La Unidad Regional del Sueño del Hospital Reina Sofía inicia un estudio sobre cómo ha cambiado el descanso de los murcianos durante el confinamiento por el coronavirus.
El 60 por ciento de los encuestados reconoce descansar peor que antes y acostarse más tarde por la noche.
El cambio de rutinas, las preocupaciones y el no poder salir de casa ha cambiado el ritmo de sueño de muchos murcianos durante la pandemia del coronavirus. Para conocer hasta qué punto ha afectado el Covid-19 al descanso de la población, la Unidad Regional del Sueño del Servicio de Neurofisiología del Hospital Reina Sofía de Murcia ha iniciado un estudio sobre la calidad del sueño de los murcianos durante la etapa de confinamiento y está dando los primeros pasos para conocer dónde está el origen de esta falta de descanso y cómo ponerle solución.
Al frente de este trabajo está la doctora Virginia Izura,jefa del Servicio de Neurofisiología del Reina Sofía, quien explica que decidieron dar el paso para analizar esta situación porque «comenzaron a llegarnos quejas de pacientes y personas conocidas indicando que en estas semanas había empeorado su calidad de sueño con motivo del confinamiento y comenzamos a barajar distintas teorías».
La encuesta ha sido difundida por grupos profesionales, la plataforma interna del Hospital y a través del Colegio de Médicos de la Región y hasta el momento ya se han recibido más de 1.600 contestadas, respuestas que han comenzado a analizarse.
La jefa del Servicio de Neurofisiología del Hospital Reina Sofía indica que tras una primera revisión a las encuestas, que habrá que analizar más detenidamente, el 60 por ciento de los encuestados reconoce tener peor calidad del sueño que antes del confinamiento y una de las principales razones es el haber alargado la hora de acostarse por la noche, pese a que en la mayoría de los casos se ha mantenido un horario y rutinas de actividad física.
Siestas más largas
Otra de las causas de las alteraciones de sueño que se han producido son las siestas, ya que en estas semanas la población está haciendo siestas más largas, de hasta 40 minutos diarios, cuando lo recomendado son siestas de 20 minutos. «Esto también hace que se reduzca la carga de sueño cuando llega la noche», apunta la doctora.














