
Mucho antes de que existiera la prevención de riesgos laborales tal y como la entendemos hoy, ya se hablaba de enfermedades profesionales. Este tratado, de gran valor histórico y científico, aborda de forma minuciosa los principales padecimientos físicos y mentales que afectaban a los tripulantes de los barcos de guerra y mercantes. Lejos de ser una simple descripción clínica, el autor estructura su obra en torno a la prevención y el tratamiento, ofreciendo medidas higiénicas, alimentarias, organizativas y médicas con un enfoque sorprendentemente moderno.
Entre los riesgos identificados destacan el escorbuto, las enfermedades infecciosas por hacinamiento e insalubridad, los efectos del estrés prolongado en el mar, el agotamiento físico, y las patologías derivadas de una alimentación inadecuada y la falta de higiene. El autor hace una llamada a los responsables de las embarcaciones para que asuman un papel activo en el cuidado de la salud de las tripulaciones, abogando por una mayor racionalidad en la organización de los turnos, la calidad del alimento y la ventilación de los espacios cerrados.
Desde una perspectiva actual, el tratado resulta no solo revelador por su contenido médico, sino también por su anticipación a conceptos básicos de la prevención moderna: vigilancia de la salud, condiciones de trabajo, promoción de la salud laboral o ergonomía en entornos hostiles. Todo ello en un contexto en el que aún no existía una normativa laboral ni se reconocían formalmente las enfermedades profesionales.
Recuperar y divulgar obras como esta nos recuerda que la preocupación por la salud de los trabajadores tiene profundas raíces históricas. Y que, incluso en el contexto más adverso —como una travesía oceánica sin recursos ni tecnología— ya se intuía que proteger la salud de quienes trabajan no era un gasto, sino una necesidad vital para la seguridad y el rendimiento colectivo.
Visto en: Invassat
Fuente Original: Universidad de Cádiz














