
ELEMENTOS PREVENTIVOS
El boro, símbolo B, número atómico 5 y masa atómica 10,81 u, es un metaloide singular: ni metal ni no metal, pero con la dureza del diamante y la ligereza del aluminio. Fue aislado en 1808 por Gay-Lussac y Thénard, aunque su pureza se logró décadas después. Su nombre proviene del árabe buraq, por el bórax, mineral del que se extrae, conocido desde la antigüedad por sus propiedades limpiadoras y fundentes.
Su historia está marcada por la ciencia, la industria… y la guerra. En la Segunda Guerra Mundial, el ácido bórico se usaba para extinguir incendios y como antiséptico, mientras que sus compuestos enriquecidos con boro-10 se convirtieron en escudos de control para reactores nucleares por su capacidad de absorber neutrones. En el desastre de Chernóbil (1986), toneladas de boro fueron arrojadas sobre el núcleo fundido para detener la reacción en cadena: una aplicación desesperada de la química como última barrera preventiva.
Como microdato curioso, el boro es uno de los pocos elementos esenciales tanto para las plantas como para la tecnología: sin él no germina la vida vegetal… ni funciona la fibra de vidrio, el acero templado o los imanes de los motores eléctricos.
Pero su manipulación exige precaución. El polvo de boro y sus compuestos, especialmente el trióxido de boro y los boratos, pueden causar irritación ocular, dérmica y respiratoria. La exposición prolongada a niveles elevados se asocia con alteraciones reproductivas y daños en riñones y sistema nervioso. En la industria del vidrio, la cerámica, la soldadura, la agricultura o el reciclaje de componentes electrónicos, el riesgo principal es la inhalación del polvo fino y la exposición cutánea repetida.
La prevención requiere ventilación localizada eficaz, captadores de polvo en origen y limpieza en húmedo para evitar su dispersión. Los trabajadores deben usar mascarillas con filtro P3 para partículas, guantes de nitrilo o neopreno de alta resistencia química, gafas panorámicas y ropa de manga larga. En entornos de hornos o manipulación a alta temperatura, se recomienda ropa ignífuga y pantallas faciales con protección térmica. Las fichas de seguridad deben estar actualizadas y el almacenamiento, en recipientes cerrados y secos, alejado de ácidos y materiales combustibles.















