
La depresión es uno de los principales problemas de salud mental con impacto directo en el ámbito laboral, tanto por su prevalencia como por sus efectos sobre la capacidad funcional, el absentismo y la productividad. La última actualización de la revisión sistemática de la Cochrane Collaboration analiza el papel del ejercicio físico como intervención para reducir los síntomas depresivos, a partir de un amplio conjunto de ensayos clínicos aleatorizados .
Los resultados indican que el ejercicio puede ser moderadamente más eficaz que no intervenir en la reducción de los síntomas de depresión. Sin embargo, la evidencia disponible muestra pocas diferencias cuando se compara con tratamientos psicológicos o farmacológicos, y la calidad global de los estudios es baja o muy baja en muchos casos, debido a sesgos metodológicos, tamaños muestrales reducidos y escaso seguimiento a largo plazo.
Un aspecto relevante es que los efectos adversos del ejercicio fueron poco frecuentes, aunque no inexistentes, y que los resultados sobre calidad de vida fueron inconsistentes. La revisión subraya además una limitación clave: la mayoría de los estudios evalúan resultados a corto plazo, lo que dificulta extraer conclusiones sólidas sobre su efectividad sostenida en el tiempo.
Desde una perspectiva preventiva, este documento refuerza una idea fundamental: el ejercicio puede ser una herramienta complementaria útil, pero no una solución única ni universal frente a la depresión. En el entorno laboral, abordar la salud mental exige intervenciones integrales, basadas en evidencia, que combinen promoción de hábitos saludables con una gestión real de los factores organizativos y psicosociales que contribuyen al problema.















