
Autores:
José Manuel Vicente Pardo1, Araceli López-Guillén García2
1 Cátedra Internacional de Medicina Evaluadora y Pericial de la UCAM. Jefe Unidad Médica Equipo Valoración Incapacidades. Instituto Nacional de la Seguridad Social. Gipuzkoa. España.
2 Cátedra Internacional de Medicina Evaluadora y Pericial de la UCAM. Unidad Médica Equipo Valoración Incapacidades Instituto Nacional de la Seguridad Social. Murcia. España.
Abreviaturas:
IT Incapacidad Temporal
INSS Instituto Nacional Seguridad Social
SPS Servicio Público de Salud
MAP Médico de Atención Primaría
CCAA Comunidades Autónomas
EVI Equipo de Valoración de Incapacidades
CC Contingencia Común CCPP Contingencias Profesionales
Introducción.
- El absentismo por incapacidad temporal datos de situación.
- Por qué una IT se prolonga.
- Qué y a quién preocupa del absentismo por IT.
- Paradigma en el absentismo.
Absentismo enfermedad. No es absentismo es enfermedad.
Abuso. Absentismo enfermedad y riesgo moral.
Descontrol. Control y controladores en la IT.
Propuestas de mejora.
1.- Introducción.
Al hablar de absentismo nos referiremos al derivado exclusivamente a la incapacidad temporal por enfermedad común. Pues en las bajas de contingencia no laboral se da un complejo entramado de entidades implicadas, y del sistema de gestión y control, comenzando porque la atención sanitaria se presta por el sistema público de salud y la cooperación en ocasiones de la sanidad privada, no por la entidad pagadora, que entidades ajenas a la prestación sanitaria del SPS, controlan la incapacidad temporal iniciada desde primaria (inspectores médicos del INSS, inspectores Médicos de los SPS) y tienen responsabilidad y capacidad ejecutiva sobre el SPS. Y también nos referiremos en exclusiva a la enfermedad y lesiones no laborales por la muy diversa variabilidad y multicausalidad; múltiples enfermedades no solo las de causa o carácter laboral, múltiples causas biológicas no sólo las traumáticas, y variabilidad impropia muy alta no como en lo laboral donde el riesgo moral o el voluntarismo es casi nulo, así como otras variables ajenas al proceso concreto son también inexistentes incluyendo la pronta prestación de asistencia sanitaria sin dilación tanto en el diagnóstico, la atención y el tratamiento, y no como sucede en la contingencia común donde las listas de espera son una de la múltiples causas en el aumento del absentismo. También porque en el absentismo por contingencia laboral las causas son simples fracaso de la prevención protección y seguridad en el trabajo y el factor asociado de la edad, hay responsabilidad empresarial en la vigilancia y conocimiento del proceso y la entidad que atiende, paga y controla es única la mutua. Sin olvidar que por cada diez bajas por contingencia común sólo hay una baja por contingencia laboral, que el coste total del absentismo por contingencia laboral es sensiblemente menor y que el aumento del absentismo no es equiparable al que se da por contingencia común.
Así que toda referencia al absentismo o a la incapacidad temporal la haremos referida al absentismo por incapacidad temporal por contingencia común o no laboral.
El absentismo por incapacidad temporal datos de situación.
La incapacidad temporal, como prestación económica nos referencia un indicador de gasto en prestaciones, gastos directos e indirectos para la empresa, afecta al sistema productivo y al gasto público.
La situación del absentismo por incapacidad temporal en diciembre 2023, no parece ser halagüeña si analizamos los últimos datos de absentismo del tercer trimestre del año (AMAT ADECCO), con un aumento de bajas laborales que ha provocado un nuevo repunte del absentismo en las empresas, con horas no trabajadas por absentismo que equivalen ya a que 1.074.897 asalariados no hubieran acudido ningún día a su puesto de trabajo, con un aumento de 5,5%, tres décimas más respecto al segundo trimestre del año anterior y cinco décimas más respecto al mismo periodo del año anterior, el absentismo se ha disparado un 66% este año y como consecuencia de todo ello un coste estimado en prestaciones costes directos e indirectos se cifra en 142.000 millones de €, se acerca al gasto en pensiones que es de 159.688 millones de €. El gasto total para las empresas estimado es de 97.624 millones de €, porque dejaron de producir o de prestar servicios y en prestaciones se abonarán 25.000 millones €. El 12% de los trabajadores acumula el 60% de la baja.
