
El consumo de alcohol está ampliamente normalizado en nuestra sociedad, incluso en el ámbito laboral, pero sus riesgos para la salud son innegables. Según la OMS, el alcohol es un factor causal de más de 200 enfermedades no transmisibles, como cirrosis hepática, ciertos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, así como traumatismos derivados de la violencia y accidentes de tránsito. A pesar de la creencia de que existe un consumo “seguro”, la evidencia científica confirma que no existe una cantidad libre de riesgo, especialmente en relación con el cáncer. Reducir su ingesta y, sobre todo, eliminarlo por completo, es la mejor estrategia para proteger la salud y mejorar el bienestar.
No hay celebración, ni fiesta que se precie, en la que no esté presente el alcohol. En nuestra sociedad siempre existe un motivo para tomar un vino, porque el consumo de alcohol es un instrumento de facilitación social, además de ser una tradición arraigada en muchos momentos de nuestra vida.
En España, según la “Encuesta 2019/2020 sobre consumo de sustancias psicoactivas en el ámbito laboral en España”, el 9,6 % de las personas trabajadoras declara beber a diario, un 4,3 % ha realizado un consumo de riesgo en los últimos 12 meses y un 16,3 % ha practicado un consumo de atracón en los últimos 30 días.
Este fenómeno social complejo, no está exento de riesgos, especialmente para la salud.
IMPACTO DEL CONSUMO DE ALCOHOL EN LA SALUD
El consumo de alcohol representa una carga importante de enfermedad y muerte. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se producen 2,6 millones de muertes en el mundo debido a su consumo nocivo, lo que equivale al 4,3 % de todas las defunciones. De estas, 1,6 millones se deben a enfermedades no transmisibles, 700.000 a traumatismos y 300.000 a enfermedades transmisibles.
En España, el informe “Monografía alcohol 2024“ del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones reveló que en el año 2021 se registraron 13.887 las muertes atribuibles al alcohol. Las causas más frecuentes fueron el cáncer (5.805), las enfermedades digestivas (5.303) y las causas externas (2.605). En hombres, las causas que más contribuyeron a la mortalidad general fueron cáncer, enfermedades digestivas y causas externas, mientras que en las mujeres fueron cáncer, enfermedades digestivas y enfermedades circulatorias. En total, el 78,3 % de estas muertes ocurrieron en hombres.
Las personas que consumen alcohol, especialmente de forma excesiva o aquellas con un trastorno por alcohol, tienen un riesgo de mortalidad más elevado que la población general. Este riesgo, además, aumenta considerablemente con la edad, tanto en hombres como en mujeres.
El alcohol es también el factor causal de más de 200 enfermedades y trastornos. Está asociado con el riesgo de desarrollar importantes enfermedades no transmisibles, como cirrosis hepática, algunos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, así como traumatismos derivados de la violencia y accidentes de tránsito. Además, está relacionado con el riesgo de presentar trastornos mentales y comportamentales, incluido el alcoholismo.
Las alteraciones de salud relacionadas con el alcohol guardan relación con la frecuencia y el tipo de consumo, y también con los años durante los que se ha consumido. En relación con el cáncer, no existe un nivel seguro.
REPERCUSIONES DEL CONSUMO DE ALCOHOL EN EL ÁMBITO LABORAL
El alcohol tiene un impacto negativo en el entorno laboral. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre un 15-30 % de los accidentes de trabajo ocurren en personas trabajadoras bajo los efectos de las drogas y el alcohol. Las personas trabajadoras que beben tienen hasta tres veces más accidentes en el trabajo y presentan un absentismo laboral entre dos y tres veces mayor. Además, las bajas por enfermedad de los empleados y empleadas dependientes del alcohol u otras drogas tienen un coste tres veces mayor que el resto.
Otros efectos negativos en el ámbito laboral incluyen:
- Mayor riesgo de accidentes de tráfico. Conducir bajo los efectos del alcohol es responsable del 30-50 % de los accidentes con víctimas mortales y del 15 al 35 % de los que causan lesiones graves.
