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Espacios compartidos en la oficina, espacios seguros

Cristina Bercero

Autora: Cristina BerceroTécnica superior en prevención de riesgos laborales del Servicio de Condiciones Ambientales de MC MUTUAL

Los espacios compartidos en la oficina, como comedores, zonas de office o neveras, pueden favorecer la convivencia y el bienestar laboral, pero también suponen ciertos riesgos si no se gestionan adecuadamente. Mantener una correcta higiene, manipular y conservar bien los alimentos, y prestar atención a los electrodomésticos y utensilios es fundamental para evitar intoxicaciones, alergias u otros problemas relacionados con la seguridad alimentaria, especialmente durante los meses de calor.

 

Algunos espacios compartidos en la oficina, como las áreas de almacenamiento de comidas, zonas de office y los comedores, pueden ser muy beneficiosos para el personal, pero también presentan ciertos ‘dolores de barriga’ o riesgos que conviene tener en cuenta para garantizar la seguridad y el bienestar de todas las personas.

Estas zonas, tan apreciadas para tomar un pequeño descanso, mantener reuniones informales o rápidas, y comer con compañeras y compañeros de trabajo en un ambiente distendido, favorecen la cohesión del equipo. Sin embargo, el uso compartido de estos espacios sin unas normas claras, especialmente en los que se almacena y manipula comida y se utilizan electrodomésticos, puede ser un problema si no se gestionan adecuadamente.

Algunos de los riesgos pueden derivarse de la falta de una adecuada higiene. Las áreas compartidas pueden convertirse en focos de infección si no se limpian con regularidad ni se siguen unas normas. Entre otros problemas, pueden producirse:

  • Intoxicaciones alimentarias: compartir neveras y microondas puede favorecer la contaminación cruzada de alimentos, especialmente si no se siguen buenas prácticas de higiene. Esto puede resultar en enfermedades transmitidas por alimentos (toxiinfecciones alimentarias).
  • Alergias alimentarias: la falta de etiquetado adecuado y la contaminación cruzada pueden ser peligrosas para personas con alergias alimentarias. Incluso pequeñas cantidades de alérgenos pueden desencadenar reacciones severas.

También pueden surgir otros riesgos de seguridad por falta de mantenimiento de los electrodomésticos o conflictos entre las personas que utilizan estos espacios. Sin embargo, en este artículo nos centraremos en los riesgos vinculados a la higiene y la manipulación de alimentos.


TOXIINFECCIONES ALIMENTARIAS

Algunas de las toxiinfecciones alimentarias se producen por ingerir alimentos en mal estado o por la falta de higiene tanto en los espacios como en los utensilios, esponjas o electrodomésticos, entre otros. Entre ellas se encuentran:

  • Salmonella: grupo de bacterias presentes en el intestino de las personas y animales sanos. Cuando llega a los alimentos frescos, tiene la capacidad de multiplicarse muy rápidamente. Si una persona ingiere estos alimentos contaminados, el elevado número de bacterias puede provocar salmonelosis.
  • Campylobacter: este grupo de bacterias se transmite a las personas principalmente a través del consumo de carne poco cocinada. Se asocia a cuadros de gastroenteritis y dolor abdominal, aunque no suele ser grave.
  • Escherichia coli (E. coli): grupo de bacterias presentes en el intestino de las personas y animales. Aunque en general son inocuas (no dañinas), algunas cepas (tipos) pueden causar cuadros gastrointestinales.


CONSEJOS GENERALES

Teniendo en cuenta que nos encontramos en plena temporada estival, cuando las altas temperaturas pueden ayudar al crecimiento de microorganismos, queremos facilitar información para que el uso de espacios compartidos en la oficina sea higiénico y saludable. Veamos algunas recomendaciones:

  • Limpieza regular: las áreas compartidas deben limpiarse y desinfectarse regularmente. Esto incluye superficies de cocina, utensilios, neveras, microondas, mesas y sillas.
  • Secado de platos y cubiertos: si no es posible asegurar la higiene del escurreplatos, mejor secar y guardar los utensilios con un paño limpio y seco (o uno desechable).
  • Lavado de manos: fomentar el lavado de manos con agua y jabón antes y después de tocar alimentos, animales o de haber utilizado el aseo. La manera más eficaz es frotar durante 20 segundos las palmas, uñas y entre los dedos, seguido de otros 20 segundos de secado con un trapo limpio. Atención al uso de guantes de cocina (de vinilo o nitrilo): pueden parecer muy higiénicos, pero su uso nos puede dar una falsa sensación de seguridad y favorecer la contaminación cruzada. Además, son un residuo plástico que podemos evitar.
  • Etiquetado de alimentos: es recomendable que todos los alimentos almacenados en la nevera estén etiquetados con el nombre del propietario y la fecha de almacenamiento. Esto facilita un mejor control y eliminación en caso de olvido, por ejemplo, en periodos vacacionales.
  • Tipo de envases: hay que utilizar recipientes herméticos para guardar los alimentos, evitando envases que, una vez abiertos, no cierran correctamente.
  • Mantenimiento de electrodomésticos: hay que realizar revisiones periódicas de neveras y otros aparatos, sobre todo en verano, para asegurar que funcionan correctamente.
  • Información sobre los riesgos: hay que informar a las personas usuarias sobre los posibles riesgos de alergias e intoxicaciones que pueden producirse si no se adquieren los hábitos adecuados.
  • Cuidado con los teléfonos móviles: los llevamos a todas partes, desde el baño hasta las zonas de office y comedores, y pueden albergar muchos microorganismos. Es recomendable limpiarlos regularmente y evitar mantenerlos cerca mientras se manipulan alimentos.

