La prevención de situaciones de violencia en eventos deportivos exige disponer de protocolos claros, personal formado y una adecuada coordinación entre todos los agentes implicados. Con este objetivo, LaLiga y el RCD Espanyol han desarrollado un simulacro de emergencia destinado a poner a prueba los procedimientos de actuación frente a una hipotética agresión sexual en un estadio de fútbol profesional.
El ejercicio contó con la participación de diferentes profesionales y organismos relacionados con la seguridad y la atención de emergencias, entre ellos Mossos d’Esquadra, Cruz Roja, Guardia Urbana de Cornellà de Llobregat, seguridad privada y personal del propio estadio. También participaron estudiantes de la Escuela de Prevención y Seguridad Integral de la Universitat Autònoma de Barcelona (EPSI-UAB).
El simulacro permitió reproducir una situación próxima a la realidad para comprobar cómo funcionan los procedimientos previstos cuando se produce una agresión sexual en un recinto deportivo con elevada concentración de público.
Durante el ejercicio se analizaron especialmente aspectos como los tiempos de respuesta, los canales de comunicación, la coordinación entre servicios, la intervención del personal de seguridad y la atención inmediata a la víctima.
Uno de los elementos fundamentales del protocolo es precisamente situar a la víctima en el centro de la actuación. La intervención debe proporcionar protección y asistencia desde el primer momento, evitando actuaciones que puedan generar una nueva situación de sufrimiento o revictimización.
Prevenir antes de que ocurra
El simulacro forma parte del desarrollo de un protocolo impulsado por LaLiga para reforzar la prevención y la respuesta frente a las agresiones sexuales en los estadios de fútbol.
Montserrat Iglesias-Lucía, directora de los estudios en Prevención y Seguridad Integral de la EPSI y autora del documento, destaca que uno de los principales objetivos es trabajar sobre los propios entornos deportivos para prevenir este tipo de conductas y proteger adecuadamente a las víctimas cuando se produce una situación de estas características.
La elevada asistencia que registran los estadios profesionales convierte estos espacios en entornos especialmente complejos desde el punto de vista de la seguridad. Por ello, la preparación previa resulta determinante.
Un protocolo eficaz no puede limitarse a existir documentalmente. Debe ser conocido por quienes tienen que aplicarlo y, sobre todo, debe probarse mediante ejercicios que permitan detectar errores, problemas de comunicación, dudas competenciales o puntos débiles en la respuesta.
Los simulacros como herramienta preventiva
La realización de este tipo de ejercicios vuelve a poner de manifiesto el valor de los simulacros dentro de cualquier sistema de prevención y gestión de emergencias.
Simular una situación permite comprobar si las personas conocen realmente cómo deben actuar, si los diferentes recursos son capaces de coordinarse y si los procedimientos establecidos funcionan cuando deben trasladarse del papel a una situación operativa.
En este caso, los estudiantes de la EPSI participaron tanto interpretando diferentes roles como ejerciendo funciones de observación. Sus aportaciones permitirán identificar aspectos susceptibles de mejora y contribuirán a la elaboración del posterior informe de evaluación del ejercicio.
La iniciativa demuestra que la seguridad en grandes eventos no depende únicamente de disponer de medios humanos y técnicos, sino de anticipar escenarios, formar a las personas, establecer responsabilidades y entrenar conjuntamente la respuesta.
Porque un protocolo que nunca se ha puesto a prueba puede contener importantes incertidumbres. Los simulacros permiten identificarlas antes de que sea necesario actuar ante una emergencia real.
















