
Los ambientes laborales pueden favorecer la proliferación de hongos, poniendo en riesgo la salud de las personas trabajadoras. Identificar los factores de exposición y conocer las medidas preventivas es clave para evitar sus efectos adversos.
Los hongos son organismos con más de 90.000 especies conocidas, entre las que se incluyen mohos, levaduras y setas. Se reproducen principalmente por esporas, aunque algunos pueden presentar otras estrategias. Estas esporas funcionan como semillas, pero, a diferencia de las plantas, los hongos no realizan la fotosíntesis, sino que obtienen su alimento a través de la descomposición de materia orgánica.
Estos organismos son diversos y esenciales en muchos ámbitos de la vida, desde la producción de alimentos como el pan o el queso, hasta la producción de antibióticos. Sin embargo, también pueden representar riesgos para la salud pública y laboral, ya que pueden causar alergias, asma, rinitis y otras enfermedades. Además, su impacto en la economía es significativo, ya que pueden infestar cultivos, ganado o alimentos almacenados. En el medio ambiente, su función es clave para la descomposición de materia orgánica y la generación de nutrientes, aunque también pueden provocar enfermedades en plantas, insectos y otros organismos, alterando el equilibrio de los ecosistemas.
Algunos hongos pueden producir sustancias tóxicas llamadas micotoxinas.
Es importante tener en cuenta que, aunque eliminemos los hongos, las micotoxinas pueden permanecer en las superficies o en el ambiente.
IMPACTO DE LOS HONGOS EN LA SALUD HUMANA
Existen muchas enfermedades causadas por hongos. En 2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe en el que se presentó la primera lista de patógenos fúngicos prioritarios1. Esta iniciativa global pretende promover la investigación y el desarrollo de medidas de salud pública para abordar estos patógenos, enfocándose en tres áreas de acción principales:
- Fortalecimiento de la capacidad y la vigilancia de los laboratorios.
- Inversiones sostenibles en investigación, desarrollo e innovación.
- Intervenciones de salud pública.
Entre los 19 hongos incluidos en la lista, cuatro se encuentran en el grupo de prioridad crítica debido a su impacto en la salud humana: Aspergillus fumigatus, Candida albicams, Cryptococcus neoformans y Candida auris.
La importancia de estas enfermedades llevó a la creación de la Semana de la Concienciación de las Enfermedades Fúngicas, que se celebra cada octubre con el objetivo de visibilizar las patologías provocadas por estos organismos y recordar la importancia de mejorar los tratamientos, identificación e investigación. Hace unos años, el Instituto de Salud Carlos III se sumó a esta iniciativa2.
PRINCIPALES INFECCIONES FÚNGICAS EN ESPAÑA
En una entrevista realizada a la Dra. Isabel Ruiz3, médico intensivista del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Vall d’Hebron, se destacó que, aunque no hay datos concretos, las infecciones fúngicas con mayor prevalencia son aquellas causadas por levaduras, principalmente del género Cándida.
Por otro lado, las infecciones por hongos filamentosos, como las provocadas por Aspergillus, son las más frecuentes en el país.
EXPOSICIÓN A HONGOS, ¿EN EL TRABAJO?
Dada la gran diversidad de hongos existentes, es fácil prever que también pueden encontrarse en muchos puestos de trabajo. En algunos casos se utilizan deliberadamente para conseguir un determinado producto, pero, en otros casos, su aparición será consecuencia de la contaminación ambiental o de ciertos materiales presentes en el puesto de trabajo.
Independientemente de la causa, es fundamental identificar si puede existir exposición en el puesto de trabajo y conocer las medidas preventivas a adoptar para evitar la exposición, no solo a los hongos, sino también a sus esporas y toxinas.
Ejemplos de exposición a hongos en el entorno laboral
Algunas profesiones con mayor riesgo de exposición son:
- Profesiones agrícolas: especialmente aquellos trabajos en los que manejan cultivos tratados con fungicidas, ya que estos pueden provocar resistencia de estos organismos frente a los antibióticos, dificultando su tratamiento.
- Invernaderos: la combinación de humedad y temperatura puede favorecer su crecimiento.
- Construcción: en tareas que generan polvo, como demoliciones o restauración de edificios antiguos, donde las malas condiciones han podido favorecer el crecimiento de hongos. Aunque durante la actividad no haya hongos visibles, sus esporas o toxinas pueden persistir en el ambiente.
- Industria alimentaria: en la producción y almacenamiento de alimentos se pueden generar condiciones ambientales óptimas para su crecimiento.
- Limpieza: el polvo puede contener esporas, sobre todo en zonas o superficies enmohecidas. También puede ocurrir que entren desde el exterior a través de la ventilación.
- Plantas de tratamiento y gestión de residuos: la elevada presencia de materia orgánica puede favorecer su crecimiento, si las condiciones ambientales lo permiten.
- Laboratorios: cuando se manipulan muestras biológicas que pueden contener hongos.
- Personal sanitario: cuando se trata a pacientes con este tipo de infecciones.
- Mantenimiento de sistemas de climatización: pueden encontrarse hongos, esporas y toxinas en conductos y sistemas de aire acondicionado.
- Industria del corcho y de la madera: en condiciones apropiadas de humedad y temperatura, estos organismos pueden crecer sobre estos materiales o en el serrín producido durante su manipulación.
- Museos y archivos: contacto con documentos y objetos antiguos susceptibles de contener hongos.
Además de estas profesiones, existen otras en las que los hongos pueden estar presentes de forma intrínseca o en las que las condiciones medioambientales favorecen su desarrollo.