Hay una presentación con diferencia territorial donde destacan en el top del absentismo por incapacidad temporal el País Vasco 7,6%, comunidad Valenciana 6,3% y Murcia 6,3% y en contra Baleares 3,4%, Castilla La Mancha 4,8% y Andalucía 4,9%,
Por otra parte, según datos de Seguridad Social cerrados a septiembre 2013 si nos referimos a la duración de las bajas destacan Galicia 71,48, Extremadura 70,54 y Asturias con 63,18 días frente a una menor duración de las bajas en Navarra 28,24 Baleares 28,76 o Cataluña 29,81.
En cuanto a la incidencia media mensual por ‰ trabajadores la mayor incidencia se da en Navarra 46,11 Cataluña 41,90 y País Vasco 39,93 frente a Extremadura con 16,97, C. Valenciana con 21,92 y Asturias con 21,97; tradicional diferencia entre comunidades “más ricas” más industriales con mayor incidencia por mil trabajadores y las pobres o menos industrializadas con menor incidencia, aunque comparativamente mayor duración.
En cuanto a la prevalencia por ‰ trabajadores (procesos abiertos al final del periodo) destacan Melilla con 63,82 ‰ trabajadores, Canarias con 62,80 ‰ y Galicia 60,74 ‰, frente a una menor prevalencia en La Rioja 35,35, Madrid 36,61 o Baleares con 36,82 ‰ trabajadores.
Los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones indican un aumento de las bajas laborales 15 veces mayor al aumento de afiliados a la Seguridad Social, en los dos últimos años.
Si comparamos las bajas y afiliados en los últimos diez años 2012 y 2022 observamos como hubo un 50,5% más bajas frente a tan sólo un 27,7% más afiliados. El coste total de las bajas laborales no profesionales hasta septiembre ascendió a 25.000 millones de euros, lo que supone un incremento del 15% respecto al mismo período del año pasado.

El 67% de las bajas duran menos de 30 días, y si sumamos las bajas que duran entre 31 y 60 días ya el porcentaje asciende al 79%.
Pero son las bajas más largas, el 20% restante, las que más daño hacen a la productividad y la competitividad de las empresas, consumen más recursos sanitarios, tienen mayor riesgo de cronificarse, deterioran más la calidad de vida y mayor dificultad plantean para un retorno saludable1.
Así que, si bien es cierto que la incapacidad temporal es algo más que una prestación económica2, no debemos olvidar lo que cuesta y sus consecuencias socioeconómicas, que como vemos son abrumadoras.
El Real Decreto 2/2023 suprimió el EVI de IT de más de 365 días, Equipo multidisciplinar de Valoración de Incapacidades, órgano colegiado valorador que valoraba procesos de baja al cumplir el año, pasando ahora la responsabilidad al Inspector Médico del INSS. Desde la puesta en marcha de esta norma el 18/5/23 los procesos que prolongan su estancia en baja más allá de los 365 días han aumentado significativamente, porque se han disminuido las altas que el EVI de IT daba (comunicación de dictamen propuesta del órgano colegiado) con respecto a las que desde entonces debe dar en mano el inspector médico, han aumentado las prórrogas, han aumentado los procesos que alcanzan el plazo máximo de 545 días considerablemente e inician expediente de valoración de incapacidad permanente, y aunque en una pequeña proporción también existe una aumento de procesos de incapacidad permanente, que probablemente aumentará en las sentencias del juzgado de lo social.
