
La NTP 1219 (2025) del INSST actualiza y sustituye a la NTP 718, alineando los criterios técnicos de la ropa de protección de alta visibilidad (AV) con el Reglamento (UE) 2016/425 sobre EPI y con las normas técnicas actualmente vigentes. Su objetivo es proporcionar criterios técnicos para la selección, diseño, marcado, uso y mantenimiento de los EPI destinados a prevenir atropellos y colisiones, especialmente en situaciones de riesgo alto .
La NTP distingue claramente entre dos marcos normativos: la UNE-EN ISO 20471, aplicable a situaciones de riesgo alto, y la EN 17353:2020+A1:2025, orientada a riesgo medio. Aunque ambas buscan mejorar la visibilidad del usuario, difieren en su ámbito de aplicación, tipo de equipos y prestaciones. La ropa certificada conforme a la ISO 20471 garantiza visibilidad diurna y nocturna simultánea, mientras que la EN 17353 contempla diferentes tipos (A, B y AB) en función de las condiciones de iluminación .
Desde el punto de vista técnico, la visibilidad se logra mediante la combinación de material fluorescente (mejora la visibilidad diurna mediante emisión de radiación visible) y material retrorreflectante (retorna la luz hacia su fuente, esencial en condiciones nocturnas o de baja iluminación). Ambos materiales deben cumplir requisitos fotométricos específicos, además de los requisitos generales de la UNE-EN ISO 13688 en cuanto a resistencia, ergonomía y estabilidad dimensional .
La NTP clasifica la ropa de AV en tres clases (1, 2 y 3), en función de la superficie mínima de material visible. A mayor clase, mayor nivel de protección. La clase puede alcanzarse mediante una prenda única o mediante la combinación de varias, siempre que así se indique en el marcado y en las instrucciones del fabricante. Se establecen criterios estrictos de diseño, incluyendo la visibilidad 360°, la disposición de bandas retrorreflectantes, su anchura mínima, continuidad y ubicación estratégica para favorecer el reconocimiento del movimiento humano .
En cuanto a la selección del EPI, la NTP insiste en que debe basarse en la evaluación de riesgos, considerando factores como la velocidad de los vehículos, el tipo de “usuario de carretera” (activo o pasivo), condiciones ambientales y densidad del tráfico. Para usuarios pasivos expuestos a velocidades superiores a 60 km/h, se recomienda ropa de clase 3. Finalmente, se subraya la importancia del uso correcto, mantenimiento, inspección periódica y formación del trabajador, advirtiendo que la pérdida de propiedades fotométricas, modificaciones no autorizadas o un uso inadecuado comprometen gravemente la eficacia preventiva del EPI














