
El estudio analiza la relación entre la cultura de seguridad, el desempeño en seguridad y los resultados financierosen empresas europeas a lo largo de 14 años (2005-2019), utilizando datos de 829 compañías de múltiples sectores.
La cultura de seguridad se entiende como parte de la cultura organizacional que engloba valores, actitudes, normas y prácticas orientadas a la prevención de riesgos laborales. Se mide mediante seis indicadores relacionados con la existencia de políticas de salud y seguridad, equipos específicos de gestión de la seguridad, formación en prevención y la implantación de sistemas de gestión como OHSAS 18001 o ISO 45001.
El estudio plantea dos hipótesis:
-
Una cultura de seguridad sólida mejora el desempeño en seguridad (menor tasa total de lesiones).
-
Un mejor desempeño en seguridad contribuye a mejorar los resultados financieros de la empresa (EBITDA y reputación corporativa).
Los resultados confirman ambas hipótesis. Se evidencia que las empresas que implementan políticas preventivas integrales reducen significativamente la tasa de accidentes y, como consecuencia, obtienen mejores resultados financieros y reputacionales.
Las iniciativas más influyentes para mejorar el desempeño en seguridad son:
-
Contar con un equipo de salud y seguridad en la empresa, encargado de implementar políticas, investigar accidentes y promover la participación de los trabajadores.
-
Implantar sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo, como OHSAS 18001 o ISO 45001, que estructuran la prevención y garantizan la mejora continua.
-
Desarrollar políticas de salud y seguridad en la cadena de suministro, mejorando también las condiciones preventivas de contratistas y proveedores.
El estudio concluye que la cultura de seguridad no debe considerarse un coste, sino una inversión estratégica que protege los activos de la empresa, mejora la productividad, la satisfacción de los empleados y la reputación corporativa. Además, aporta evidencia empírica de que la prevención de riesgos laborales está vinculada directamente con la competitividad empresarial y la responsabilidad social corporativa (RSC).
Desde una perspectiva práctica, los autores destacan la importancia del compromiso de la dirección y la participación activa de los trabajadores para consolidar una cultura preventiva eficaz. Recomiendan que los reguladores y responsables de políticas públicas promuevan incentivos para fomentar la adopción de sistemas de gestión de la seguridad y la creación de equipos de salud y seguridad en las empresas.
Finalmente, el estudio invita a futuras investigaciones que analicen el nivel de implementación de cada iniciativa, incluyan indicadores de riesgos psicosociales y amplíen el análisis a empresas fuera de Europa.
Invertir en cultura de seguridad mejora la prevención de accidentes y contribuye a la rentabilidad y sostenibilidad empresarial a largo plazo.














