
Autores: José Manuel Vicente Pardo1 , Araceli López-Guillén García2
1 Cátedra de Medicina Evaluadora y Pericial de la UCAM. Jefe Unidad Médica Equipo Valoración Incapacidades. Instituto Nacional de la Seguridad Social. Gipuzkoa. España.
2 Cátedra de Medicina Evaluadora y Pericial de la UCAM. Unidad Médica Equipo Valoración Incapacidades Instituto Nacional de la Seguridad Social. Murcia. España
1.- Introducción. La Incapacidad Temporal (IT) por COVID-19.
2.- Síndrome Post COVID (SPC) e Incapacidad Temporal Laboral. Qué es, qué no es. Denominación. Qué síntomas recoge. A qué pacientes afecta. Qué lo causa. Propuesta de estudio de la incapacidad laboral por SPC. Síndrome Post UCI. Valoración de la incapacidad/capacidad laboral por el SPC.
3.- Aspectos preventivos ante el Síndrome Post COVID.
4.- Conclusiones y propuestas.
1.- La Incapacidad Temporal (IT) por COVID-19.
El COVID-19 debutó como una pandemia con transmisión comunitaria en marzo 2020, provocando una grave crisis sanitaria y económico social. La Seguridad Social dotó a la Incapacidad Temporal por COVID-19 de mayor prestación económica, carácter preventivo, al incluir como incapacidad temporal las situaciones de sospecha por contacto o la cobertura de las situaciones de los Trabajadores Especialmente Sensibles (TES) y así mismo contar con los servicios de prevención como colaboradores del médico de atención primaria en la incapacidad temporal.
Según la página web de la Seguridad Social, en su apartado de estadísticas, durante 2020 hasta el 31 de diciembre se habían producido 864.512 bajas por infección, y 1.961.299 por aislamiento. A las que habría que sumar 63.566 de Trabajadores Especialmente Sensibles (TES) lo que elevaría a 2.889.377 las bajas por COVID-19 (infección + sospecha contacto + TES). La duración media fue de 15,52 en hombres y 16,44 en mujeres. Perdiéndose 38.088.498 jornadas laborales, 18.143.504 por hombres y 19.944.994 por mujeres. El número de trabajadores protegidos era de 17.683.919 al finalizar 2020. La incidencia medía mensual por cada mil trabajadores fue 14,20, con una prevalencia, es decir procesos activos al final de 2020 de 5,82 por cada mil trabajadores, 103.014 procesos estaban abiertos al finalizar el año.
Aunque los datos de la web, parece subestiman en parte el número de bajas, pues la Seguridad Social en su Revista de Seguridad Social (Secretaria de Estado de la Seguridad Social) a 11 de marzo 2021, reflejaba que el número de bajas por COVID finalizado febrero era de 3,7 millones de bajas COVID durante el último año, 1,23 millones lo han sido por contagio (33,24%) y 2,53 millones por aislamiento (67,66%).
Para hacernos una idea de la trascendencia de las bajas por COVID-19 en el coste para la Seguridad Social de las prestaciones por incapacidad temporal (IT), en 2020 se superaron los 10.000 millones de euros que en comparación con el año 2019 de 8.406 millones, supone un incremento del 25% del coste respecto del año anterior. Si tenemos en cuenta que, por variadas circunstancias, como el paro, regulación de empleo temporal, no trabajo efectivo durante la cuarentena obligada para sectores no esenciales durante la primera ola de diversos colectivos, o el teletrabajo, que propiciaron un descenso en las bajas al menos durante los cien días de marzo a junio 2020, este incremento del coste de la IT debiera asignarse a las bajas por COVID.19, con un coste estimado de 1.800 millones de euros. Entendiendo, además, que el 18% del total del desembolso en prestaciones de incapacidad temporal se debe a las bajas por COVID-19.
Si nos centramos en la primera ola la desescalada y la vuelta a la normalidad. La incapacidad temporal (IT) por COVID-19, en este periodo de 14 de marzo a 14 octubre hubo 1.807.695 bajas, por aislamiento, infección y Trabajadores Especialmente Sensibles (TES), lo que suponía al final de octubre 2020 el 38,73% de todas las bajas (4.666.834). Según datos suministrados por el Ministerio de Sanidad a 14 de octubre de 2020 se habían infectado entre 20 a 65 años (edad laboral) 925.036 personas, puestas en relación con número de ITs por infección a esa fecha 485.740, supondría que el 52,51 % de los infectados entre 20 y 65 años a nivel Nacional causó IT por Infección.
