
En el V Congreso Internacional Prevencionar, celebrado en Madrid los días 24, 25 y 26 de septiembre de 2025, se presentó la ponencia “Presente y futuro de la seguridad vial: responsabilidad compartida”, impartida por Mar Cogollos, directora de AESLEME, entidad referente en educación y sensibilización en movilidad segura.
La comunicación aborda la dimensión social, sanitaria y laboral de los siniestros viales, recordando que no se trata únicamente de cifras, sino de personas, familias y proyectos de vida truncados. Tal como se muestra en los datos de la página 3, en 2024 fallecieron 1.785 personas en siniestros viales en España, frente a las 9.344 registradas en 1989, una reducción muy significativa, pero aún insuficiente. En el ámbito laboral, los siniestros de tráfico representan el 29,7 % de los accidentes mortales, lo que los convierte en el primer problema de salud laboral relacionado con la movilidad.
AESLEME insiste en la necesidad de visibilizar no solo la mortalidad, sino también las secuelas físicas, psíquicas, familiares, laborales y económicas, tal como se expone en la página 9 del documento. Las lesiones graves —traumatismos craneoencefálicos, lesiones medulares o amputaciones— cambian para siempre la vida de quienes las sufren, y justifican la urgencia de fortalecer la percepción del riesgo y combatir la creencia de “a mí no me puede pasar”.
Entre los factores humanos más determinantes destacan las distracciones (31 %), el consumo de alcohol o drogas (25 %) y la velocidad (27 %), según la gráfica de la página 13. A ellos se suman otros elementos como la fatiga, el estréso problemas personales que afectan a la capacidad de reacción. La ponencia subraya que el 90 % de los siniestros son evitables si se actúa sobre estos factores mediante formación, sensibilización y cambio conductual.
Asimismo, se analiza el papel de las empresas en la seguridad vial laboral: implantación de planes de movilidad, adopción de Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor (ADAS) —presentados en la página 17—, flexibilización de horarios, prohibición de llamadas durante la conducción y fomento de vehículos seguros. También se destaca la utilidad del protocolo P.A.S. (Proteger, Avisar, Socorrer) y la obligatoriedad de la baliza V16 conectadadesde 2026.
La comunicación concluye que invertir en seguridad vial laboral no es un gasto, sino una inversión en vidas, salud y competitividad, y que solo mediante una responsabilidad compartida entre administraciones, empresas y ciudadanía será posible avanzar hacia una movilidad verdaderamente segura y sostenible.