En definitiva, al aumento del absentismo en IT de menos de 365 días se suma el aumento en los de más de 365 días, entendiendo que estos son procesos más complejos en la valoración y con gran riesgo de cronificarse, y que por tanto el gasto en absentismo se ha disparado, tras la publicación del RD 2/2023 que suprimió el EVI de IT, riesgo que ya se advertía en el artículo sobre novedades en la incapacidad temporal.3
Porqué se prolonga una baja
¿Por qué una IT se prolonga hasta los 365 días o más allá?
Causas propias o derivadas estrictamente del enfermar, la enfermedad (limitaciones) y el impedimento que causan para el trabajo.
- Gravedad del proceso. Intensidad lesional laboral limitante. Tratamientos Intensos, cruentos o con gran servidumbre terapéutica o con cronograma terapéutico prolongado. Mala respuesta al tratamiento, mala evolución, comorbilidad concurrente.
- Envejecimiento de la población como factor de peor evolución y respuesta.
Causas impropias (ajenas al binomio enfermedad/trabajo)
- No diagnóstico temprano (por listas de espera pruebas o derivación especialista)
- No tratamiento en tiempo y forma (listas de espera)
- Mal control de la IT, falta de control, descontrol, dejación, no posibilidad de control, complacencia y procedimientos de gestión ineficientes
- Componente voluntario “alargador” del proceso (riesgo moral)
- Falta de comunicación entre las entidades implicadas en la gestión de la IT y los procedimientos ineficientes.
Sobre estas causas “impropias” procede actuar, para mejorar la salud del trabajador incapacitado, adecuar la situación de baja, y su correcta gestión y control.
Causas en la prolongación de las bajas en los tramos cortos o muy cortos de menos de 1 mes.
Por supuesto las causas propias “enfermedad limitante laboral justifican la IT”.
En cuanto a las causas impropias en este tramo el componente voluntario, y el no control o seguimiento directo exhaustivo o los controles no presenciales pesan en la prolongación. El componente voluntario en este tramo es no ir un miércoles a por el alta o esperar a que pase un puente o unas fiestas para solicitar el alta o esperar a la recogida del parte de confirmación.
Causas en la prolongación de las bajas en los tramos de 1 a 3mes.
Por supuesto las causas propias “enfermedad limitante laboral” justifican la IT y esta duración.
Pero aquí ya entran además de lo referido el componente voluntario y el descontrol, la dilación por tiempo de espera (listas de espera) para pruebas diagnósticas, para tratamiento o derivaciones al especialista como causa directa y de peso en la prolongación de las bajas.
Causas en la prolongación de las bajas a partir de los 3 mes.
Por supuesto las causas propias “enfermedad limitante” laboral justifican la IT y esta duración.
En este tramo tiene mucha trascendencia las listas de espera a tratamiento, más si es quirúrgico, la derivación a especialistas, sobre todo porque derivado al especialista más si es en atención hospitalaria, este especialista no prioriza la valoración entres si es IT o no es IT, atiende por el carácter clínico sólo y no comunica si la respuesta al tratamiento permitiría incorporación al trabajo, es decir, la mala comunicación. También el descontrol o no seguimiento pormenorizado, dilatando el control presencial. Y como no el componente voluntario, pues descansado el paciente de control en corto plazo, maneja los tiempos para solicitar el alta.
Causas en la prolongación de las bajas a partir de los 180 días.
Por supuesto las causas propias “enfermedad limitante” laboral justifican la IT y esta duración; aunque no son las bajas por procesos graves las que más abundan sino los trastornos psiquiátricos menores y los trastornos musculoesqueléticos; lo que enlaza con la trascendencia las listas de espera a tratamiento, más si es quirúrgico, la derivación a especialistas, lo que abunda en estos casos, ya que los más graves suelen estar priorizados, aunque también pesan en estos graves procesos donde existen además otras circunstancias como la inequidad por territorios en las enfermedades graves y la inequidad económica para el acceso a la sanidad privada.