A fecha de 14 de octubre (datos INSS 2020), se habían dado 1.807.695 bajas, 1.281.793 (70,90%) por aislamiento, 485.740 por infección (26,87%), y 40.162 por TES (2,22%), habiendo finalizado 1.640.611, es decir 92,82%, permaneciendo activas al finalizar este periodo 14 de octubre el 7,18% de las bajas. La Fig. 1 recoge el número de bajas laborales por COVID-19.

Hasta 31 de diciembre se habían producido 864.512 bajas por infección, y 1.961.299 por aislamiento. 2.825.811
Del total de bajas por infección en la primera ola 14 de marzo 2020 y hasta el inicio de la segunda ola, oficialmente el 25 de octubre 2020, el 90% de las bajas se resolvieron en menos de 60 días, en 3 meses (90 días) se habían resuelto el 92%, en 180 días el 93% de las bajas por COVID-19 estaban resueltas y tan sólo un 0,80% se han prolongado hasta los 365 días en marzo 2021.
Pero son las bajas por infección prolongadas más allá del tiempo esperado para su curación, las que precisan de estudio, análisis y seguimiento para averiguar, cuántas lo son por el denominado Síndrome Post COVID (SPC).

Como vemos el sector sanitario (Fig. 2) es el más afectado a pesar de las medidas de prevención implantadas, en total durante 2020 causaron 119.794 bajas por infección y 211.952 por contacto-aislamiento; lo que nos habla del riesgo inherente a la profesión, a pesar de lo cual el COVID-19 no está recogido como enfermedad profesional a todos los efectos, sino sólo con carácter prestacional como está ahora y con contingencia de accidente de trabajo, cuestión esta de incluir al COVID-19 en el Cuadro de Enfermedades Profesionales reiteradamente exigida1. (López-Guillén A, Vicente JM 2021).
2.- Síndrome Post COVID (SPC) e Incapacidad Temporal Laboral.
Transcurrido un año desde la declaración de la pandemia y de la norma sobre IT COVID-19, se dispone de datos para concretar que la duración media de las bajas por infección es corta en torno de 21 días, y que el 90% de las ITs COVID-19 por infección quedan resueltos en menos de 60 días, pero un 10% del total de bajas por infección se prolongan más allá de los dos meses, y 600 procesos de baja por infección se han prolongado en torno al año (335-395 días) según datos estimados a abril 2021.
Apuntar que, en la 1ª ola, bien por la carencia de pruebas diagnósticas por PCR, bien por el confinamiento, el miedo a acudir a centros sanitarios, o la atención primaria telefónica, pudo significar que no existiera reconocimiento del diagnóstico de COVID-19, y por tanto el propio proceso no quedar señalado como IT COVID y menos la permanencia de los síntomas, el l SPC.
Entre las causas de la prolongación de estas bajas, más allá de lo previsto, están la mala evolución y complicaciones severas del COVID-19, en ocasiones con afectación multiorgánica, en otras el agravamiento de patologías previas hasta ese momento estabilizadas, en otras la presentación de patologías intercurrentes durante la baja, y en otras derivadas del denominado Síndrome Post COVID (SPC).
Antes del análisis de casos y de causas, es prioritario comenzar por un abordaje clínico de las secuelas post-COVID-19 lo que en la literatura médica se conoce como Síndrome post-COVID-19 o “Long COVID-19”, y que secuelas recoge, así como para procesos graves con ingreso en UCI, que debemos entender por el Síndrome post-UCI o “PICS”.
¿Qué es Síndrome Post COVID?
La definición y validez de este síndrome aún no son claras, numerosos estudios reportan que los individuos recuperados de la COVID-19 pueden tener persistencia de numerosos síntomas, anormalidades radiológicas y compromiso en la función respiratoria incluso durante varios meses2. Incluso se podría abordar como una patología emergente2.
A falta de definición expresa, se entiende por Síndrome Post COVID: la persistencia de síntomas 12 semanas (3 meses) después de superada la fase aguda del COVID-19.
