
Diferencias por sexo y sector en las lesiones y enfermedades profesionales registradas en España
Comparar únicamente el número o el porcentaje de accidentes registrados entre hombres y mujeres puede conducir a interpretaciones incompletas si no se tiene en cuenta la población trabajadora cubierta y su distribución entre sectores de actividad.
Las diferencias entre hombres y mujeres en materia de siniestralidad laboral no pueden interpretarse correctamente únicamente a partir del número absoluto de accidentes o enfermedades profesionales registrados.
Una investigación publicada en la revista científica American Journal of Industrial Medicine, editada por Wiley, analiza esta cuestión a partir de 312.596 episodios registrados de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales entre 2022 y 2025, utilizando información procedente de una mutua colaboradora con la Seguridad Social española.
El estudio, elaborado por Natalia Fernández Laviada, Antonio Cubero Atienza y Agustín Sánchez-Toledo Ledesma, examina las diferencias por sexo incorporando denominadores de población afiliada y teniendo en cuenta la distribución sectorial de hombres y mujeres.
Más de 312.000 episodios analizados
Del total de episodios estudiados, 203.678 correspondieron a hombres y 108.918 a mujeres. A partir de los datos anuales de afiliación, los investigadores calcularon las tasas de episodios registrados por cada 1.000 personas afiliadas.
En el conjunto del periodo analizado, la tasa registrada fue de:
- 61,20 episodios por cada 1.000 afiliados en hombres.
- 38,36 episodios por cada 1.000 afiliadas en mujeres.
La razón de tasas mujeres/hombres fue de 0,627. Sin embargo, una parte de esta diferencia estaba relacionada con la distinta presencia de hombres y mujeres en los diferentes sectores económicos.
Cuando las tasas se ajustaron teniendo en cuenta el año y el sector de actividad, la diferencia entre hombres y mujeres se redujo aproximadamente un 23,8 %.
El sector explica parte de la diferencia, pero no toda
Tras la estandarización por año y sector, las tasas fueron de 55,69 episodios por 1.000 afiliados en hombres y 38,28 por 1.000 afiliadas en mujeres, con una razón de tasas de 0,687.
El resultado muestra la importancia de tener en cuenta la estructura del empleo antes de interpretar las diferencias observadas entre ambos grupos.
No obstante, los autores advierten de que estos datos no permiten afirmar que el sector sea la causa de las diferencias. Dentro de una misma actividad económica pueden existir variaciones importantes en las tareas realizadas, la exposición a maquinaria, el trabajo en altura, la intensidad de la actividad, la organización del trabajo o las condiciones preventivas.
Los accidentes in itinere muestran un patrón diferente
Uno de los resultados más relevantes aparece al diferenciar los accidentes ocurridos durante el trayecto entre el domicilio y el trabajo de aquellos producidos durante desplazamientos realizados dentro de la jornada laboral.
En los accidentes in itinere, las mujeres presentaron una tasa superior:
- 7,33 episodios por 1.000 afiliadas en mujeres.
- 4,78 episodios por 1.000 afiliados en hombres.
La razón de tasas fue de 1,533.
Sin embargo, el patrón fue el contrario cuando se analizaron los desplazamientos realizados durante la jornada laboral: 2,90 episodios por 1.000 afiliadas en mujeres frente a 4,30 por 1.000 afiliados en hombres.
Agrupar todos los accidentes relacionados con la movilidad en una única categoría puede ocultar diferencias relevantes para la prevención.
Porcentaje de casos y tasa no significan lo mismo
El estudio aporta además un ejemplo especialmente útil para interpretar correctamente los datos administrativos.
Los diagnósticos musculoesqueléticos representaban una proporción mayor entre los episodios registrados en mujeres que entre los registrados en hombres: 23,3 % frente a 20,7 %.
Sin embargo, cuando se utilizó como denominador la población cubierta, la situación cambió:
- 8,96 episodios por 1.000 afiliadas en mujeres.
- 12,69 episodios por 1.000 afiliados en hombres.
Es decir, una mayor proporción dentro de los casos registrados no implica necesariamente una mayor tasa en la población trabajadora.
Mayor tasa registrada de enfermedad profesional entre las mujeres
Durante el periodo estudiado se registraron 3.051 episodios de enfermedad profesional reconocida.
La tasa fue de 0,604 episodios por 1.000 afiliadas en mujeres y de 0,401 por 1.000 afiliados en hombres, con una razón de tasas de 1,504.
Los autores subrayan que estos datos hacen referencia únicamente a enfermedades profesionales reconocidas administrativamente y no a todas las patologías que podrían tener una relación con el trabajo.
Por ello, los resultados no permiten conocer posibles diferencias en infranotificación, reconocimiento, reclamaciones o procesos administrativos.
Mejorar la vigilancia de la seguridad y salud laboral
La investigación pone de manifiesto el potencial de las bases de datos administrativas para estudiar la siniestralidad laboral, pero también la necesidad de mejorar la calidad y el nivel de detalle de la información disponible.
Entre las principales necesidades señaladas por los autores destacan:
- Incorporar denominadores adecuados de población trabajadora.
- Disponer de información por ocupación y horas efectivamente trabajadas.
- Diferenciar claramente los accidentes in itinere de los desplazamientos realizados durante la jornada.
- Mejorar la información sobre tareas y exposiciones reales.
- Aumentar la calidad y completitud de variables como la gravedad del accidente.
Para interpretar correctamente las diferencias de siniestralidad es necesario analizar conjuntamente numeradores, denominadores, distribución sectorial y exposición real al riesgo.
Más precisión para orientar mejor la prevención
Una de las principales conclusiones del trabajo es metodológica: saber qué porcentaje de los accidentes registrados corresponde a hombres o mujeres aporta información, pero no permite por sí solo conocer la frecuencia de esos episodios dentro de cada población trabajadora.
Del mismo modo, las diferencias observadas entre sexos deben interpretarse teniendo en cuenta los sectores, las ocupaciones desempeñadas y, siempre que sea posible, las exposiciones asociadas a cada puesto de trabajo.
El estudio refuerza así la necesidad de avanzar hacia sistemas de vigilancia de la seguridad y salud laboral más precisos, contextualizados y capaces de diferenciar adecuadamente población, exposición y episodios registrados.
Fuente: Fernández Laviada, N., Cubero Atienza, A. y Sánchez-Toledo Ledesma, A. Recorded Occupational Injury and Disease Episode Rates by Sex and Sector in a Spanish Mutual Collaborator, 2022–2025. American Journal of Industrial Medicine. Wiley.