A todo ello se añade el que una baja tan prolongada aumenta en el trabajador la pérdida de calidad de vida, el miedo a no recuperarse, incertidumbre prestacional, incertidumbre laboral y la mayor dificultad al retorno.
En este tramo tiene gran peso la falta de comunicación entre las entidades implicadas, la interna en el propio SPS, Inspección Médica SPS, Inspección Médica INSS y Mutuas, y como no la falta absoluta de comunicación con la medicina de empresa y los servicios de prevención de riesgos laborales.
Sumándose el descontrol o pérdida de la intensidad del control en estos procesos tan largos por parte de atención primaria, espaciándose los mismos y en ocasiones sin control presencial y el alto componente voluntario del trabajador por alargar el proceso.
Qué y a quién preocupa del absentismo por IT
Seguridad Social
Control de la prestación
Aumento del gasto, no proporcionado al aumento del empleo
Coste de la prestación
Empresarios
Subida del absentismo por IT
Coste para la empresa en el pago por IT
Repercusión sistema productivo, costes indirectos
Bajas de corta duración, menor de 15 días (a su cargo)
Sindicatos
Victimización del trabajador enfermo
Situación de absentismo normalizada
No hay más bajas porque los trabajadores abusen sino porque en determinados momentos económicos se pierde el miedo al desempleo por estar de baja estando enfermo
Opinión pública
El coste disparado
El aumento del absentismo
La injustificación de un número elevado de bajas
Que cuestan mucho
Que hay muchos trabajadores en baja
Qué aumenta mucho el absentismo por IT
Qué debiera preocupar del absentismo por IT:
- Porqué procesos se causa la baja
- Y
- En qué trabajos, en que ocupaciones, en qué sectores de la actividad
- Y
- En qué situación laboral
- Y
- En qué tramos etarios (18-30 a., 31 a 40 a., 40 a50 a., 50 a 60 a., más de 60 a
- Y
- Por sexo
- Incidencia de estos procesos por tramos de duración de IT (15 d., 16-30 d., 31 a 60 d., 61 a 120 d., 121 a 180 d., 181 a 365 d, más de 366 d.)
Es decir, lo que debiera de preocupar primeramente es conocer qué procesos causan incapacidad y para qué trabajos y en qué trabajadores y durante qué tiempo (mapa incapacidad). En segundo lugar, por supuesto que controlar aquellas situaciones que no debieran ser IT.
Paradigma en el absentismo.
Estar de baja laboral por enfermedad no supone siempre que se debiera estar de baja. Estar de baja laboral por enfermedad no supone siempre que no se debiera estar de baja. Se debe combatir todo absentismo por incapacidad laboral temporal fraudulento o inadecuado. Se debe prevenir todo absentismo por incapacidad laboral temporal para evitar que la incapacidad aparezca se prorrogue o reaparezca. Es preciso considerar la incapacidad laboral desde la perspectiva del enfermar de la población laboral, es decir, con criterios de salud laboral, más allá de su consideración economicista, que finalmente victimiza al trabajador que la padece acusándole de abusar de la prestación o al sistema sanitario que las contempla acusándole de complicidad. Prevenir el absentismo por incapacidad laboral es prioritario, y redunda en la salud laboral, la creación de entornos laborales saludables y económicamente sostenibles. Ante la disyuntiva de prevenir o combatir el absentismo, actuar de una u otra forma según objetivo mejora de la salud o adecuación del uso de la prestación4.
Este paradigma debe guiarnos cuando valoramos el absentismo tanto desde la gestión, la prevención, la atención sanitaria y los responsables en el control de la IT. Además de los interlocutores sociales y los responsables políticos.
2.- Absentismo enfermedad. No es absentismo es enfermedad.
El absentismo por incapacidad laboral es la ausencia del trabajador al trabajo por encontrarse enfermo e incapacitado de forma temporal por limitaciones funcionales que impiden trabajar.