- Mayor número de ausencias no justificadas, impuntualidad y presentismo.
- Aumento de las sanciones disciplinarias.
- Empeoramiento del clima laboral (conflicto entre compañeros y/o mandos).
- Pérdida de productividad y deterioro de la calidad del trabajo, hechos que perjudican la imagen de la empresa y su rentabilidad.
El alcohol no solo impacta sobre las personas que lo consumen, sino también sobre los compañeros de trabajo. Según un estudio de la European Workplace and Alcohol Project (EWA), alrededor de un 10 % de las personas trabajadoras manifiesta haber cubierto a un compañero bajo los efectos del alcohol, y un 3,4 % se ha visto involucrado en un accidente o incidente laboral por un compañero en estado de embriaguez.
Las propias personas trabajadoras también son conscientes del impacto negativo del consumo de alcohol y otras drogas sobre el trabajo, de ahí que el 77,5 % de la población laboral opine que su consumo en su lugar de trabajo es un problema bastante importante o muy importante, según el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones.
¿CÓMO DEFINIR EL CONSUMO DE ALCOHOL?
Se puede considerar que el consumo de alcohol es nocivo, objetivo, prudente, moderado o responsable. No obstante, el Ministerio de Sanidad, en el marco del Grupo de Trabajo para la Prevención del Consumo de Alcohol, señala que estas denominaciones son términos imprecisos, equívocos o confusos, y no cuantifican el consumo de alcohol de forma objetiva.
Los términos recomendados para determinar el consumo son los siguientes:
- Consumo de bajo riesgo: hasta 20 gramos/alcohol día (2 Unidades de Bebida Estándar, UBE) en hombres y 10 gramos/alcohol día (1 UBE) en mujeres.
- Consumo de riesgo: más de 40 gramos/día (4 UBE/día) en hombres y 20-25 gramos/día (2-2,5 UBE/día) en mujeres. También se considera consumo de riesgo beber de forma intensiva, es decir, consumir cantidades iguales o superiores a 6 UBE en hombres y 4 UBE en mujeres en un periodo de 4 a 6 horas.
Un consumo superior al de bajo riesgo se asocia con una mayor mortalidad, pero no significa que por debajo de este la mortalidad no esté aumentada.
Realizar un consumo de riesgo aumenta las probabilidades de tener problemas de salud en un futuro (como cáncer o problemas de salud mental) y también consecuencias sociales y económicas para la persona que consume o para las que le rodean.
¿QUIERES LIMITAR TU CONSUMO DE ALCOHOL O DEJAR DE BEBER?
¿Bebes por encima del umbral de bajo riesgo? Si la respuesta es sí, es momento de cambiar tu actitud respecto al alcohol: detente a pensar por qué bebes y qué papel tiene en tu vida.
Puede que beber menos te parezca complicado, sobre todo si forma parte de tu vida social, pero estas recomendaciones pueden ayudarte:
- Establece al menos 2 días libres de alcohol por semana.
- Realiza pequeños cambios como reemplazar el alcohol por otros hábitos más saludables.
- Planifica encuentros sociales que no incluyan el alcohol: paseos, excursiones, bailar, teatro, cine, etc.
- Siempre que puedas, bebe agua o bebidas sin alcohol.
- Evita beber alcohol al realizar deporte o cuando tengas sed.
- Si tomas bebidas alcohólicas, opta por las de baja graduación y alterna su consumo con el de bebidas sin alcohol. Procura que el vaso o la copa sean más bien pequeños y no los sostengas siempre en la mano. Evita consumir alimentos salados y bebe a sorbos pequeños.
- Evita beber por beber o porque lo hagan otras personas con las que te relacionas. No te unas a todas las rondas ni las promuevas.
- No cedas a la presión social ni animes a los demás a beber, la vida es igual de divertida sin alcohol.
- Antes de salir de casa, fija el límite de lo que quieres beber.
- Anota los beneficios de reducir el consumo de alcohol.















