
Estamos en verano y, con él, se produce un aumento de las actividades del campo, como el trabajo en los cultivos de huerta o en los viñedos, ya que comienza la temporada de gran variedad de frutas y verduras: tomates, pimientos, calabacines, pepinos…, que están ya en plena producción. En los viñedos, por ejemplo, se encuentran en plena fase de desarrollo las bayas que darán lugar a las preciadas uvas cuando se inicie la cosecha, entre agosto y septiembre.
Pero todo ello no viene solo: va acompañado de otros fenómenos bien conocidos por el sector agrícola, como la proliferación de plantas en general (también de aquellas que compiten con los cultivos), las plagas y las enfermedades. Entre las plagas destacan la araña roja, el pulgón, la polilla del racimo o la mosca blanca. Entre las enfermedades, las causadas por hongos como el mildiu o el oídio. Esta combinación se traduce en un aumento del uso de productos fitosanitarios, salvo en la agricultura regenerativa o ecológica, en la que se utilizan métodos alternativos a estos productos.
Las mujeres y los hombres que se dedican a la agricultura se enfrentan a la temporada estival con diversos retos: el cuidado y manejo del cultivo y la gestión del riesgo de exposición a productos fitosanitarios mediante la aplicación de estrictas medidas preventivas que permitan realizar los trabajos con seguridad. Sin embargo, las condiciones climáticas no acompañan; más bien, ocurre lo contrario, ya que dificultan la aplicación de las medidas preventivas necesarias. Y es que, habitualmente, la aplicación de fitosanitarios implica el uso de monos o buzos de trabajo que, en condiciones climáticas normales, ya resultan poco llevaderos, pero que en plena temporada de olas de calor y en la realidad del cambio climático suponen un verdadero desafío.
¿Qué son los productos fitosanitarios?
Los productos fitosanitarios son mezclas químicas que pueden contener una o más sustancias activas, además de otros ingredientes. El objetivo de estas mezclas puede ser tanto proteger a las plantas y sus productos de organismos nocivos como inhibir la germinación o destruir plantas no deseadas. Y, aunque contribuyen a mejorar el rendimiento de la agricultura, no hay que olvidar que su uso puede tener efectos desfavorables para las personas, los animales y el medioambiente. Por ello, es importante conocer y concienciarse sobre qué se utiliza, cuándo y cómo, así como sobre los posibles riesgos. Con este fin, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha publicado la siguiente infografía: “¿Qué son y para qué se utilizan los productos fitosanitarios?“.
Además, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación actualiza semanalmente el registro de productos fitosanitarios, así como información de interés al respecto.
Por su parte, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) señala que, si no se siguen las medidas preventivas necesarias, existe el riesgo de que las sustancias que contienen estos productos penetren en el organismo por distintas vías; la dérmica es una de las más importantes. Además, la exposición no se limita al momento de la pulverización: puede producirse durante la compra, el transporte, el almacenamiento, la mezcla y carga del producto, la aplicación en el cultivo, la limpieza del equipo e incluso durante la entrada posterior a cultivos tratados para tareas como la recolección, el entutorado o el deshojado. De ahí la publicación, en noviembre de 2025, de un cartel que resume la ropa de protección necesaria para la aplicación de productos fitosanitarios líquidos y que recoge, para cada tarea, el equipo de protección recomendado.

Aplicar estas medidas en un contexto de cambio climático y olas de calor no es tarea fácil, debido a la gran cantidad de factores que hay que tener en cuenta. Pero su relevancia es crítica para preservar la salud de las personas trabajadoras. De ahí que la concienciación de las empresas y de las personas trabajadoras deba ser a prueba de altas temperaturas.
Para poner en valor la importancia de cumplir con estas medidas, es imprescindible conocer las consecuencias a través del testimonio de las víctimas, como queda patente en la colección de siete capítulos que publicó en 2020 la asociación francesa Phyto-Victimes, donde se recogen los efectos de la exposición a productos fitosanitarios sin las medidas preventivas correspondientes. Aunque los vídeos están en francés, pueden configurarse los subtítulos en español.
Por todo ello, es necesario identificar el momento y la forma más adecuados para proteger a las personas trabajadoras de las condiciones climáticas, especialmente teniendo en cuenta que ciertas medidas preventivas pueden incrementar aún más su propia carga térmica. Será fundamental una buena organización del trabajo y una correcta evaluación de los riesgos para integrar las diversas medidas y planificar trabajos seguros para todas las personas.
Es verano para todo el mundo, también para las plagas.