Así que antes que absentismo hablamos de enfermedad y merma de la capacidad funcional laboral, y por ello la preocupación por el absentismo debiera guardar razón en averiguar y prevenir la enfermedad incapacitante laboral que deriva la salud individual, el enfermar, la evolución y respuesta al tratamiento que precisa para su curación, por tanto, ligada a la prestación de asistencia sanitaria en tiempo y forma idóneas.

El absentismo, a valorar desde la perspectiva de salud laboral es el debido a la incapacidad temporal laboral o “baja”, es ante todo enfermedad del trabajador con consecuencia incapacitante laboral.
La incapacidad es un indicador de salud laboral5,6 de primer orden, el que mejor referencia su pérdida, tanto las ausencias laborales por baja como el no retorno por incapacidad laboral permanente, más allá del habitual uso de la incapacidad como un indicador de “gasto”. La explotación de los datos de incapacidad laboral asociando datos de proceso, trabajador y trabajo permite aportar y conocer datos relativos a su incidencia, duración y prevalencia y “sólo en el ámbito de la población trabajadora”, sirve para adoptar políticas de mejora de salud desde la empresa y desde los poderes públicos y su análisis sirve para establecer un posible nexo causal laboral.
Pero también la incapacidad laboral es un indicador de gestión sanitaria o de resultado, pues refleja la efectividad del sistema sanitario en la atención prestada.
La incapacidad temporal supone un periodo transitorio de pérdida de la salud incapacitante laboral, que condiciona no estar apto para trabajar y estar en espera de curación o mejoría funcional que devuelva al trabajador a la situación de apto para trabajar; bien es cierto que además supone una prestación económica que protege esa situación en la que se está impedido para trabajar de forma temporal.

La incapacidad temporal es una situación transitoria que pude terminar con alta por curación o mejoría funcional suficiente que permite trabajar lo que obliga al retorno laboral o en secuelas incapacitantes permanentes.
En cualquier caso, no confundir el alta médica sanitaria con el alta médica laboral, pues puede ser que un proceso en virtud de su situación funcional y respuesta favorable al tratamiento suponga mejoría suficiente para trabajar teniendo en cuenta los requerimientos del trabajo, pero que precise de continuidad en tratamiento o seguimiento asistencial. Tampoco confundir enfermedad con incapacidad laboral, pues esta se produce cuando las consecuencias de la enfermedad consolidan limitación de funciones requeridas por el trabajo. Tener diabetes o EPOC no supone directamente estar incapacitado laboral.
La incapacidad temporal NO ES ABSENTISMO ES ENFERMEDAD y su correcto análisis partiría de una visión preventiva que analizara las causas e implementara actuaciones de mejora la salud de la población trabajador conociendo procesos más incapacitantes y en que trabajadores (edad y sexo). Lo que obliga a que la Seguridad Social adopte la responsabilidad en efectuar el “mapeo de la incapacidad temporal” o elaboración del Mapa de incapacidad7,8 demandado desde 2015, y que permitiría conocer qué enfermedades incapacitan, a qué trabajadores (edad y sexo) y en qué trabajos y durante cuánto tiempo; así como la publicación periódica del mismo permitiría valorar desde la perspectiva de la salud la evolución de la incapacidad laboral temporal y su impacto, siendo este mapa de la incapacidad una herramienta imprescindible para la correcta gestión de la incapacidad y no solo desde la consideración prestacional o de gasto.
Si conocemos el impacto incapacitante de la pérdida de salud en la población trabajadora se procederá a una correcta gestión y adecuación de recursos atencionales, promocionales, preventivos, reintegradores, y prestacionales en torno a la incapacidad temporal y permanente. Sin conocer qué incapacita laboralmente no se puede hablar de prevención pues no conocemos qué debemos de prevenir, no se puede proteger sin saber aquello que necesita protección, no se puede hablar de calidad de gestión sin registro de datos, no se puede poner remedio a las causas de la incapacidad, sin conocerlas, y no se puede promover la salud laboral sin conocer su impacto incapacitante.