PREVENCIÓN DE LOS HONGOS EN EL TRABAJO
Dado que los hongos son seres vivos, las principales medidas preventivas deben dirigirse a crear un ambiente donde no puedan crecer. Esto implica mantener, dentro de lo posible, unos niveles de temperatura y humedad adecuadas, así como también una escrupulosa limpieza para evitar la acumulación de materia orgánica que les sirva de alimento.
Medidas preventivas generales
- Control de temperatura y humedad. Mantener una temperatura (<4 °C o >37 °C) y humedad adecuados (entre 45 – 55 %). Estos rangos no siempre serán compatibles con todas las actividades laborales, pero sí aplicables en zonas de almacenaje, por ejemplo.
- Limpieza periódica. Realizar limpieza periódica de las instalaciones para evitar la acumulación de polvo y restos orgánicos. A mayor frecuencia de limpieza, menor posibilidad de crecimiento de estos organismos.
Para evitar la dispersión de esporas y toxinas durante esta tarea, se recomienda el uso de sistemas de aspiración o limpieza en húmedo, entre otros.
- Mantenimiento de sistemas de climatización. Limpiar y revisar los conductos y filtros de aire con regularidad.
- Ventilación adecuada. Renovar el aire de los espacios regularmente (5 minutos son suficientes).
Medidas higiénicas para el personal laboral
El personal laboral debe mantener las medidas higiénicas básicas. Según el artículo 7 del Real Decreto 664/1997, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos, las medidas higiénicas para el personal laboral son las siguientes:
- Prohibir comer, beber o fumar en las zonas de trabajo con riesgo.
- Proveer a las personas trabajadoras de prendas de protección adecuadas.
- Disponer de retretes y cuartos de aseo apropiados, con productos para la limpieza ocular y antisépticos para la piel.
- Establecer un lugar para el almacenamiento adecuado de los equipos de protección y asegurar su limpieza y buen funcionamiento.
- Especificar los procedimientos de obtención, manipulación y procesamiento de muestras de origen humano o animal.
- Disponer, dentro de la jornada laboral, de diez minutos para el aseo personal antes de la comida y otros diez minutos antes de abandonar el trabajo.
- Establecer la pauta de, al salir de la zona de trabajo, quitarse las ropas de trabajo y los equipos de protección personal que puedan estar contaminados por agentes biológicos. Estos deberán guardarse en lugares que no contengan otras prendas.
- El empresario se responsabilizará del lavado, descontaminación y, en caso necesario, destrucción de la ropa de trabajo y los equipos de protección. Se prohíbe que las personas trabajadoras se los lleven a su domicilio para tal fin.
Prevención en tareas o entornos húmedos
En trabajos o zonas en las que este se realiza en húmedo (por ejemplo, en piscinas), es importante establecer las medidas preventivas necesarias para evitar la transmisión de hongos entre las personas trabajadoras mediante:
- Uso de guantes impermeables. Se puede optar por un segundo par de guantes de algodón debajo del par impermeable para absorber el exceso de sudoración, así como realizar pausas o alternar tareas sin guantes para favorecer la aireación de las manos.
- Uso de calzado impermeable, transpirable y con calcetines de tejidos naturales que absorban el exceso de sudor.
- Evitar tocar o caminar por charcos o agua estancada sin los guantes o el calzado apropiado.
- Evitar ir sin calzado, utilizar siempre chanclas para proteger los pies en zonas comunes (duchas, vestuarios, etc.) o en profesiones como monitores de piscina, personal de balnearios, etc.
- Ducharse con agua y jabón y lavar bien las zonas del cuerpo con pliegues: axilas, detrás de las rodillas, entre los dedos de las manos y pies, entre otros.
- Secado escrupuloso de las manos y los pies, especialmente entre los dedos, con una toalla específica.
- Desinfección periódica de las superficies, herramientas y áreas comunes.
CONCLUSIÓN
La prevención de riesgos laborales relacionados con la exposición a hongos puede resultar compleja una vez que su infestación y crecimiento han tenido lugar. Sin embargo, si se establecen las medidas preventivas necesarias, es posible controlar mejor su presencia y limitar su crecimiento.
Los hongos son organismos muy diversos, desde los deliciosos boletus y los deseados níscalos hasta los temidos Aspergillus, pasando por una amplia variedad de especies con múltiples usos y riesgos. Sin subestimar la amenaza que pueden representar algunos de ellos, es crucial garantizar las mejores condiciones laborales mediante la aplicación de medidas específicas para cada puesto de trabajo. Al mismo tiempo, se debe seguir fomentando la investigación y desarrollo de estrategias para combatir las enfermedades y problemas que provocan, aprovechando los muchos beneficios que nos pueden proporcionar.
No podemos dormirnos en los laureles, hay que seguir mejorando nuestro conocimiento sobre los hongos, su impacto y las formas de gestionarlos eficazmente en distintos entornos, incluido el laboral.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- World Health Organization. (2022). WHO fungal priority pathogens list to guide research, development and public health action. World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/9789240060241
- Instituto de Salud Carlos III. (2020, 25 de septiembre). Semana de Concienciación sobre Enfermedades Fúngicas: investigación y diagnóstico precoz, claves en infecciones por hongos. Recuperado de https://www.isciii.es/w/semana-de-concienciacion-sobre-enfermedades-fungicas-investigacion-y-diagnostico-precoz-claves-en-infecciones-por-hongos-1
- Ruiz, I. (2021, 29 de mayo). Las infecciones fúngicas con mayor prevalencia son las infecciones por levaduras[Entrevista]. Sanidad. Recuperado de https://isanidad.com/188236/dra-isabel-ruiz-las-infecciones-fungicas-con-mayor-prevalencia-son-las-infecciones-por-levaduras/
















