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El diseño de las interfaces hombre-máquina en salas de control no es una cuestión meramente tecnológica. En industrias de proceso, energía, química, petróleo, gas o entornos altamente automatizados, la forma en que la información se presenta al operador puede influir directamente en la detección de desviaciones, la interpretación de alarmas, la toma de decisiones y la respuesta ante situaciones anómalas.
Un artículo publicado en Ergonomics in Design analiza el potencial del eye-tracking —seguimiento de la mirada— como herramienta para evaluar y mejorar el diseño de interfaces hombre-máquina en operaciones de control de procesos. El trabajo parte de una idea relevante para la prevención: muchos incidentes en industrias de proceso no dependen solo de fallos técnicos, sino también de cómo las personas perciben, buscan, procesan y responden a la información disponible en pantalla.
Los autores recuerdan que los operadores de salas de control trabajan en entornos cada vez más complejos, con grandes volúmenes de datos, alarmas, tendencias, paneles y sistemas de apoyo a la decisión. Cuando la interfaz no está bien diseñada, puede aumentar la carga mental, dificultar la identificación de información crítica o retrasar la respuesta ante una condición insegura.
El eye-tracking permite analizar de forma objetiva dónde mira el operador, durante cuánto tiempo, qué elementos de la pantalla captan su atención y qué zonas pueden estar pasando desapercibidas. Métricas como el número de fijaciones, la duración de la mirada, la trayectoria visual, el tamaño pupilar, la frecuencia de parpadeo o los movimientos sacádicos pueden aportar información sobre carga mental, eficiencia de búsqueda visual y distribución de la atención.
El artículo destaca tres niveles de aplicación. En primer lugar, el análisis global de la interacción, que permite observar cómo se mueve la mirada del operador por la interfaz y si atiende realmente a las áreas críticas. En segundo lugar, la evaluación de sistemas de apoyo, como pantallas auxiliares o herramientas de soporte a la decisión. Y, en tercer lugar, la optimización de elementos concretos de la interfaz, como alarmas, tendencias, símbolos, agrupación de variables o eliminación de información innecesaria.
Una de las conclusiones más interesantes es que no basta con incorporar más tecnología a las salas de control. La digitalización puede ayudar, pero también puede generar sobrecarga si no se diseña desde el comportamiento real de las personas. En este sentido, el eye-tracking ofrece una vía para pasar de una evaluación basada solo en opiniones, revisiones de expertos o pruebas subjetivas, a una evaluación más objetiva del diseño de las interfaces.
El trabajo también advierte que los resultados deben interpretarse con prudencia. Muchas investigaciones se han realizado con participantes que no son operadores industriales experimentados, por lo que será necesario validar estas métricas en entornos reales y con profesionales que trabajan habitualmente en salas de control. Aun así, el enfoque resulta especialmente prometedor para el diseño de sistemas más seguros, intuitivos y centrados en la persona.
Desde la perspectiva preventiva, este tipo de investigaciones refuerza una idea clave: prevenir no consiste únicamente en formar al trabajador para que se adapte al sistema, sino también en diseñar sistemas que respeten las capacidades cognitivas, perceptivas y fisiológicas de quienes deben utilizarlos. En un contexto marcado por la Industria 5.0, la seguridad industrial deberá avanzar hacia interfaces que no saturen al operador, sino que le ayuden a comprender mejor la situación, priorizar la información crítica y actuar con mayor eficacia.
Fuente: Malik, A. A., Buang, A., Nazir, S., Rusli, R., Kluge, A., & Abidin, M. Z. (2025). Effectiveness of Eye-Tracking Metrics in Human-Centric Design of Human-Machine Interface: Cases on Process Control Operations. Ergonomics in Design: The Quarterly of Human Factors Applications, 0(0).