3.- Absentismo enfermedad y riesgo moral9. Abuso.
El absentismo por incapacidad laboral es la ausencia del trabajador al trabajo por encontrarse enfermo e incapacitado de forma temporal por limitaciones funcionales que impiden trabajar.
Pero la incapacidad temporal es una prestación con alto riesgo moral, entendido este como el riesgo que se corre en el uso de la baja por el alto componente voluntario en expresar los síntomas y la respuesta al tratamiento pautado, que puede causar un mal uso en el inicio (exageración sintomática o componente funcional añadido) o en su prolongación o reticencia al alta y el retorno laboral subsiguiente, no refiriendo de forma sincera la mejoría que permitiría la reincorporación laboral.
El riesgo moral sería el tiempo añadido a la baja de forma voluntaria ocultando la mejoría ya producida hasta que al interesado le parezca oportuno expresarlo.

El voluntarismo en la IT y la dificultad de su control
La situación de baja está cargada de voluntarismo en la mayoría de los casos, “uno va a por la baja” y “uno va a por el alta”, y cuanto más inespecífico, difuso o leve el proceso más componente “voluntario”. No se da en los graves o intensos procesos, como tampoco en las bajas por contingencia laboral
Frente a ello o para evitar que ello redunde en un mal uso o abuso es preciso que quién tiene la capacitación y competencia para el alta o considerar no se está incapacitado temporalmente, la ejerza con profesionalidad y compromiso y que además actúe aproximando con la mayor exactitud el momento del reconocimiento y extensión del alta médica laboral al momento en que el trabajador ha recuperado ya su capacidad laboral funcional; y esto es harina de otro costal, pues esto supondría que las entidades implicadas, atención primaria, inspecciones de los servicios públicos e inspectores del INSS, y mutuas disponen de medios personales, profesionales médicos y tiempo agendado para proceder con inmediatez, y esto no siempre es posible, por el déficit estructural existente en cuantos intervinientes están implicados en el seguimiento y control de la baja, así como por los complicados mecanismos no siempre efectivos en la gestión y control de las bajas; y en muchas ocasiones la destacada discordancia entre los “controladores” inspecciones médicas de las CCAA y propuestas de alta de mutuas un 47% que sube al 37% si se referencia sólo a las contestadas.
La incapacidad temporal refugio
Otro componente voluntario, aunque con complicidad en ocasiones del emisor de la baja es el que sucede en la IT refugio o incapacidad temporal refugio, que cubre otras necesidades que no se corresponden al concepto y definición de la baja y que carecen de la protección económica y de confidencialidad que la baja otorga: cuidado de hijos, o de familiares enfermos, malestares, obligaciones personales ineludibles, demandas laborales insatisfechas, frustraciones, o “rebotes” ante acuerdos de empresa o resoluciones contrarias de la seguridad social, atender a problemas o necesidades personales, molestias que no enfermedades incapacitantes, sufrimiento y adversidades de la vida que no enfermedad incapacitante, desmotivación personal, o cubrir necesidades económicas, o en todo caso porque “yo lo valgo” o creencia personal de que se tiene derecho al uso de la baja de cualquier manera aunque se sea consciente de que no procede para cubrir una necesidad que obliga a ello. Así que como vemos puede que la IT refugio de respuesta a un sin fin de problemas sin cauce en la norma de las relaciones laborales, disculpables o sin concienciación de fraude a lo sumo de incorreción, para cuidado de hijos, de familiares enfermos, u otras para obligaciones personales ineludibles; pero en el resto de las mencionadas carecen de excusa alguna justificativa.
El fraude en la IT
Por último, una situación que se da en muy escasas ocasiones es el fraude por simulación o simular se tiene una enfermedad que incapacita o trabajar estando de baja o recurrir a la baja para situaciones de ocio. En cualquier caso, el fraude es un delito, insistir en que el fraude por este tipo de supuestos se da de forma muy anecdótica y es irrelevante en cuanto al peso del absentismo.
