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Redacción

Trabajando diariamente por ofrecer un punto de vista diferente y novedoso de este maravilloso trabajo que es la seguridad y salud laboral

2 Comentarios

  1. 1

    Guillermo

    ¿Cuanto tiempo hay que dedicarle semanalmente a las redes sociales? ¿Tú que opinas?

  2. 2

    Comentario en LinkedIn

    Los mercados han extendido sus redes de conversación, pues yo creo que siempre han sido eso, si bien en universos muy limitados. El desarrollo de las tecnologías y plataformas han permitido esa universalización y socialización de los mercados.

    De hecho podemos bajar unos niveles y quedarnos dentro de una organización, que bien puede definirse como un conjunto de conversaciones (o al menos la cultura que reina dentro de ella).

    En una organización podemos encontrar, ENTRE OTRAS, tres tipos de conversaciones que a mi me llaman la atención y que he visto que también atraen especialmente a los psicólogos organizacionales:

    – Conversaciones colaborativas. Son las que impulsan cambios, organizan, mantienen valores, facilitan la participación, trabajan el «walk the talk». Son las que se basan en la discusión (con su aplicación etimológica original) y negociación, defienden las metas y objetivos comunes y ayudan a luchar por ellos.

    – Conversaciones catárquicas. Son las que existen con el objeto de «decir lo que quiero que escuchen». Permiten el desahogo pero no siempre generan cambios positivos y acaban siendo informales, alimental la rumurología y el radio pasillo y, sin duda alguna, tienen impacto en el clima laboral y por consiguiente incidencia en la cimentación de cultura y valores de esta organización.

    – Conversaciones indecibles. Son las que quedan limitadas en círculos limitados de confianza y de ahí no salen. No suelen alimentar el radio pasillo salvo que se rompa esa confianza entre los interlocutores. Son las conversaciones del miedo y la incertidumbre (necesitan un cambio pero hay miedo a las consecuencias de éste si salen a flote). En el libro «la empresa sin miedo» hay ejemplos de este tipo de conversaciones. Tienen tanta energía acumulada que cuando saltan, salpica, llegando incluso a alcanzar estado público.

    Entiendo que desde el punto de vista INTERNO de la empresa las colaborativas son las deseables, y que las redes internas (intranet y redes sociales limitadas a empleados) pueden contribuir, debidamente gestionadas, a la mejora continua y al mantenimiento de la cultura y valores de la organización.

    Sin embargo no hay que olvidarnos nunca de que el resto de conversaciones, como humanos que somos, permanecerán y serán moldeadoras (o tratarán de serlo) de la propia organización.

    Este es un pensamiento personal, pero al menos en mi caso yo me pregunto a menudo: ¿en qué conversación quiero estar? Y cuando me respondo, inmediatamente me formulo: y fuera de la empresa, en mis redes sociales y de amistades, ¿en qué conversaciones me muevo? Si trato de mejorar mi nivel conversacional fuera de la organización es automático el mecanismo para trasladar este tipo de conversación a la empresa, porque las conversaciones nos van formando poco a poco una identidad. Ese es el peligro que yo veo al uso de las redes sociales de manera descontrolada. Tienen mucho potencial pero, podría ser que sin darnos cuenta (insconscientemente), contribuyan a moldear nuestra identidad.

    Tema apasionante donde los hubiere. Gracias por compartirlo con nosotros.

    Saludos,

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