
La exposición a la sílice cristalina respirable representa un riesgo significativo para la salud, provocando enfermedades como la silicosis y el cáncer de pulmón, así como otras patologías asociadas. Un nuevo documento técnico recomienda valores límite más estrictos para la exposición ocupacional a la SCR, basados en la evidencia científica más reciente, lo cual es fundamental para proteger la salud de las personas trabajadoras y prevenir enfermedades graves.
PRESENCIA Y USO DE LA SÍLICE CRISTALINA RESPIRABLE
La sílice cristalina es un mineral ampliamente presente en la naturaleza, comúnmente encontrado en rocas, arenas y suelos. Sus formas más habituales son el cuarzo, la cristobalita y la tridimita. Cuando estos materiales se cortan, trituran o manipulan, pueden liberar al aire polvo que contiene partículas de sílice cristalina respirable (SCR). Estas partículas, al inhalarse, pueden alcanzar las zonas profundas de los pulmones y provocar enfermedades graves, como la silicosis y el cáncer de pulmón.
El DECOS y el NEG son entidades responsables, entre otras funciones, de evaluar las propiedades tóxicas y los efectos de las sustancias químicas sobre la salud, así como recomendar valores límite de exposición ocupacional.
El Comité Neerlandés de Expertos en Salud Ocupacional (DECOS) y el Grupo Nórdico de Expertos de Riesgos para la Salud (NEG) han publicado un documento técnico sobre los efectos adversos para la salud y los niveles de la exposición ocupacional al SCR asociados al desarrollo de cáncer.
OCUPACIONES Y SECTORES CON RIESGO DE EXPOSICIÓN
Dada su abundante presencia en el medio natural y su extenso uso industrial, numerosas personas trabajadoras en una amplia gama de sectores están potencialmente expuestas a SCR. En general, cualquier actividad que implique el movimiento de tierras o el procesamiento de materiales que contengan sílice cristalina puede generar exposición. Entre los sectores con mayor riesgo se encuentran la minería, la agricultura, la construcción, los procesos de fundición y la fabricación de productos como vidrio, piedra artificial, cerámica y cemento.
Según una encuesta reciente realizada en seis países europeos por la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo (EU-OSHA) sobre los factores de riesgo de cáncer en el ámbito laboral, el 8,4 % de las personas trabajadoras estaba expuesta a SCR. Una gran parte de ellas pertenece al sector de la construcción.
Aunque los niveles de exposición ocupacional a la SCR han disminuido de forma general en las últimas seis décadas, aún persisten exposiciones elevadas en determinados entornos laborales. Un ejemplo destacado es el creciente uso de piedra artificial en los últimos 20 años. Estos productos pueden contener concentraciones muy altas de sílice cristalina finamente pulverizada (superiores al 93 %), lo que los convierte en una fuente emergente de riesgo para las personas trabajadoras que participan en su fabricación o manipulación, especialmente en la elaboración e instalación de encimeras de cocina y baño.
CONSECUENCIAS PARA LA SALUD ASOCIADAS A LA SCR
Con base en los estudios epidemiológicos disponibles y en el conocimiento actual de los mecanismos biológicos subyacentes, se concluye que existe una sólida evidencia científica que respalda la relación causal entre la exposición a SCR y enfermedades graves como la silicosis y el cáncer de pulmón.
La silicosis es una enfermedad pulmonar irreversible e incurable, considerada una de las enfermedades profesionales más antiguas documentadas. La inhalación de SCR puede desencadenar procesos de inflamación y fibrosis pulmonar (cicatrización del tejido pulmonar). A medida que avanza, la enfermedad puede provocar insuficiencia respiratoria grave que, en casos avanzados, puede conducir a la muerte. Además, la silicosis puede verse complicada por infecciones micobacterianas, lo que incrementa de forma significativa el riesgo de desarrollar tuberculosis.
Además de la silicosis y el cáncer de pulmón, la exposición a SCR también se asocia con diversas enfermedades, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), trastornos renales, cardiovasculares y autoinmunes, así como con otros tipos de cáncer. Aunque se reconoce la relación entre la SCR y estas patologías, los mecanismos biológicos subyacentes que explican cómo la exposición puede inducir tales enfermedades aún no se comprenden en su totalidad.
En los últimos años, se han documentado numerosos casos de silicosis entre personas trabajadoras dedicadas a la fabricación y manipulación de piedra artificial, incluso tras períodos relativamente cortos de exposición. Estos casos se han caracterizado por una progresión más rápida y severa en comparación con la forma crónica más común de la enfermedad.