No obstante, lo cual en la norma de gestión de la IT en 1997 se citaba expresamente al fraude, aunque se correspondía a “situaciones inadecuadas” y de una forma “eufemística” en el texto de 2014 se alude al fraude, aunque se le cita como utilización indebida de la protección. Tal vez por entender que fraude es toda utilización indebida de la prestación.
4.- Descontrol. Control y controladores en la IT
Control y controladores en la IT hasta los 365 días
- Médico Atención Primaria inicia la baja, la sigue y la finaliza con el alta, más que controlador hace seguimiento de la baja y del tratamiento.
- “Controladores” y capacidad ejecutiva
- Inspección Médica del INSS. Pueden extender alta, controlar las recaídas en baja tras su alta en menos de 180 días y elevar propuestas de Incapacidad Permanente. También pueden atender a las propuestas de alta de mutua sino hubo contestación Inspección SPS.
- Inspección Médica SPS CCAA Pueden extender alta, controlar las recaídas en baja tras su alta en menos de 180 días, elevar propuestas de Incapacidad Permanente y responder a las propuestas de alta de las mutuas.
- Mutuas pueden controlar los procesos y elevar propuestas de alta a la Inspección SPS y de no contestar a la Inspección Médica del INSS.
- Las empresas colaboradoras autogestionan la IT, para emitir partes de baja, confirmación y alta respecto de los trabajadores a su servicio, (por tener asumidas las competencias en la gestión de la asistencia sanitaria y de la IT cc y ccpp)
Las altas del INSS o denegar recaídas tienen hegemonía sobre Inspección SPS y Atención Primaria.

Control y controladores en la IT entre 365-545 días
Inspección Médica del INSS. Pueden extender alta, prorrogar la IT, controlar las recaídas en baja tras su alta en menos de 180 días, controlar las recaídas en baja tras no declaración de incapacidad permanente en menos de 180 días y elevar propuestas de Incapacidad Permanente.
Esta competencia desde el 18 de mayo sustituye a la que tenía el EVI de IT.

Desaparece un órgano colegiado multidisciplinar pasando de una decisión que tomaban 5 miembros sobre un caso a la decisión que debe tomar un inspector médico con reconocimiento presencial y en caso de alta entregarla en mano al trabajador, lo que no es cuestión fácil en procesos tan largos de IT ni pacífica porque salvo excepciones supone una situación muy tensa. Así mismo debe valorar las reclamaciones a sus altas y las recaídas que antes se trataban en el EVI.
Control IT que supera los 545 días supuesto de agotado plazo máximo y considerar Demora si se prevé curación en los siguientes 180 días. Los Equipos de Valoración de Incapacidades (EVI).
Descontrol en la IT. Lo que no se controla se descontrola.
La consideración de una baja consolidada en la emisión de una parte de baja, confirmación o alta es un acto médico que obliga a realizar un reconocimiento médico, tras el cual se procederá a la decisión, señalando diagnóstico y descripción limitación capacidad funcional, para el trabajo, salvo situaciones excepcionales que no permitan la comparecencia obligada del trabajador enfermo, por necesidad de guardar reposo o estar ingresado en un hospital.
