se materialicen. Uno de los hallazgos más relevantes es el equilibrio entre ambos enfoques: la revisión identifica 130 modelos retrospectivos y 130 modelos predictivos, además de 3 publicaciones que combinan ambos planteamientos.
Entre los modelos más frecuentes aparecen AcciMap, STAMP, FRAM, los modelos de bucles causales y el modelo de gestión del riesgo de Rasmussen. Estas herramientas permiten representar la interacción entre diferentes niveles del sistema: trabajadores, tareas, tecnologías, organización, supervisión, cultura preventiva, procedimientos, entorno y factores externos.
La aportación del artículo es especialmente relevante porque muestra un crecimiento claro del uso de modelos gráficos sociotécnicos desde 2005 y, con mayor intensidad, desde 2014. Esta evolución parece reflejar una necesidad creciente: disponer de herramientas que permitan visualizar la complejidad real del trabajo y no reducir los accidentes a explicaciones simples centradas únicamente en la conducta individual.
Desde una perspectiva preventiva, el mensaje es claro: si los riesgos emergen de la interacción entre múltiples elementos del sistema, la prevención necesita mejores mapas para comprenderlos. Mirar más allá del error humano no significa eliminar la responsabilidad individual, sino situarla dentro de un contexto más amplio: cómo se diseña el trabajo, cómo se toman decisiones, qué recursos existen, qué presiones operativas actúan y cómo se gestiona realmente la seguridad en la organización.
El artículo no demuestra que estos modelos reduzcan por sí solos la siniestralidad. Su valor reside en ordenar la literatura científica y mostrar que la seguridad laboral avanza hacia enfoques más visuales, sistémicos y anticipativos. En un entorno laboral cada vez más tecnológico y complejo, esta mirada puede ser clave para mejorar la investigación de accidentes, la cultura preventiva y la toma de decisiones en seguridad y salud laboral.















