
Hay situaciones en prevención de riesgos laborales en las que saber qué hacer es importante. Pero hay otras en las que, además, hay que saber decidir cuándo hacerlo.
El trabajo en condiciones de calor es un buen ejemplo. La exposición a temperaturas elevadas puede afectar a la capacidad física y cognitiva, favorecer la aparición de fatiga, deshidratación o estrés térmico y, en determinadas circunstancias, aumentar significativamente el riesgo de accidente y, por qué no decirlo directamente, provocar la muerte. Por eso, frente al calor, la prevención no puede limitarse a transmitir información: necesitamos que las personas sean capaces de reconocer situaciones de riesgo y tomar decisiones adecuadas antes de que sea demasiado tarde.
Con esta idea nace “Frente al calor”, un serious game formativo gratuito diseñado para trabajar, de una manera dinámica y participativa, los riesgos asociados al trabajo con calor.
Cuando realizamos una formación, todos somos muy conscientes de que existe una diferencia importante entre conocer una medida preventiva y ser capaz de aplicarla en una situación concreta.
La formación tradicional nos ayuda a identificar conceptos, riesgos y medidas de prevención. Sin embargo, cuando trasladamos esos conocimientos a un contexto de juego, aparece un elemento especialmente interesante: la necesidad de decidir. Y “Frente al calor” parte precisamente de esa premisa.
El participante no se limita a recibir información. Tiene que enfrentarse a situaciones, valorar alternativas y tomar decisiones dentro de un tiempo limitado. La seguridad deja de ser una lista de recomendaciones y se convierte en algo que hay que poner en práctica.
Y ahí es donde el juego adquiere su verdadero valor formativo.
La propuesta incorpora dos elementos que forman parte de la propia dinámica de la actividad: la competición entre equipos y la presión del tiempo.
Los participantes compiten entre sí, pero también se enfrentan a un adversario que todos conocemos bien en el ámbito preventivo: el reloj. Porque en determinadas situaciones de trabajo, una decisión preventiva que llega tarde puede dejar de ser una decisión preventiva. El temporizador introduce una pequeña dosis de presión que obliga a observar, analizar y decidir. No se trata de correr por correr, sino de experimentar que la toma de decisiones forma parte de la seguridad.
La dinámica competitiva, además, facilita la conversación entre los participantes. Las respuestas se pueden discutir, contrastar y justificar. Y lo haremos al final del juego, porque ese diálogo es, desde el punto de vista docente, una parte fundamental del aprendizaje y con él conseguimos que los contenidos trasciendan el plano conceptual.
El juego permite trabajar precisamente ese espacio entre el conocimiento y la acción, ya que ofrece un entorno seguro en el que equivocarse no tiene consecuencias reales, pero sí puede generar aprendizaje. Una decisión incorrecta se puede analizar, discutir y convertir en una oportunidad para comprender mejor el riesgo.
Desde esta perspectiva, el objetivo no es simplemente ganar la partida. El verdadero objetivo es conseguir que, cuando aparezca una situación de riesgo en el trabajo, la persona sea capaz de identificarla, valorar qué está ocurriendo y actuar de forma adecuada, es decir, implicar al participante en la decisión.
Porque, a veces, la seguridad en el trabajo es cuestión de decidir a tiempo y con la cabeza fría.
















