La Guía de buenas prácticas preventivas en el uso de la inteligencia artificial en la gestión de la prevención de riesgos laborales (PRL) elaborada por Umivale Activa es un documento orientado a ayudar a las empresas a implantar de forma ética, segura y eficaz la inteligencia artificial (IA) en sus entornos laborales, especialmente en lo relativo a la seguridad y salud de las personas trabajadoras.
La guía comienza contextualizando el auge de la digitalización y la IA en el mundo laboral, destacando que, si bien estas tecnologías pueden mejorar las condiciones de trabajo, también conllevan riesgos si no se aplican adecuadamente. Entre los beneficios más relevantes, se mencionan la automatización de tareas peligrosas, la capacidad predictiva frente a accidentes, el análisis personalizado de riesgos y la mejora de la vigilancia en tiempo real. Sin embargo, también se advierten riesgos como la vigilancia excesiva, la pérdida de privacidad, la deshumanización del trabajo, la posible discriminación algorítmica y el impacto psicosocial negativo.
Uno de los pilares de la guía es el enfoque normativo. Se detallan las principales regulaciones vigentes, entre ellas el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y el nuevo Reglamento Europeo de IA (Reglamento 2024/1689), que introduce un marco de actuación por niveles de riesgo (inadmisible, alto, limitado y mínimo), estableciendo prohibiciones y obligaciones según el nivel. También se menciona la futura Ley española de Gobernanza de la IA, aún en tramitación.
La guía propone un modelo de gestión preventiva en la implantación de sistemas inteligentes, basado en el análisis de riesgos, la participación de las personas trabajadoras, la formación continua, la revisión de evaluaciones de riesgos y el seguimiento constante de los sistemas implantados. Se insiste en que la integración de la IA debe hacerse dentro del sistema de gestión preventiva de la empresa, respetando principios éticos como la transparencia, la equidad, la supervisión humana, la protección de datos y la no discriminación.
Además, se presentan algunas de las aplicaciones más comunes de la IA en PRL, como el Internet de las cosas (IoT), el Big Data, los chatbots, los robots colaborativos, la realidad virtual o el uso de algoritmos para la gestión de personas. Estas herramientas permiten mejorar la identificación de riesgos, la toma de decisiones y la formación en PRL, pero también deben gestionarse adecuadamente para evitar efectos adversos.
La guía promueve un enfoque ético y humano de la digitalización, basado en los principios de la UNESCO y de la OMS, que busca asegurar que el uso de la IA en el trabajo se traduzca en mejoras reales para la seguridad, la salud y el bienestar de las personas, y no en nuevas formas de precariedad o desigualdad.














