Autores/as: Sunisa Chaiklieng, Apiwat Youngwilai, Mark G. Boocock
El trabajo en líneas eléctricas aéreas de alta tensión se caracteriza por una elevada exigencia física, movimientos repetitivos, posturas forzadas y manipulación de herramientas pesadas, factores que incrementan de forma significativa el riesgo de trastornos musculoesqueléticos relacionados con el trabajo (TME o WRMSDs). El estudio analiza la efectividad de un programa de mejora ergonómica aplicado a operarios de la red eléctrica de alta tensión en Tailandia, centrado en la combinación de intervenciones técnicas y formación práctica orientadas a reducir la exposición a riesgos físicos.
El programa incluyó rediseños de herramientas y dispositivos de manejo, adaptaciones en las plataformas elevadoras para reducir posturas forzadas y un entrenamiento específico en técnicas ergonómicas aplicadas al trabajo diario: manipulación de cargas, uso de herramientas con menor exigencia de fuerza, pausas activas y estrategias de recuperación muscular. Se emplearon métodos de evaluación antes y después de la intervención, incluyendo la Rapid Entire Body Assessment (REBA), cuestionarios de salud musculoesquelética y análisis del nivel de riesgo mediante matrices de exposición.
Los resultados mostraron una reducción significativa del malestar musculoesquelético tras la intervención: un 25 % menos de molestias en manos y muñecas, un 12,5 % menos en hombros, brazos y zona lumbar, y un 6 % menos en cuello, caderas, rodillas y pies. Las puntuaciones REBA disminuyeron de forma global, lo que indica una mejora objetiva de las posturas de trabajo. Además, las clasificaciones de riesgo pasaron de alto a medio nivel, evidenciando un cambio favorable en las condiciones laborales.
El estudio confirma que la combinación de ingeniería ergonómica y formación participativa es un enfoque eficaz para reducir los riesgos físicos y mejorar la salud de los trabajadores expuestos a tareas de alta demanda postural. Entre las recomendaciones se incluye la necesidad de evaluar los efectos a largo plazo y de incorporar variables psicosociales y organizativas, que también influyen en la incidencia de los TME. Se refuerza así la importancia de los programas integrales de ergonomía que combinen la tecnología, la educación preventiva y la participación activa del trabajador como eje de la mejora continua en entornos eléctricos de alta exigencia.