De esta manera diferenciaríamos el COVID post-agudo (síntomas más allá de las 3 semanas) o el COVID prolongado (síntomas entre las 3-6 semanas) y el Síndrome Post COVID o COVID crónico (más de 12 semanas)3
Qué no es Síndrome Post COVID
Aunque pudiera ser más una mera cuestión semántica, más que nosológica, si definimos el SPC como los síntomas de COVID-persistentes más allá de lo esperado y la afección respiratoria consecuente: Pareciera no debieran incluirse como SPC los síntomas de las secuelas derivadas de las complicaciones graves por afectación de diversos órganos tras la infección o la comorbilidad por otras patologías concurrentes o intercurrentes con el propio proceso o las enfermedades previas agravadas por la infección.
Denominación 3,4,5,22
En cuanto a la denominación es diversa: pues además del Síndrome Post COVID, también se habla de COVID prolongado, COVID persistente (“Long COVID”), Síndrome COVID crónico3 (“Chronic COVID syndrome”), Supervivientes COVID con síntomas persistentes4 (“COVID long-haulers”4¡), incluso otras denominaciones según tiempo de presentación, así tendríamos el COVID post-agudo hasta las 12 semanas5 (“Acute post COVID”) Síntomas prologados post COVID de las 12 semanas a la 245 (“Long post COVID symtoms”5, o Síntomas persistentes COVID más allá de las 24 semanas5. (“Persistent COVID symtoms”)5
La OMS (12 octubre 2020) advertía que muchos pacientes infectados con el COVID-19, ya sea de forma leve o grave, meses después aún presentan síntomas como fatiga, dolor y dificultades para respirar, conocido como el “COVID prolongado”, y en diciembre 2020 María Van Kerkhove, durante la conferencia bisemanal de la OMS señalaba que La COVID-19 persistente, cuenta ahora con un código en la Clasificación Internacional de Enfermedades designado como “Síndrome Post COVID”22.
Por lo que debiera de utilizarse esta denominación “Síndrome Post COVID” (SPC).
En cuanto a su clasificación CIE-10 sería la B94.8 “Secuelas de otras enfermedades infecciosas y parasitarias especificadas”, según número 10, 2º semestre de 2020 de la Unidad Técnica de Codificación CIE-10-es Ministerio de Sanidad, mientras no se señale una entidad propia.
¿Qué síntomas recoge el Síndrome Post COVID?6,7,8,12
Los más destacados: Fatiga (bajo umbral de resistencia al ejercicio), astenia (cansancio en reposo), disnea (falta de aire) y la tos.
Sin embargo, diversos autores los elevan a más de 50 (Sandra López León, Sonia Villapol, Talia Wegman-Ostrosky et al. Revisión sistemática y metanálisis 2021)6 o la encuesta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG 2020)7.
Así recogeríamos: Fatiga. Astenia. Disnea. Tos. Dolor de cabeza. Anosmia, ageusia. Dificultades de atención y concentración. Dolor en el pecho. Dolor de garganta. Insomnio. Dolores musculares. Dolores articulares. Bajo estado de ánimo. Ansiedad. Palpitaciones. Mareos. Parestesias. Pérdida de cabello. Sudoración. Febrícula.
Resultando la siguiente afectación orgánica, según la citada encuesta SEMG (Sociedad Española de Medicina General). Síntomas generales (95%). Alteraciones neurológicas (86%). Problemas psicológicos/emocionales (86%). Problemas del aparato locomotor (82%). Problemas respiratorios (79%). Alteraciones digestivas (70%). Alteraciones cardiovasculares (69%). Alteraciones otorrinolaringológicas (65%). Alteraciones oftalmológicas (56%). Alteraciones dermatológicas (56%). Alteraciones de la coagulación (38%). Alteraciones nefrourológicas (25%).
El SARS-CoV-2 además del daño a los pulmones, puede afectar al corazón, los riñones, el intestino, el sistema vascular e incluso el cerebro. Teniendo en cuenta que durante el proceso fisiopatológico se genera una intensa respuesta inflamatoria afectando en primer lugar al tracto respiratorio y posteriormente al sistema cardiovascular, nervioso central y periférico, musculo esquelético, además de los efectos psiquiátricos y psicológicos que puede desencadenar2,21.
Los efectos neuropsiquiátricos del COVID son evidentes21 pudiendo presentar ansiedad, depresión, niebla mental (desorientación, confusión y dificultad para concentrarse).