Diversos estudios epidemiológicos han demostrado que la exposición a SCR no solo es un factor determinante en el desarrollo de la silicosis, sino que también constituye un importante factor de riesgo para el cáncer de pulmón. La SCR daña las células del epitelio pulmonar, desencadenando una respuesta inflamatoria persistente que aumenta la probabilidad de formación de tumores.
ESTABLECER VALORES LÍMITE DE EXPOSICIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA DE SALUD OCUPACIONAL
En general, para establecer valores límite de exposición desde una perspectiva de salud ocupacional, primero se identifica el efecto adverso crítico, es decir, aquel que aparece en primer lugar cuando las personas trabajadoras están expuestas a concentraciones crecientes de una sustancia. En el caso de la SCR, tanto la silicosis como el cáncer de pulmón han sido considerados como efectos críticos, ya que ambas enfermedades pueden desarrollarse incluso con niveles bajos de exposición.
Estudios recientes han demostrado que las personas trabajadoras expuestas a SCR presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, incluso en ausencia de silicosis. No obstante, también se ha observado que quienes padecen silicosis tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de pulmón.
Dado que el diagnóstico y registro del cáncer de pulmón suelen ser más precisos que los de la silicosis, se optó por utilizar este tipo de cáncer como efecto crítico para la salud en la determinación de valores límite de exposición. Además, se identificó una evidencia más sólida sobre la relación entre la exposición a SCR y el desarrollo de cáncer de pulmón. Además, se asumió que un valor límite basado en el riesgo de cáncer de pulmón proporciona también una protección frente a otros efectos adversos para la salud.
Según la literatura científica disponible, se concluye que la SCR puede inducir cáncer de pulmón a través de un mecanismo genotóxico indirecto, es decir, un proceso en el cual la sustancia no entra directamente en el núcleo celular ni daña el ADN de forma inmediata. En cambio, el daño celular causado por la SCR desencadena una respuesta inflamatoria, durante la cual se liberan moléculas inestables conocidas como radicales libres (como los radicales reactivos de oxígeno). Si el organismo dispone de suficientes antioxidantes para neutralizarlos, se produce un estado de estrés oxidativo que genera daño en células y tejidos y, eventualmente, puede provocar lesiones en el ADN de las células pulmonares.
No obstante, se ha observado que los radicales libres también pueden generarse directamente en la superficie de las partículas de SCR y que estos radicales pueden acceder al núcleo celular, donde son capaces de dañar directamente el ADN. Esta evidencia implica que no se puede descartar la existencia de un mecanismo genotóxico directo asociado a la SCR.
Dado que la SCR puede inducir cáncer de pulmón mediante mecanismos genotóxicos, se ha adoptado un enfoque precautorio sin umbral para la determinación del valor límite de exposición. Eso implica asumir que cualquier nivel de exposición, por bajo que sea, conlleva un cierto riesgo de desarrollar cáncer. En este contexto, el objetivo de establecer un valor límite es minimizar el riesgo al máximo posible, en lugar de identificar un nivel seguro por debajo del cual no se esperarían efectos adversos.
Con base en la literatura científica disponible, se han establecido dos valores límite ocupacionales para la exposición a SCR:
- Nivel de riesgo objetivo o bajo: 0,00038 mg/m³
A este nivel de exposición, se estima la ocurrencia de 4 muertes adicionales por cáncer de pulmón por cada 100.000 personas trabajadoras expuestas durante 40 años de actividad laboral.
- Nivel de riesgo no aceptable o alto: 0,00363 mg/m³
En este caso, se proyectan 4 muertes adicionales por cáncer de pulmón por cada 1.000 personas trabajadoras tras 40 años de exposición ocupacional.
Ambos valores se expresan como concentraciones medias ponderadas en un turno de 8 horas.
Los estudios epidemiológicos han demostrado que los tres principales polimorfos de sílice cristalina (cuarzo, cristobalita y tridimita) presentan, en general, toxicidad y potencial carcinogénico similares. Por ello, se recomienda aplicar los mismos valores límite para los tres tipos.
Cabe destacar que estos valores son considerablemente más bajos que el valor de referencia actualmente establecido en España para la SCR, que tiene un valor VLA-ED asignado de 0,05 mg/m³.
Para más información, accede al informe técnico (disponible en inglés).















