
La actividad en peluquería y estética constituye uno de los sectores con mayor exposición combinada a agentes químicos peligrosos y factores ergonómicos de alto impacto, según detalla la guía técnica del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo de la Comunidad de Madrid . A pesar de tratarse de entornos aparentemente inocuos, la literatura científica y los datos de enfermedades profesionales revelan una incidencia significativa de dermatitis, asma ocupacional y trastornos musculoesqueléticos derivados de la práctica diaria.
En el plano químico, los productos cosméticos utilizados —tintes, decolorantes, alisadores, emulsiones y mezclas activadas— contienen sustancias clasificadas como irritantes, sensibilizantes, mutagénicas o incluso carcinógenas, según el Reglamento (CE) 1272/2008. La guía identifica compuestos como persulfatos, amoníaco, p-fenilendiamina, resorcinol, hidroquinona y formaldehído, todos ellos asociados a dermatitis alérgica, rinitis, asma o daños oculares. La vía dérmica y la inhalación representan los principales modos de entrada, amplificados por la manipulación directa, la preparación de mezclas y las deficiencias habituales en ventilación.
En paralelo, la carga ergonómica resulta igualmente crítica. El documento evidencia que las tareas habituales —corte, secado, peinado, aplicación de tintes, manicura o depilación— implican posturas forzadas, elevación repetida de brazos, desviaciones de muñeca, trabajo estático prolongado y ausencia de pausas. Estos factores están directamente vinculados con lesiones como síndrome del túnel carpiano, epicondilitis, tendinitis del manguito rotador, lumbalgias y varices, registradas en el sistema CEPROSS en 2018 y 2019 .
Para reducir estos riesgos, la guía establece un conjunto de medidas clave:
– Sustitución de sustancias peligrosas cuando sea técnicamente viable.
– Ventilación general y extracción localizada, especialmente en la preparación de mezclas.
– Guantes adecuados categoría III, protección ocular y, cuando proceda, protección respiratoria (FFP2 o filtros para gases inorgánicos).
– Diseño ergonómico del puesto, regulación en altura de mobiliario, herramientas de bajo peso y bajo nivel sonoro, alternancia postural y pausas programadas.
– Formación específica y vigilancia de la salud, con especial atención a trabajadoras embarazadas.
El sector peluquería requiere un enfoque preventivo altamente especializado. Integrar criterios de higiene industrial y ergonomía no solo reduce daños, sino que eleva la profesionalidad y la calidad del servicio.