¿A qué pacientes afecta?2,9, 19, 20
Normalmente las personas se recuperan de la COVID-19 después de 2 a 6 semanas. Pero en algunas personas, algunos síntomas pueden persistir o volver a aparecer por semanas o meses luego de la recuperación inicial. Esto puede ocurrirles también a personas con una enfermedad leve. Las personas no contagian a los demás durante este tiempo. Otros pacientes desarrollan complicaciones médicas que pueden traer problemas de salud duraderos. La COVID-19 puede dar lugar a una enfermedad prolongada y síntomas persistentes, incluso en los jóvenes adultos y personas con pocas o sin condiciones médicas crónicas subyacentes y que no fueron hospitalizados (OMS actualización 36 de 2020)9.
El SPC puede presentarse tanto en casos graves de la enfermedad, como en los casos más leves y afectar también a personas jóvenes2.
En un principio todos los estudios abordaban al paciente hospitalizado, hasta que se comprobó también afectaba a los casos tratados a domicilio.3, 10,11,12,13.
Por lo que podemos afirmar que el Síndrome Post COVID, se presenta tanto en
- pacientes hospitalizados o COVID Grave
- pacientes no hospitalizados o COVID Leve
En cuanto a los pacientes hospitalizados es importante aclarar que quizás muchos de estos, también pueden estar sufriendo síndrome pos-cuidados intensivos Síndrome Post UCI (PICS Post‐intensive care syndrome), un grupo de síntomas que en ocasiones presentan quienes estuvieron en una unidad de cuidados intensivos. Dichos síntomas incluyen debilidad muscular, problemas de equilibrio, deterioro cognitivo y trastornos de la salud mental, y se observan después del alta de la unidad de cuidados intensivos, que habitualmente implica un período prolongado de ventilación mecánica2,14.
La OMS reiteradamente ha hecho hincapié en que el Síndrome Post COVID afecta no sólo a los pacientes hospitalizados, o pacientes ancianos, sino que afecta a pacientes con COVID Leve (no hospitalizados) y a pacientes jóvenes. Así mismo la OMS recoge en su 36ª actualización lo que sabemos sobre los efectos a largo plazo de la COVID-199.
El “síndrome post-COVID-19” y su plurisintomatología se presenta tanto en pacientes que requirieron hospitalización como los que no, persistiendo estos síntomas tres después, no destacándose el subgrupo de pacientes con COVID-19 “leve” o “grave”, pues precisamente pacientes con COVID-19 “leve” queda evidenciado que no todos se recuperan completamente alrededor de 3 meses después de la aparición de los síntomas. (Goërtz YM, et al. 2020)10.
En cuanto a cuántos afecta el Síndrome Post COVID, parece afectaría al 80% de los pacientes hospitalizados6 y entre el 10% y el 30% de los pacientes no hospitalizados o atención ambulatoria, dependiendo de la franja de edad.
Los pacientes con enfermedad coronavirus sin complicaciones 2019 (COVID-19) tienen síntomas persistentes a largo plazo y deterioro funcional similar a los pacientes con COVID-19 grave20.
¿Qué causa el Síndrome Post Covid?
Se van conociendo los mecanismos de las complicaciones del SARS-CoV-2, y la cascada de diseminación y órganos que pueden verse afectados, así como la “tormenta” de citoquinas y el síndrome de linfohistiocitosis hemofagocítica, como causantes de estas complicaciones.
El desencadenante del daño, y todas estas secuelas parecen estar causadas por tanto por respuestas inflamatorias graves, microangiopatía trombótica, tromboembolia venosa y falta de oxígeno.
Se necesita más tiempo e investigación para comprender los efectos a largo plazo de la COVID-19, por qué persisten o vuelven a aparecer síntomas, cómo y a quienes afecta y la evolución clínica y la probabilidad de una recuperación completa. Así mismo conocer la patología previa de estos pacientes, y otros factores que puedan incidir en la aparición del Síndrome Post-COVID15.
Propuesta de estudio de la incapacidad laboral por SPC.
Hay que investigar sobre la repercusión del SPC en población trabajadora y en cuánto y hasta cuándo estas limitaciones repercuten en su capacidad laboral, y como han condicionado la prolongación de la IT o dificultar cuando no impedir el retorno al trabajo.
