La prevención de los riesgos psicosociales sigue teniendo una gran asignatura pendiente en muchas organizaciones: llegar a tiempo. Cuando el malestar ya se ha traducido en ansiedad, insomnio, conflicto, absentismo o pérdida de rendimiento, la intervención suele llegar tarde y con menor capacidad de corrección.
Un artículo científico reciente plantea precisamente una vía de trabajo centrada en esa detección temprana. La propuesta parte de una idea clara: la evaluación general de riesgos psicosociales puede no siempre captar determinadas situaciones individuales, especialmente cuando el problema todavía no se ha hecho visible o cuando el trabajador no expresa abiertamente su malestar.
El trabajo define los riesgos psicosociales como el resultado de la interacción entre la organización del trabajo, el contenido de la tarea y las características y necesidades de las personas. En ese marco, se identifican factores clásicos que siguen plenamente vigentes: carga y ritmo de trabajo, turnicidad, falta de autonomía, deficiencias de comunicación, escaso apoyo, conflictos interpersonales, ambigüedad de rol, inseguridad profesional y dificultades de conciliación. Son factores conocidos, sí, pero a menudo mal gestionados o insuficientemente monitorizados.
El artículo recuerda además que la exposición repetida a una situación psicosocial desfavorable no solo afecta al plano emocional. También puede traducirse en manifestaciones fisiológicas, alteraciones de conducta y consecuencias organizativas directas, como presentismo, bajas, rotación, conflictos o accidentes. Esa es una de las claves del enfoque preventivo: los riesgos psicosociales no son un asunto “blando”, sino un problema con impacto real en la salud, la productividad y la sostenibilidad organizativa.
Lo más interesante del protocolo es su planteamiento operativo. La autora propone una herramienta denominada MindSAFE, diseñada para facilitar una primera detección individual a través de un formato digital. El objetivo no es sustituir la evaluación psicosocial de la empresa, sino complementarla con una vía que permita identificar casos que pueden quedar difuminados en los análisis globales. A partir de ahí, el modelo combina cuestionarios de cribado, valoración del estado de salud, entrevista semiestructurada y seguimiento posterior.
El procedimiento se organiza en dos fases. En la primera se realiza la recogida de información y un cribado inicial para detectar señales de alerta. En la segunda se decide el tipo de intervención según el nivel de riesgo y la discrepancia entre la percepción subjetiva de la persona y la evaluación técnica general del puesto. El protocolo contempla desde intervenciones primarias y secundarias —más centradas en información, sensibilización, mejora de la comunicación y desarrollo de habilidades de afrontamiento— hasta actuaciones de carácter más intensivo cuando existe una situación de mayor afectación.
Desde una perspectiva preventiva, el valor del artículo está en subrayar algo que muchas empresas siguen sin resolver: la gestión de los riesgos psicosociales no puede limitarse a pasar un cuestionario cada cierto tiempo y archivar el resultado. Hace falta un sistema capaz de detectar precozmente, priorizar casos, conectar vigilancia de la salud y acción preventiva y traducir la información en medidas concretas.
Ahora bien, conviene no sobredimensionar el alcance del trabajo. El propio artículo reconoce que se trata de un estudio cuasi experimental y prospectivo, con limitaciones ligadas al tipo de muestra, al uso de instrumentos autoinformados y a las dificultades habituales para generalizar resultados. Es decir, el interés del texto está sobre todo en el modelo de actuación que propone y en su potencial preventivo, más que en evidencias ya consolidadas sobre su efectividad final.
En cualquier caso, el mensaje de fondo es relevante para la práctica profesional: en psicosociología aplicada al trabajo, esperar a que el daño sea evidente es una mala estrategia. La prevención eficaz exige anticipación, escucha, seguimientoy una intervención ajustada a la realidad concreta de cada trabajador y de cada organización.
Referencia del artículo Cruz-Escribano C. Prevention of psychosocial risks: Strategies for a healthy work environment. Eur J Occ Health Nurs. 2025;4(1):9-28. DOI: 10.70324/ejohn.v4i1.47.















