InicioSectores de actividadConstrucciónLos TME siguen siendo una prioridad preventiva en la construcción

Los TME siguen siendo una prioridad preventiva en la construcción

TME_ConstrucciónLos trastornos musculoesqueléticos continúan siendo uno de los principales problemas de salud laboral en actividades con elevada carga física. No se trata solo de molestias puntuales ni de un problema inevitable asociado a determinados oficios: cuando el dolor se mantiene, se repite o limita la capacidad de trabajar, afecta directamente a la seguridad, la productividad, la continuidad profesional y la calidad de vida de las personas trabajadoras.

Un estudio publicado en BMC Musculoskeletal Disorders analizó la presencia de trastornos musculoesqueléticos en trabajadores de la construcción mediante un seguimiento de un año. La investigación se centró en dos perfiles profesionales distintos: albañiles y supervisores de obra. Esta comparación resulta especialmente interesante porque muestra que los problemas musculoesqueléticos no afectan únicamente a quienes realizan tareas manuales intensas, sino también a puestos con funciones de supervisión, desplazamientos por obra, conducción, bipedestación prolongada o uso mantenido de posturas estáticas.

Según los resultados del estudio, el 67% de los albañiles y el 57% de los supervisores comunicaron una o más molestias musculoesqueléticas regulares o prolongadas en los seis meses previos. Las zonas más afectadas fueron la espalda, la rodilla y la zona de hombro/brazo superior en ambos grupos profesionales. En el caso de los albañiles, el dolor de espalda alcanzó una prevalencia del 42%, seguido de la rodilla, con un 27%, y hombro/brazo superior, con un 24%. Entre los supervisores, la espalda también fue la región más señalada, con un 30%, seguida de hombro/brazo superior, cuello y rodilla.

Uno de los datos más relevantes es la percepción de relación con el trabajo. En los albañiles, el 81% del total de molestias musculoesqueléticas fueron consideradas por los propios trabajadores como relacionadas con su actividad laboral. En los supervisores, esta proporción fue menor, pero todavía significativa: el 48% de las molestias fueron percibidas como vinculadas al trabajo. Esta diferencia no debería interpretarse como que los puestos de supervisión estén exentos de riesgo, sino como una llamada de atención sobre la necesidad de evaluar también las tareas menos visibles desde el punto de vista ergonómico.

El estudio también aporta información útil sobre las tareas que los trabajadores identificaron como causantes o agravantes de sus molestias. En los albañiles destacaron el trabajo con la espalda flexionada, la manipulación manual de cargas, el trabajo con los brazos por encima de la altura de los hombros y las posturas de rodillas o en cuclillas. En los supervisores, las actividades más señaladas fueron la manipulación de cargas, trabajar con la espalda flexionada, caminar por la obra y permanecer de pie.

Este punto es clave desde la prevención. La ergonomía no debe limitarse a entregar recomendaciones generales sobre “mantener una buena postura”. La evidencia apunta a la necesidad de intervenir sobre tareas concretas: altura de trabajo, reducción de cargas, ayudas mecánicas, planificación de acopios, rotación de tareas, pausas funcionales, rediseño de accesos y recorridos, reducción de trabajos por encima del hombro y control de posturas mantenidas o forzadas.

El seguimiento realizado un año después mostró, además, que muchas molestias no desaparecen. Entre los albañiles, el 47% de las molestias comunicadas fueron recurrentes, mientras que entre los supervisores lo fueron el 31%. También se observó que una parte de los trabajadores con molestias persistentes experimentó un empeoramiento de los problemas durante el trabajo. Es decir, no estamos ante episodios aislados, sino ante procesos que pueden cronificarse si no se detectan y gestionan de forma temprana.

Para las empresas, la conclusión preventiva es clara: los trastornos musculoesqueléticos deben abordarse como un riesgo prioritario dentro de la gestión preventiva, especialmente en sectores con exigencias físicas elevadas. La vigilancia de la salud, la evaluación ergonómica de tareas, la participación de los trabajadores y la adaptación de las medidas preventivas al oficio concreto son elementos imprescindibles.

La prevención eficaz pasa por mirar el trabajo real. No basta con identificar el puesto; hay que analizar qué se hace, cómo se hace, con qué frecuencia, durante cuánto tiempo y en qué condiciones. El mismo dolor de rodilla, espalda u hombro puede tener causas diferentes según el oficio, la tarea, la organización del trabajo o las herramientas utilizadas.

En definitiva, los trastornos musculoesqueléticos en la construcción no son un problema menor ni inevitable. Son un indicador de que determinadas tareas, posturas o exigencias físicas requieren una intervención preventiva mejor ajustada. Reducir la carga física, mejorar el diseño del trabajo y actuar antes de que las molestias se cronifiquen es una inversión directa en salud, seguridad y continuidad laboral.

Fuente: Boschman JS, van der Molen HF, Sluiter JK, Frings-Dresen MHW. Musculoskeletal disorders among construction workers: a one-year follow-up study. BMC Musculoskeletal Disorders, 2012.

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