No hay estudios publicados sobre SPC en población trabajadora e incapacidad laboral. (PubMed, SciELO, Google Academic y Cochrane); salvo alguna referencia genérica en el cuestionario (Karen B Jacobson, Mallika Rao, Hector Bonilla 2021)20, en su estudio se afirmaba que el 11,5% de los trabajadores perdió el trabajo y el 38,9% señalaba algún deterioro en el trabajo debido a la salud.
Es preciso realizar estudios para conocer el impacto real en la salud laboral del SPC, concretando en cuánto, de qué manera y durante cuánto tiempo el SPC ocasiona incapacidad laboral.
Metodología: estudio de procesos de IT con duración de más de 90 días y especialmente de los procesos que alcanzan los 365 días.
Analizando casos, recogiendo datos de:
- Edad, sexo, trabajo.
- Días de IT, si hubo recaída en IT; si causó Incapacidad Permanente.
- Antecedentes de morbilidad previos, evolución clínica del proceso, complicaciones por aparatos, si hubo ingreso hospitalario, si hubo atención en UCI, si el proceso fue tratado de forma ambulatoria, tratamiento seguido
- Limitaciones funcionales/secuelas recogidas al alta médica o a la consideración de la incapacidad permanente
Como ayuda para la valoración de la incapacidad puede utilizarse la Escala de Estado Funcional Post –COVID-19 versión en español (PCFS) para valorar el estado funcional; el WPAI Cuestionario para el Deterioro de la Actividad y la Productividad Laboral por dolor (en casos de dolor, artralgias o mialgias) muy útil para valorar el absentismo, el presentismo y la discapacidad; el cuestionario EQ-5D de 5 niveles, puede servir para evaluar el deterioro en el trabajo.
Otros abordajes como cuestionarios para autocumplimentación y selección a posteriori de ítems relacionados con la incapacidad laboral o limitación para el trabajo pueden artefactar los resultados explícitos, aunque indudablemente nos aportan información, que sería más válida de incluir un ítem específico sobre si o no estuvo de baja por COVID y durante cuánto tiempo.
Hay que conocer la perspectiva de los pacientes para una mejor valoración del impacto laboral del SPC.
Síndrome Post UCI.
Los procesos de COVID grave con atención en UCI pueden presentar Síndrome Post UCI (Post Intensive Care Syndrome “PIC”) en ocasiones presente meses después del alta hospitalaria y condicionando alteraciones que pueden modificar su aptitud laboral.
Entre las características del PIC están aparición de dificultades físicas (fatiga, dolor, rigidez muscular, astenia, disestesias, falta de aire), alteraciones cognitivas (dificultades de atención, memoria y lentitud en el procesamiento de información) y problemas emocionales (ansiedad, bajo estado de ánimo, o la posible aparición de estrés postraumático) y alteraciones del sueño.
Valoración de la incapacidad/capacidad laboral por el SPC.
El SPC es una patología emergente, lo que lleva a la necesidad de elaborar un protocolo de evaluación de la capacidad/incapacidad laboral, y un estudio de casos, como hemos señalado, para conocer el impacto en la población trabajadora. Lo que ayudaría a una mejor toma de decisiones al resolver la IT COVID y la valoración de la aptitud. El SPC tiene identidad nosológica propia.
La mayor dificultad en la valoración de la capacidad laboral correcta del SPC, no está en los casos graves o con secuelas severas o tras graves complicaciones sobrevenidas, con expresión limitante tanto a la exploración como en pruebas funcionales, sino que se centra en los casos límites entre lo incapacitante o no, es decir esos supuestos con síntomas difusos o de mayor dificultad de objetivar su limitación funcional por fatiga, astenia, sensación de falta de aire, trastornos del ánimo, adaptativos, de la atención, del sueño mareos, las artralgias o las mialgias. Muchos pacientes con SPC tienen pruebas diagnósticas o funcionales o analíticas no concluyentes, incluso puede existir inconsistencia de los síntomas en relación con la enfermedad respiratoria, lo que dificulta aún más la evaluación objetiva de los síntomas del SPC, lo que no hay que confundir con la inexistencia de limitaciones funcionales, y su carácter impeditivo laboral.
El colectivo tratado ambulatoriamente es el que puede escaparse al control médico directo y al seguimiento de sus síntomas y se hace imprescindible conocer en cuánto son de limitantes y persistentes estos síntomas.
3.- Aspectos preventivos ante el Síndrome Post COVID.