En caso de que entre el personal que utilice estos espacios se encuentren personas con alergias alimentarias graves, se puede considerar la posibilidad de designar áreas específicas para el almacenamiento de sus alimentos o, a la inversa, de aquellos que contengan alérgenos, cuando sean muchos.

TRANSPORTE Y CONSERVACIÓN DE LOS ALIMENTOS

Durante el transporte de los alimentos desde nuestros hogares hasta los centros de trabajo, las condiciones ambientales, como el calor propio del verano o la humedad, pueden favorecer que los alimentos se estropeen o que el crecimiento de microorganismos nos juegue una mala pasada. Para evitarlo, se pueden seguir las siguientes recomendaciones:

  • Mantener la cadena de frío: los alimentos que deben conservarse en frío deben mantenerse en el frigorífico de casa hasta el último momento. Es importante evitar dejarlos preparados en la mesa o en la bolsa del trabajo.
  • Transporte en neveras portátiles con placas o bolsas de gel congelado. Aunque no tienen capacidad para enfriar los alimentos, mantendrán los alimentos fríos y, por eso, previamente deben estar en nevera.
  • Evitar el sol u otras fuentes de calor durante el viaje.
  • No abrir la nevera portátil durante el trayecto: esto ayuda a mantener la temperatura interior y mejorar la conservación de los alimentos.
  • Separar los alimentos crudos de los cocinados: los alimentos deben estar empaquetados o mantenerse en recipientes herméticos para evitar que se desprendan líquidos (jugos) y contaminen el resto de alimentos.
  • Colocar los alimentos en el frigorífico nada más llegar al centro de trabajo.


ALIMENTOS PRECOCINADOS

En caso de consumir productos precocinados, es importante prestar atención a la fecha de caducidad. A pesar de que no parezcan estropeados, una vez superada esta fecha no pueden consumirse.

No hay que confundir la fecha de caducidad con la fecha de consumo preferente: esta última hace referencia a la calidad del producto en cuanto a características organolépticas propias como el sabor o la textura. El consumo de estos alimentos sigue siendo seguro incluso una vez pasada la fecha de consumo preferente, siempre que el envase no esté dañado y se hayan conservado correctamente. Una vez abierto, deben seguirse las indicaciones de consumo, como, por ejemplo: “una vez abierto, consumir antes de X días”.

Para saber más sobre etiquetado de alimentos, puede consultarse la campaña “El etiquetado cuenta mucho” del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.


ESPONJAS Y ESTROPAJOS

Generalmente, estos espacios cuentan con fregaderos para la limpieza de los utensilios, por lo que es muy importante prestar atención a las condiciones de higiene que se mantienen, sobre todo en lo referente a elementos de limpieza como estropajos y esponjas. Debido a la humedad y a los posibles restos de comida que acumulen, pueden convertirse en un medio en el que crezcan microorganismos como bacterias u hongos. Al utilizar la misma esponja para fregar la vajilla o las superficies, pueden diseminarse los microorganismos no eliminados anteriormente. Para evitarlo, se recomienda seguir estas pautas:

  1. Limpiar las esponjas con detergente, así como enjuagarlas y escurrirlas adecuadamente.
  2. Tener varias esponjas, de forma que una siempre esté seca y lista para usar mientras la otra se limpia.
  3. Introducir la esponja en el microondas durante unos 2-3 minutos para desinfectarla por el calor. Asegurarse de que la esponja no contiene elementos de metal, ya que puede provocar un fuego dentro del microondas. Esperar un par de minutos antes de retirarla para evitar quemaduras.
  4. Las manchas densas de grasa y salsas deben eliminarse con papel de cocina en vez de con la esponja, ya que son más difíciles de eliminar y son un potente foco de bacterias.


NEVERAS Y MICROONDAS

Las neveras y los microondas precisan de una limpieza regular, una buena práctica que nos puede ahorrar algún disgusto. Al limpiar ambos electrodomésticos, es importante no olvidar las paredes interiores.

Además, para evitar derrames y salpicaduras, es recomendable utilizar envases cerrados tanto para almacenar como para calentar los alimentos.

Almacenaje de los alimentos en la nevera


A la hora de repartir los alimentos en la nevera, conviene recordar que no todas las zonas del frigorífico tienen la misma temperatura, y que hay distintas zonas en función del alimento que se va a almacenar.

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