
La evaluación del riesgo químico por inhalación es uno de los grandes retos de la higiene industrial. Sin embargo, no todos los entornos de trabajo responden igual a los métodos generales de evaluación. Hay sectores en los que la exposición a sustancias químicas presenta características muy particulares y exige una aproximación más precisa, más contextualizada y mejor adaptada a la realidad del puesto de trabajo.
Este es precisamente el punto de partida del artículo científico “Evaluation of the suitability of COSHH Essentials for qualitative assessment of inhalation risk from chemical agents in perfume laboratories: a new perspective”, publicado en el International Journal of Occupational Safety and Ergonomics, y firmado por Pilar Lorenzale Algarra, Agustín Sánchez-Toledo, Alejandro Guillen Riquelme, Juan José Agún-González y Raúl Aguilar-Elena. El trabajo analiza la idoneidad del método COSHH Essentials para evaluar cualitativamente el riesgo por inhalación de agentes químicos en laboratorios de perfumería y propone una metodología complementaria más ajustada a este tipo de exposición.
El artículo parte de una realidad poco abordada en la prevención de riesgos laborales: los profesionales de la perfumería trabajan habitualmente con un elevado número de sustancias químicas, muchas de ellas volátiles, y algunas con posibles efectos peligrosos por inhalación. Además, en el caso de perfumistas y evaluadores olfativos, la exposición no es accidental ni indirecta, sino que forma parte de la propia tarea. La evaluación de aromas exige acercar tiras olfativas o viales a la nariz, generando exposiciones breves, repetidas y a muy corta distancia de la zona respiratoria.
Esta particularidad es clave. Mientras que en muchos entornos industriales la exposición química se produce por presencia ambiental de vapores, aerosoles o partículas, en los laboratorios de perfumería la fuente de exposición puede situarse a apenas unos centímetros de la nariz. Por ello, los autores advierten de que los métodos cualitativos generales pueden no captar adecuadamente el riesgo real cuando la actividad implica una exposición olfativa intencionada.
El estudio evaluó 626 sustancias presentes en la paleta de un perfumista. Para ello, se aplicó inicialmente el método COSHH Essentials, una herramienta ampliamente utilizada para la evaluación cualitativa del riesgo químico, basada en variables como la peligrosidad de la sustancia, su volatilidad y la cantidad utilizada. Este método permite clasificar las sustancias en diferentes niveles de riesgo y asociar dichos niveles a medidas de control, como ventilación general, extracción localizada, sistemas cerrados o medidas avanzadas diseñadas por expertos.
Los resultados obtenidos mediante COSHH Essentials identificaron 76 sustancias peligrosas. No obstante, los investigadores desarrollaron también una metodología complementaria que incorporaba aspectos que el modelo general no contempla con suficiente detalle: el análisis molecular de los componentes peligrosos, los patrones reales de exposición, los valores límite de exposición profesional y una estimación conservadora de la dosis inhalada durante la evaluación olfativa. Con este enfoque mejorado se identificaron 81 sustancias, incluyendo cinco adicionales que requerirían ventilación localizada.
La diferencia puede parecer pequeña en términos absolutos, pero tiene una gran importancia preventiva. En evaluación del riesgo químico, identificar cinco sustancias que pueden requerir una medida técnica de control más exigente puede marcar la diferencia entre una prevención genérica y una prevención realmente ajustada al riesgo. El estudio pone así de manifiesto que COSHH Essentials puede ser útil como punto de partida, pero puede quedarse corto cuando se aplica en entornos con exposiciones muy específicas.
Uno de los aspectos más relevantes del artículo es la diferenciación entre dos grupos de exposición. Por un lado, los trabajadores con exposición intencionada, como perfumistas y evaluadores olfativos, cuya tarea implica inhalar directamente pequeñas cantidades de sustancias para valorar su perfil aromático. Por otro, los trabajadores con exposición no intencionada, como formuladores o manipuladores, cuya exposición se produce de forma más convencional, a través del ambiente de trabajo.
Esta distinción resulta esencial desde el punto de vista preventivo. No es lo mismo manipular una sustancia en un laboratorio con ventilación general o extracción localizada que acercarla deliberadamente a la nariz para realizar una evaluación sensorial. En el segundo caso, la exposición puede ser de corta duración, pero muy próxima, repetida y difícil de caracterizar mediante los métodos tradicionales de muestreo ambiental.