Se requiere un abordaje integral de la rehabilitación de los pacientes con SPC, partiendo de la premisa prioritaria preventiva: adquirir conciencia de su existencia y las situaciones limitantes que presenta.
La mejor prevención del SPC, es conocer su existencia, y darle valor. Dado que la mayoría de los casos de COVID-19, fueron atendidos de forma ambulatoria a domicilio, sin hospitalización, es necesario un adecuado seguimiento de estos procesos en atención primaria, la implementación de la atención telefónica en estos supuestos conlleva la necesidad de una especial y específica valoración de los síntomas del SPC y abordar su mejor tratamiento, para aminorar su efecto incapacitante temporal o permanente. Para ello se debe proceder a la evaluación respiratoria, neuropsicológica y cardiovascular, el tratamiento temprano de los síntomas del SPC y ponderar su carácter incapacitante laboral.
La colaboración de los servicios de prevención en la incapacidad temporal21 y su información sobre las condiciones y riesgos del trabajo sería elemental para la adecuada toma de decisiones en la IT COVID-19 si esta implicación fuera más allá de las situaciones especial sensibilidad y especial vulnerabilidad y los contagios en la empresa, procediendo a la valoración mediante informe de los riesgos y condiciones de trabajo en el resto de los supuestos infección fuera del trabajo, de tal manera que se apoyara mediante informe del servicio de prevención, el mantenimiento o el alta de la incapacidad temporal laboral, pues no en vano la IT es por definición la situación de enfermedad que causa impedimento para el trabajo y por ello desde primaria se hace imprescindible conocer el tipo de trabajo, para evaluar la continuidad en IT, así mismo y con esta información se evitaría la controversia entre el alta laboral tras IT y la declaración de no apto por parte del servicio de prevención al retorno laboral24.
Un momento clave en la adecuada valoración preventiva del SPC tras IT COVID por infección es cuando se ha procedido al alta médica, o la no consideración de la incapacidad permanente tras agotamiento del periodo máximo de IT, pues habrá de valorarse la aptitud, las posibles medidas de adaptación o cambio de puesto o no apto temporal, en virtud de los síntomas todavía presentes y que a pesar del alta médica pueda mantener el trabajador alguna limitación funcional que desde la perspectiva de la seguridad, la vigilancia de la salud laboral, y por ello desde la perspectiva preventiva laboral obligara a la implantación de medidas que condicionen la valoración de la aptitud laboral.
Es imprescindible conocer qué síntomas presenta el trabajador con SPC y qué trabajo desempeña cuando evaluamos el alta de la IT COVID, sin minimizar su expresión incapacitante laboral y si con una valoración adecuada y protocolizada del SPC para una adecuada evaluación de la incapacidad temporal y un correcto retorno laboral saludable.
4.- Conclusiones y propuestas.
El COVID 19 no es solo una enfermedad respiratoria de dos semanas, puede afectar a muchos sistemas de órganos diferentes y puede persistir durante meses. Para conocer mejor el Síndrome Post COVID se precisan estudios que analicen órganos afectados, además de los pulmones, evolución de la infección, edad, sexo, morbilidad previa, deterioro por aparatos o sistemas en la fase aguda, pacientes hospitalizados, pacientes que estuvieron en UCI, pacientes con atención domiciliaria, momento en que alcanzaron la “curación”, síntomas persistentes y su duración desde la infección.
Es necesario investigar sobre las causas de la fatiga, la disnea, la tos, los vértigos, las mialgias, las artralgias, las afecciones psíquicas, entre otros síntomas propios del Síndrome Post COVID, sobre todo cuando no existieron graves complicaciones, y no se tienen constancia por negatividad de las pruebas de qué es lo que está causando los síntomas persistentes; en ocasiones algunos de estos síntomas en comunes a otra afección la fatiga crónica (cansancio físico y mental).
Como lo ha advertido la OMS reiteradamente este cuadro de síntomas persistentes también afecta a jóvenes y a pacientes no hospitalizados. El COVID-19 prolongado y los síntomas persistentes, afectan también a pacientes ambulatorios (no hospitalizados) incluso a adultos jóvenes y personas con pocas o ninguna afección médica subyacente crónica16,17.
Hay que incluir en la valoración del impacto en la incapacidad laboral tanto a pacientes con COVID grave (hospitalizados, con o sin atención en UCI) como al COVID leve (pacientes tratados a domicilio sin hospitalización) pues ha quedado evidenciado que el SPC se presenta en ambos tipos.
