El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) ha identificado las actividades económicas que requieren una mayor atención preventiva en España a partir de los datos de siniestralidad laboral correspondientes a 2025. El análisis sitúa a la industria de la alimentación, la construcción y la asistencia en establecimientos residenciales entre los sectores prioritarios, mientras que la agricultura y el transporte adquieren especial relevancia cuando se consideran los accidentes graves y mortales.
Más de 546.000 accidentes laborales con baja durante 2025
Durante 2025 se notificaron en España 546.473 accidentes de trabajo en jornada con baja, lo que representa un índice de incidencia de 2.627,4 accidentes por cada 100.000 personas trabajadoras.
El análisis considera una población media de 20.782.105 personas afiliadas con la contingencia de accidente de trabajo cubierta, incluyendo tanto trabajadores asalariados como autónomos.
Para determinar las actividades prioritarias, el INSST utiliza dos indicadores: el índice de incidencia de accidentes laborales y el volumen de población trabajadora expuesta. Esta metodología permite identificar los sectores en los que una mayor concentración de trabajadores coincide con niveles elevados de siniestralidad.
Los cuatro sectores prioritarios en siniestralidad laboral
Los resultados identifican cuatro actividades económicas que se sitúan simultáneamente en el cuartil superior de incidencia de accidentes y población trabajadora:
- Industria de la alimentación: 23.049 accidentes y un índice de incidencia de 5.256 por cada 100.000 trabajadores.
- Construcción de edificios: 32.542 accidentes y una incidencia de 5.981,3.
- Actividades de construcción especializada: 45.988 accidentes y una incidencia de 5.473.
- Asistencia en establecimientos residenciales: 15.748 accidentes y una incidencia de 4.793,2.
Estas cifras evidencian la necesidad de reforzar la gestión preventiva en actividades que combinan elevados índices de accidentalidad con una importante población trabajadora.
Construcción, agricultura y transporte concentran las prioridades en accidentes graves y mortales
Cuando el análisis se centra exclusivamente en los accidentes laborales con consecuencias graves o mortales, las prioridades cambian.
Durante 2025 se notificaron 4.491 accidentes graves o mortales en jornada de trabajo, con un índice de incidencia de 21,6 por cada 100.000 personas trabajadoras.
Las actividades identificadas como prioritarias son:
- Construcción de edificios: 464 accidentes graves o mortales, con una incidencia de 85,3.
- Construcción especializada: 591 accidentes, con una incidencia de 70,3.
- Transporte terrestre y por tubería: 388 accidentes, con una incidencia de 56,5.
- Agricultura, ganadería y actividades relacionadas: 286 accidentes, con una incidencia de 43,9.
La construcción destaca especialmente por su elevada incidencia de accidentes de mayor gravedad, lo que refuerza la importancia de actuar sobre los riesgos asociados a estas actividades.
Importantes diferencias entre hombres y mujeres
El análisis también pone de manifiesto diferencias significativas en la siniestralidad laboral según el sexo.
Entre los hombres se registraron 383.462 accidentes laborales con baja, con un índice de incidencia de 3.464,4 por cada 100.000 trabajadores.
En el caso de las mujeres, se notificaron 163.011 accidentes, con una incidencia de 1.675,3.
La diferencia resulta todavía más pronunciada al analizar los accidentes graves y mortales. Los hombres registraron 3.824 accidentes de estas características, frente a los 667 contabilizados entre las mujeres.
Los índices de incidencia fueron de 34,6 accidentes graves o mortales por cada 100.000 hombres y de 6,9 por cada 100.000 mujeres.
Estas diferencias deben interpretarse considerando la distinta distribución de hombres y mujeres entre actividades económicas y puestos de trabajo, así como las exposiciones laborales existentes.
La prevención también debe atender a los sectores feminizados
La desagregación de los datos permite identificar actividades prioritarias específicas para las trabajadoras.
Entre ellas destacan la asistencia en establecimientos residenciales, la industria de la alimentación, los servicios de alojamiento, los servicios a edificios y jardinería, la agricultura y las actividades de servicios sociales sin alojamiento.
En particular, la asistencia en establecimientos residenciales registró 13.713 accidentes laborales entre mujeres, con una incidencia de 5.007 por cada 100.000 trabajadoras.
Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de incorporar las características de cada actividad y la perspectiva de género a la planificación preventiva.
Priorizar los recursos preventivos para reducir los accidentes laborales
La identificación de actividades prioritarias constituye una herramienta para orientar las decisiones de empresas, servicios de prevención, administraciones públicas, mutuas colaboradoras con la Seguridad Social y agentes sociales.
La combinación de frecuencia de accidentes, gravedad de sus consecuencias y número de personas trabajadoras expuestas permite establecer prioridades y mejorar la asignación de recursos destinados a la seguridad y salud laboral.
En este sentido, los resultados refuerzan la necesidad de desarrollar actuaciones preventivas específicas y adaptadas a los riesgos de cada sector, prestando especial atención a aquellas actividades que presentan una mayor concentración de accidentes graves y mortales.
El objetivo debe ser avanzar hacia una prevención más eficaz, basada en datos y capaz de anticiparse a los riesgos, en consonancia con las prioridades de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo.















