
Sobrecarga tecnológica, recursos organizacionales de TI y salud durante la COVID-19
La digitalización y el teletrabajo no dependen únicamente de disponer de buenas herramientas tecnológicas. La intensidad de uso, la presión temporal y la organización del trabajo digital también pueden tener implicaciones sobre la salud de las personas trabajadoras.
La expansión del teletrabajo durante la pandemia de COVID-19 aceleró de forma extraordinaria el uso de tecnologías de la información y la comunicación en numerosos puestos de trabajo. Ordenadores, plataformas colaborativas, videoconferencias, sistemas de mensajería y otras herramientas digitales permitieron mantener la actividad de muchas organizaciones, pero también generaron nuevas exigencias para las personas trabajadoras.
Un estudio publicado en el Journal of Occupational and Environmental Medicine (JOEM) analiza la relación entre la sobrecarga tecnológica durante el teletrabajo, los recursos tecnológicos proporcionados por las organizaciones y diferentes indicadores relacionados con la salud. :chatgpt-content-reference{index=”0″}
La investigación, desarrollada por Agustín Sánchez-Toledo Ledesma, Juan José Agún González y Raúl Aguilar-Elena, utiliza indicadores de salud obtenidos mediante el cuestionario SF-36, una herramienta ampliamente utilizada para analizar distintas dimensiones de la salud percibida. :chatgpt-content-reference{index=”1″}
Cuando la tecnología se convierte en una fuente adicional de carga
La tecnología puede facilitar el trabajo, mejorar la comunicación y ampliar las posibilidades de organización. Sin embargo, un uso intensivo o mal estructurado también puede generar nuevas demandas.
La denominada sobrecarga tecnológica aparece cuando las exigencias derivadas del uso de herramientas digitales superan la capacidad de las personas para gestionarlas de manera adecuada. La necesidad de atender simultáneamente diferentes canales, responder con rapidez, aprender nuevas aplicaciones o permanecer permanentemente conectado puede incrementar la carga asociada al trabajo digital.
Los resultados del estudio mostraron que una mayor sobrecarga tecnológica se asoció con peores niveles de vitalidad y de salud general.
Disponer de recursos tecnológicos no parece suficiente
Otro de los aspectos analizados fue el papel de los recursos organizacionales relacionados con las tecnologías de la información. Estos recursos pueden incluir herramientas, infraestructuras y apoyos proporcionados por la organización para facilitar el desarrollo del trabajo digital.
Los resultados mostraron una asociación entre estos recursos tecnológicos y la vitalidad. Sin embargo, según el estudio, su presencia no pareció ejercer un efecto compensador suficiente frente a las consecuencias asociadas a la sobrecarga tecnológica. :chatgpt-content-reference{index=”2″}
Proporcionar tecnología es necesario, pero no basta: también es preciso gestionar las demandas que genera su utilización.
La organización del trabajo digital importa
Una de las principales implicaciones del trabajo es que la transformación digital no debería abordarse exclusivamente como una cuestión tecnológica.
La carga derivada del uso intensivo de la tecnología, la presión temporal, la organización de las tareas y la forma en que se estructura el trabajo digital también deberían incorporarse a las estrategias de salud y bienestar laboral. :chatgpt-content-reference{index=”3″}
Desde una perspectiva preventiva, esto implica analizar no solo qué herramientas utiliza la plantilla, sino también cómo, cuándo y con qué nivel de exigencia se utilizan.
- Número y diversidad de herramientas digitales utilizadas.
- Volumen de comunicaciones y notificaciones.
- Exigencias de disponibilidad y respuesta inmediata.
- Interrupciones y multitarea digital.
- Presión temporal asociada al uso de la tecnología.
- Apoyo y recursos proporcionados por la organización.
Más allá del contexto de la pandemia
Aunque la investigación se desarrolló en el contexto excepcional de la COVID-19, sus resultados plantean cuestiones relevantes para los actuales modelos de trabajo híbrido, remoto y digitalizado.
La transformación tecnológica continúa avanzando y cada vez más actividades profesionales dependen de plataformas digitales. Por ello, gestionar adecuadamente esta transformación exige incorporar los factores tecnológicos y organizativos dentro de la gestión de los riesgos laborales y de las políticas de promoción de la salud.
Digitalizar el trabajo no consiste únicamente en incorporar herramientas. También exige diseñar entornos digitales que puedan utilizarse de forma sostenible desde el punto de vista de la salud y el bienestar laboral.
El estudio aporta así evidencia sobre la necesidad de integrar la tecnología dentro de una visión más amplia de la organización del trabajo, prestando atención no solo a los recursos disponibles, sino también a las demandas que el propio entorno digital puede generar sobre las personas trabajadoras. :chatgpt-content-reference{index=”4″}
Fuente: Sánchez-Toledo Ledesma, A., Agún González, J. J. y Aguilar-Elena, R. Technological Overload, Organisational Information Technology Resources and Medical Outcomes Study 36-Item Short Form Health Survey Indicators during Coronavirus Disease 2019. Journal of Occupational & Environmental Medicine, 68(9), 687–694.