Se precisa un enfoque multidisciplinario en la atención y seguimiento de los pacientes con Síndrome Post COVID, así como estudios de seguimiento a lo largo del tiempo para dilucidar las consecuencias para la salud del COVID-1918.
En cualquier caso, es obligado abordar las consecuencias a largo plazo, el impacto del COVID-19 en la aptitud laboral y la calidad de vida, y especialmente de quienes padecen el Síndrome Post COVID19.
SPC es por definición la persistencia de síntomas de COVID-19 más allá de lo esperado. Si bien está sin determinar su inclusión específica en la CIE 10, a pesar del anuncio de la OMS 14 diciembre 2020, si bien especifica que la denominación del COVID prolongado será la de Síndrome Post COVID22
La fatiga, la disnea persistente y los síntomas neuropsicológicos son los tres grupos sintomáticos más habituales del SPC12. Pero se estima que son alrededor de más de 50 signos y síntomas que pueden presentarse, pero entre ellos los que más destacan son: La fatiga, la falta de aire al respirar, la tos, el dolor en las articulaciones, y el dolor en el pecho. Otros signos y síntomas que se pueden presentar a largo plazo son: Mialgias, cefaleas, taquicardias, pérdida del olfato o del gusto, problemas de memoria, de concentración, o para dormir, erupciones o pérdida del cabello.
Los efectos neuropsiquiátricos del COVID son evidentes pudiendo presentar ansiedad, depresión, niebla mental(desorientación, confusión y dificultad para concentrarse)21; por tanto, deben ser objeto de evaluación de la capacidad laboral de forma específica, dado su posible impacto laboral limitante.
Valorar la incapacidad/capacidad laboral por SPC supone la evaluación de sus síntomas y conocer en cuánto son de limitantes e impeditivos para el trabajo.
El SPC es una patología emergente, lo que lleva a la necesidad de elaborar un protocolo de evaluación de la capacidad/incapacidad laboral, y un estudio de casos para conocer el impacto en la población trabajadora. Lo que ayudaría a una mejor toma de decisiones al resolver la IT COVID y la valoración de la aptitud. El SPC tiene identidad nosológica propia.
Hay que investigar sobre la repercusión del SPC en población trabajadora y en cuánto y hasta cuándo estas limitaciones repercuten en su capacidad laboral, y como han condicionado la prolongación de la IT o dificultar cuando no impedir el retorno al trabajo, por ello planteamos la propuesta de estudio de la incapacidad laboral por SPC, y su metodología analizando casos, recogiendo datos de IT de más de 90 días: Edad, sexo, trabajo. Días de IT, si hubo recaída en IT; si causó Incapacidad Permanente. Antecedentes de morbilidad previos, evolución clínica del proceso, complicaciones por aparatos, si hubo ingreso hospitalario, si hubo atención en UCI, si el proceso fue tratado de forma ambulatoria. Limitaciones funcionales/secuelas recogidas al alta médica o a la consideración de la incapacidad permanente.
Se requiere un abordaje integral de la rehabilitación de los pacientes con SPC, así como adquirir conciencia de su existencia y las situaciones limitantes que presenta, para prevenir daños prolongados de la aptitud y capacidad laboral
El SPC influye en la prolongación de la IT por COVID, minimizar su expresión incapacitante puede conllevar un perjuicio en la salud laboral, dificultando un retorno saludable tras la infección.
Hay que dar valor el SPC y su repercusión la calidad de vida y en la salud, incluyendo la salud laboral, así como la afectación de la aptitud laboral.
El SPC supone una disminución de la calidad de la vida. La fatiga, la astenia, las mialgias, las artralgias, la sensación de falta de aire, los trastornos del ánimo, del sueño, y de la cognición son factores de mal pronóstico al retorno laboral.
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23 Procedimiento de Actuación para los Servicios de Prevención de Riesgos Laborales frente a la exposición al SARS‐CoV‐2 15 de febrero de 2021, 13ª actualización
24Vicente Pardo, José Manuel. (2017). No apto, pero no incapacitado. La controversia del ser o no ser. Medicina y Seguridad del Trabajo, 63(247), 131-158.
http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2017000200131&lng=es&tlng=es.













