Prevención de trastornos musculoesqueléticos mediante exoesqueletos en el sector sanitario: evidencia, viabilidad e impacto preventivo
Autoras: Lola Espigares Navarro y Elena Ferreño Nerín
La investigación presentada por Lola Espigares Navarro (Badalona Serveis Assistencials) y Elena Ferreño Nerín(Mancomunitat Sanitària de Prevenció) durante el V Congreso Internacional Prevencionar (Madrid, 24–26 septiembre 2025) analiza la viabilidad del uso de exoesqueletos pasivos para reducir los trastornos musculoesqueléticos (TME)asociados a la movilización de pacientes, una de las tareas más exigentes en el ámbito sanitario.
Los TME representan una de las principales causas de baja laboral en el sector sociosanitario. Según datos citados en el trabajo , el 47% del personal vinculado a actividades asistenciales declaró dolor de espalda en 2020, y el 34,8% de las lesiones por sobreesfuerzo registradas en 2022 afectaron a la zona lumbar. Estas cifras evidencian un riesgo biomecánico creciente, agravado por el envejecimiento de la población atendida y la disminución progresiva de la capacidad física del personal.
El estudio evalúa el exoesqueleto Muscle Suit Every, diseñado para disminuir la carga lumbar durante tareas en flexión y manipulación. Para ello, se llevó a cabo un análisis electromiográfico (EMG) comparando la actividad muscular con y sin exoesqueleto en una tarea tipo: la transferencia cama–silla, realizada por seis profesionales (celadores y auxiliares) en un entorno real de trabajo. Asimismo, se integró una evaluación de usabilidad mediante cuestionario y metodología Think Aloud.
Los resultados son concluyentes: la actividad muscular se redujo significativamente en todos los grupos evaluados, alcanzando una disminución media del 11,5% en los picos de mayor esfuerzo (P95), con reducciones destacadas en trapecio derecho y erectores espinales . El 83% de los participantes manifestó que el exoesqueleto facilitaba la movilización.
Las autoras concluyen que los exoesqueletos son una herramienta preventiva prometedora, capaz de disminuir la carga física y contribuir a la reducción del riesgo de TME. No obstante, recuerdan que no sustituyen otras medidas preventivas y que es necesario realizar estudios a mayor escala y a largo plazo para confirmar su impacto real en la salud laboral.















