La gestión del riesgo de explosión no es opcional: es una obligación legal recogida en el Real Decreto 681/2003, reforzada por normativa europea como la Directiva ATEX 1999/92/CE y los requisitos de equipos de la Directiva ATEX 2014/34/UE.
La Guía Técnica del INSST detalla cómo deben cumplir las empresas estas exigencias.
Obligaciones esenciales que impone la normativa ATEX
Estas son las responsabilidades que la organización debe asumir:
1. Identificar y evaluar los riesgos de explosión
La empresa debe analizar dónde pueden formarse mezclas explosivas de gases, vapores o polvo, y con qué frecuencia. Esta evaluación es obligatoria y debe documentarse.
2. Clasificar las zonas ATEX
La clasificación debe realizarse de acuerdo con la probabilidad de que exista una atmósfera explosiva:
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Zonas 0, 1, 2 para gases/vapores.
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Zonas 20, 21, 22 para polvos combustibles.
Una clasificación incorrecta puede obligar al uso de equipos no adecuados, multiplicando el riesgo.
3. Elaborar el Documento de Protección Contra Explosiones (DPCE)
Es obligatorio antes de iniciar la actividad. Debe incluir:
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Evaluación del riesgo de explosión.
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Medidas técnicas y organizativas.
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Clasificación de zonas.
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Justificación de la selección de equipos ATEX.
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Plan de coordinación entre empresas concurrentes.
Inspección de Trabajo lo exige con frecuencia en actividades industriales, químicas, agroalimentarias y de almacenamiento.
4. Seleccionar equipos ATEX certificados
La empresa está obligada a instalar únicamente equipos cuya categoría (1, 2 o 3) sea compatible con la zona donde se ubican.
Esto incluye no solo equipos eléctricos, sino también equipos mecánicos, que a menudo se pasan por alto (rodamientos, ventiladores, transportadores…).
5. Controlar las fuentes de ignición
La guía insiste en que la mayoría de explosiones en la industria ocurren por:
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Electricidad estática,
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Fricción de partes móviles,
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Superficies calientes,
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Chispas de herramientas no adecuadas.
En Europa, estudios del European Explosion Protection Group (EExPG) indican que más del 40 % de las explosiones de polvo tienen origen mecánico, no eléctrico.
6. Formar a los trabajadores en ATEX
La formación es obligatoria cuando los empleados intervienen en:
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Zonas clasificadas.
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Limpiezas técnicas.
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Mantenimiento.
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Trabajos que puedan generar chispas o elevar temperaturas.
La falta de formación ha sido señalada como uno de los factores principales en accidentes graves, como las explosiones en instalaciones de harina, reciclaje o silos metálicos.
7. Implantar medidas de prevención y de protección
Entre ellas:
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Sistemas de ventilación adecuados.
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Supresión o contención de explosiones cuando proceda.
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Procedimientos de trabajo seguro y permisos específicos.
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Limpieza que evite la dispersión de polvo.
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Coordinación entre empresas en zonas ATEX.
Un dato relevante
Según DustSafetyScience (observatorio internacional de explosiones de polvo), en 2023 se registraron más de 250 explosiones e incendios por polvo combustible en industrias de todo el mundo, destacando sectores como madera, alimentación y metalurgia. La mayoría estaban relacionadas con deficiencias en la limpieza, el mantenimiento y el control de ignición.
La normativa ATEX impone un marco preventivo muy estricto: evaluar, clasificar, documentar, equipar, formar y supervisar.
No es solo una cuestión de cumplimiento legal, sino de evitar accidentes capaces de generar daños catastróficos para las personas y las instalaciones.