La metodología propuesta por los autores introduce una mirada más conservadora y específica. En lugar de limitarse a clasificar la sustancia en función de sus frases H, su volatilidad y la cantidad utilizada, el nuevo enfoque analiza qué moléculas concretas son responsables del peligro, estima la posible dosis inhalada y la compara con valores límite de exposición profesional. Cuando no se dispone de información suficiente sobre la composición, el modelo adopta supuestos conservadores para garantizar un margen de seguridad adecuado.
Este planteamiento responde a una cuestión central en higiene industrial: la evaluación del riesgo no debe depender únicamente de la clasificación genérica de una sustancia, sino también de cómo, cuándo, cuánto y en qué condiciones se produce la exposición. En el caso de los laboratorios de perfumería, la forma de exposición es tan específica que exige una adaptación metodológica.
El artículo también destaca que gran parte de las sustancias evaluadas no presentan riesgo significativo por inhalación en las condiciones habituales de trabajo. Sin embargo, el valor del estudio no está únicamente en cuantificar cuántas sustancias son peligrosas, sino en demostrar que algunos riesgos pueden pasar desapercibidos si se utilizan herramientas no diseñadas para ese contexto concreto.
Desde el punto de vista preventivo, la investigación refuerza una idea fundamental: los métodos cualitativos de evaluación del riesgo químico son herramientas útiles, pero no deben aplicarse de forma automática ni acrítica. Su validez depende del grado de ajuste entre el modelo utilizado y la realidad del proceso de trabajo. Cuando existen exposiciones no convencionales, como ocurre con la evaluación olfativa de fragancias, es necesario complementar los modelos generales con análisis más específicos.
En términos prácticos, el enfoque propuesto permite orientar mejor las medidas preventivas. Algunas sustancias pueden manejarse con ventilación general; otras requieren extracción localizada; y otras, en función de su peligrosidad y patrón de exposición, pueden exigir medidas de contención más estrictas o una evaluación cuantitativa adicional. Esta graduación es especialmente relevante para evitar tanto la infravaloración del riesgo como la aplicación indiscriminada de medidas poco proporcionadas.
La investigación tiene además interés para otros sectores en los que puedan darse exposiciones breves, repetidas y cercanas a sustancias químicas volátiles. Aunque el estudio se centra en laboratorios de perfumería, sus conclusiones pueden ser útiles para cualquier entorno donde la exposición no se produzca únicamente por contaminación ambiental, sino por una interacción directa y próxima entre el trabajador y la sustancia.
Los autores reconocen que la metodología propuesta requiere futuras validaciones mediante mediciones reales de exposición. Esta es una limitación importante, pero también una línea de trabajo necesaria. La combinación entre modelos cualitativos mejorados y datos empíricos permitirá avanzar hacia evaluaciones más robustas, especialmente en sectores con procesos altamente especializados.
En definitiva, el artículo aporta una contribución técnica relevante a la higiene industrial y a la gestión del riesgo químico. Su principal mensaje es claro: COSHH Essentials es una herramienta útil como evaluación preliminar, pero no siempre suficiente. En contextos como los laboratorios de perfumería, donde la exposición es intencionada, repetida y muy próxima a la zona respiratoria, la prevención necesita métodos más sensibles, más conservadores y mejor adaptados al trabajo real.
La evaluación del riesgo químico no puede limitarse a aplicar una matriz. Debe comprender la tarea, la sustancia, la forma de exposición y las condiciones reales en las que trabaja la persona. Solo así es posible diseñar medidas preventivas proporcionadas, eficaces y verdaderamente protectoras.
Referencia del artículo:
Lorenzale Algarra, P., Sánchez-Toledo, A., Guillen Riquelme, A., Agún-González, J. J., & Aguilar-Elena, R. (2026). Evaluation of the suitability of COSHH Essentials for qualitative assessment of inhalation risk from chemical agents in perfume laboratories: a new perspective. International Journal of Occupational Safety and Ergonomics, 32(2), 683-692. DOI: 10.1080/10803548.2025.2575603














