Pautas para la identificación y evaluación de riesgos ergonómicos que puedan causar TME y su inclusión en la planificación preventiva
Los trastornos musculoesqueléticos (TME) representan uno de los principales problemas de salud laboral. Para prevenirlos, es necesario contar con un proceso sistemático de identificación, evaluación y planificación preventiva que abarque las condiciones del puesto de trabajo y las características de la persona trabajadora.
🔹 Fase 1. Información del puesto de trabajo
Se recopilan los datos esenciales: descripción de tareas habituales y no habituales, equipos utilizados, entorno de trabajo y posibles exposiciones (químicas, físicas o psicosociales).
🔹 Fase 2. Evaluación del puesto de trabajo
-
Identificación de riesgos asociados: repetitividad, posturas forzadas, aplicación de fuerza, manipulación manual de cargas, empuje/arrastre o movilización de personas.
-
Caracterización del riesgo: primero se aplican métodos de identificación y evaluación sencilla (checklists, ecuaciones, tablas de referencia); si el riesgo es no aceptable o requiere mayor detalle, se recurre a métodos avanzados (OCRA, REBA, RULA, NIOSH, ISO 11228, Snook & Ciriello, entre otros).
🔹 Fase 3. Planificación preventiva
Las medidas preventivas se clasifican en:
-
Obligatorias: derivadas de la normativa vigente (Ley 31/1995, RD 39/1997, RD 487/1997, etc.).
-
No obligatorias: basadas en metodologías y criterios técnicos de referencia.
-
Buenas prácticas: aquellas que, sin ser normativas, contribuyen a reducir riesgos y fomentar hábitos saludables.
Además, se debe considerar la sensibilidad individual de la persona trabajadora (p. ej., tras reincorporación por baja médica o por condiciones específicas).
Integrar la ergonomía en la gestión preventiva no solo permite cumplir la normativa, sino que ayuda a diseñar puestos más seguros, adaptados y saludables, reduciendo la incidencia de TME y mejorando la productividad y el bienestar de la plantilla.















