
El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN), en colaboración con la Asociación de Empresarios de la Madera de Navarra (ADEMAN), ha publicado la Guía para la gestión de la prevención de riesgos laborales en las empresas del sector forestal, un documento técnico cuyo objetivo es reducir los accidentes de trabajo y reforzar la cultura preventiva en uno de los sectores con mayor índice de siniestralidad.
La actividad forestal desempeña un papel esencial en la economía rural y en la conservación del medio natural, pero también presenta una elevada exposición a riesgos graves. Según datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), el sector forestal se sitúa entre los de mayor incidencia de accidentes laborales, especialmente en tareas como la tala y apeo de árboles, el troceo y desramado y el uso de maquinaria forestal, destacando la motosierra como el equipo con mayor número de accidentes asociados.
La guía nace con un enfoque práctico y de gestión, y no se limita al recordatorio de obligaciones legales. Su finalidad es facilitar el cumplimiento normativo en prevención de riesgos laborales, homogeneizar buenas prácticas en el sector y promover una cultura preventiva eficaz que contribuya a reducir los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales.
Uno de los aspectos más relevantes del documento es la identificación de los momentos y fases de trabajo en los que se concentran los accidentes. Cerca de la mitad de los siniestros se producen durante la tala y apeo de árboles, seguidos del troceo y desramado, lo que permite orientar las medidas preventivas hacia las tareas y equipos de mayor peligrosidad. A nivel global, la motosierra aparece implicada en más de la mitad de los accidentes registrados, reforzando la necesidad de formación específica, procedimientos de trabajo seguros y un control riguroso de la maquinaria.
La guía aborda de forma estructurada los elementos clave para una gestión eficaz de la prevención en las empresas forestales. Entre ellos se incluyen la evaluación de riesgos específica y actualizada, la planificación de la actividad preventiva con prioridades, responsables y seguimiento, el uso seguro de la maquinaria conforme al Real Decreto 1215/1997, y la correcta selección y utilización de los equipos de protección individual (EPI), siempre como complemento a la protección colectiva.
Asimismo, se subraya la importancia de la formación e información de las personas trabajadoras, adaptada al puesto, al nivel de cualificación y al idioma, así como la vigilancia de la salud, la investigación de accidentes e incidentes y el control periódico de las condiciones de trabajo. En un sector donde es habitual la concurrencia de varias empresas, la guía insiste en que la coordinación de actividades empresariales (CAE) debe entenderse como una herramienta activa de gestión preventiva y no como un mero trámite documental.
Otro bloque relevante se centra en la gestión de emergencias y los primeros auxilios, teniendo en cuenta las particularidades del entorno forestal, como la dificultad de acceso, la limitada cobertura de comunicaciones o los tiempos de respuesta de los servicios de emergencia. En este sentido, se destaca la necesidad de contar con protocolos claros de actuación, personal formado, sistemas de comunicación alternativos y una señalización preventiva adecuada de los trabajos forestales.
En conjunto, la guía se presenta como un documento de referencia para empresas, técnicos y profesionales de la prevención de riesgos laborales del sector forestal, aportando criterios claros para integrar la prevención en la gestión diaria de la actividad. El mensaje de fondo es claro: reducir la siniestralidad laboral en el sector forestal no depende solo del esfuerzo individual, sino de una prevención organizada, planificada y eficaz.















