
Sonia Alonso. Enfermera especialista en enfermería del trabajo y técnica superior en prevención de riesgos laborales de la División de Servicios de Prevención de MC MUTUAL
Los accidentes in itinere registran picos en determinados meses del año. Un análisis reciente plantea que detrás de este fenómeno podría haber algo más que la circulación vial.
Cada verano, las operaciones salida vuelven a situar la siniestralidad vial en el centro de la atención pública. En 2024 se registraron en España cerca de 102.000 siniestros de tráfico con víctimas y 1.785 personas fallecidas a lo largo de todo el año. Solo entre julio y agosto murieron 241 personas en las carreteras españolas, en un contexto de movilidad récord con más de 97 millones de desplazamientos de largo recorrido. Aunque el verano concentra una enorme atención mediática, la siniestralidad vial se distribuye a lo largo de todo el año.
Pero existe un tipo de accidente que parece seguir reglas diferentes: los accidentes in itinere, aquellos que se producen durante el trayecto habitual entre el domicilio y el trabajo.
Un análisis realizado por MC MUTUAL sugiere que los accidentes de tráfico in itinere no evolucionan al mismo ritmo que la siniestralidad vial general. Lejos de reproducir el comportamiento de los accidentes mortales de tráfico o de los accidentes registrados en carreteras interurbanas, presentan un patrón temporal mucho más parecido al de otros accidentes laborales y al de la movilidad urbana cotidiana.
Un calendario diferente
El equipo investigador observó que los accidentes in itinere de tráfico presentan una estacionalidad claramente definida. Su frecuencia aumenta de forma notable entre mayo y julio y repunta durante los meses de octubre y noviembre. Agosto, por el contrario, muestra un descenso importante de la accidentalidad.
La observación resulta llamativa porque contradice una idea ampliamente asumida: si los accidentes de camino al trabajo son accidentes de tráfico, cabría esperar que siguieran patrones temporales similares a los del resto de la siniestralidad vial. Sin embargo, los datos apuntan en otra dirección.
El estudio detecta una elevada similitud entre la distribución mensual de los accidentes in itinere de tráfico, los accidentes in itinere no relacionados con el tráfico, los accidentes laborales con baja ocurridos durante la jornada laboral y los accidentes de circulación registrados en vías urbanas. En cambio, la relación es mucho más débil con los accidentes mortales de tráfico y con los ocurridos en vías interurbanas.
¿Qué explica estos picos de riesgo?
La respuesta todavía no está clara. Precisamente ahí radica el interés del hallazgo.
La similitud observada entre los accidentes in itinere y otros indicadores de siniestralidad laboral plantea una pregunta: ¿hasta qué punto los accidentes de camino al trabajo dependen exclusivamente del tráfico y hasta qué punto podrían estar condicionados por factores relacionados con el propio trabajo?
El equipo investigador plantea la posible existencia de un doble componente. Por un lado, estarían presentes factores relacionados con la movilidad urbana, y por otro, podrían intervenir factores vinculados a la actividad laboral y a la organización del trabajo.
Más allá de la carretera
Diversos estudios internacionales han relacionado los accidentes de desplazamiento con aspectos como la fatiga, el trabajo a turnos, la calidad del sueño, los ritmos biológicos y determinadas condiciones organizativas. Aunque estos factores no explican por sí solos la estacionalidad observada, sí sugieren que el riesgo puede empezar antes incluso de ponerse al volante.
A diferencia de los desplazamientos vacacionales o de ocio, los trayectos al trabajo suelen repetirse cada día, a las mismas horas y bajo condiciones muy similares. Son desplazamientos marcados por horarios laborales, prisas, cansancio acumulado o jornadas a turnos. Además, suelen concentrarse en momentos especialmente sensibles desde el punto de vista fisiológico, como las primeras horas de la mañana o el final de la jornada laboral.
Una nueva mirada para la prevención
Si futuras investigaciones confirman la existencia de un componente laboral en la estacionalidad de estos accidentes, las implicaciones preventivas podrían ser importantes.
Hasta ahora, muchas campañas de prevención de accidentes in itinere se han centrado casi exclusivamente en la seguridad vial. Sin embargo, también podrían cobrar relevancia medidas relacionadas con la gestión de la fatiga, la promoción de hábitos de sueño saludables, la flexibilización horaria o la adaptación de determinadas condiciones organizativas.
Esta visión más amplia de la siniestralidad in itinere ya se está incorporando progresivamente a algunas estrategias preventivas. Más allá de los mensajes tradicionales sobre conducción segura, cada vez cobra mayor importancia abordar factores como el descanso, la gestión del estrés, la fatiga o la adopción de hábitos saludables. En esta línea, los recursos que MC MUTUAL pone a disposición de sus empresas mutualistas incluyen contenidos relacionados con el sueño, el bienestar emocional y los estilos de vida saludables, aspectos que también pueden contribuir a reducir el riesgo durante los desplazamientos al trabajo.
Porque quizá la pregunta ya no sea únicamente cómo conducimos cuando vamos a trabajar. Quizá también debamos preguntarnos en qué condiciones llegamos a ponernos al volante y emprender el camino hacia nuestro puesto de trabajo.