Desde Atención Primaria la gestión de bajas es considerada por los médicos de familia como una carga de trabajo de carácter “burocrático” o “administrativo” y que resta tiempo para la atención “clínica” a los pacientes. El recurso a la extensión del parte de baja e incluso los controles para confirmar la situación sin reconocimiento presencial, desde la pandemia se ha hecho demasiado habitual, perdiendo la excepcionalidad; tanto la necesidad del reconocimiento presencial como el alta ante las incomparecencias a control médico está reglada en el Real Decreto de gestión de la incapacidad temporal 625/2014, sirva de paso a añadir en este texto legal explicita que se puede extender parte de baja y alta en el mismo acto siempre que se no exceda de 4 días. Por otra parte, el déficit estructural y de plantillas en atención primaria, condiciona un déficit atencional, con elevada sobrecarga de trabajo, por lo tanto,resulta una sobrecarga añadida a la atención clínica, la gestión de las bajas. Si a ello añadimos que en muchos casos la conflictividad en las consultas de medicina de familia deriva de reacciones, de cuando no agresiones, de los pacientes ante la negativa de una baja o extensión del alta, se complica, aún más, el correcto seguimiento y adecuación de la gestión de la IT. Así que el déficit estructural y la falta de recursos en atención primaria condiciona un deterioro en el control de la IT, o “descontrol”, asumido el control como un acto burocrático y que sobrecarga y perjudica la atención clínica. La cumplimentación del parte es un acto administrativo, pero no la consideración del parte de baja confirmación o alta, debe venir precedida de un reconocimiento médico evaluador de la incapacidad o capacidad laboral y por tanto ES UN ACTO MÉDICO, NO ES UN ACTUACIÓN BUROCRÁTICA. Si algo se vive como ajeno, es difícil implicarse.
La Inspección Médica de los SPS de las CCAA tiene al control de IT hasta los 365 días entre muchas de sus actividades, no siendo esta prioritaria, ni entrando en la gestión por objetivos, es así como debe incentivarse su participación y por eso el INSS mantiene convenio económico con la mayor parte de las CCAA para “mejorar” el control de la IT y aumentar su implicación. Pero además de no ser el control como decíamos algo prioritario entre la multitud de tareas, no asumir esta función como propia y preferente, la falta de personal, la falta efectiva de comunicación entre las partes, cierta desconfianza hacia el INSS, y la complejidad y abigarrada gestión de la IT merman su capacidad eficaz en el control de esta prestación.
La Inspección Médica del INSS tiene competencia no sólo en el control de las ITs hasta los 365 días sino de forma exclusiva desde los 365 días hasta el plazo máximo de 545 días. Pero la falta de personal necesario para este control, es la principal causa del casi (en muchas CCAA nulo control) no control de IT en los primeros 365 días. Téngase en cuenta que mantiene plantillas similares a las que tenía hace 15 años que pierde personal y este no se repone de forma continuada y directa, y que, desde luego, aunque se repusieran las plantillas estas serían altamente insuficientes, pues comparando bajas y afiliados en 2012 y 2022 las bajas han subido un 50,5% y los afiliados en un 27,7%. Además de esta causa del no control y descontrol de la IT súmese el aumento de la complejidad de las mismas, la comunicación poco efectiva e inmediata que debiera existir con primaria y con la inspección, y el fracaso o deterioro en el control correcto de la IT por parte de los intervinientes anteriormente citados, lo que hace particularmente difícil la valoración de las bajas cuando no han sido altas por parte ni de atención primaria ni la inspección médica de las CCAA. Es un colectivo con aumento de las agresiones, y más desde los cambios en el control de la IT de más de 365 por parte de trabajadores.
Las Mutuas en su papel de control de la IT y en su capacidad de proponer altas tropieza con la falta de comunicación en el acceso a la historia clínica y con la no concordancia entre sus propuestas de alta pues tan sólo el 53% de las enviadas son aceptadas, y que sube tan sólo al 63% si se referencia a las contestadas.
La preocupación por el absentismo y el control de la IT ha sido una constante toda una “historia interminable”, en la que desde inicio se ha intentado poner remedio entendiendo debiera hacerse un mejor control, con la preocupación en el gasto, en el deterioro productivo, y en cierta conciencia de abuso.

Por otra parte, los sucesivos cambios normativos han incidido en la duración de la baja, en las entidades de control, en las recaídas o la hegemonía en las decisiones, sin que al parecer se haya actuado correctamente cuando recurrentemente se alude a su “descontrol”.

O tal vez la reforma debe ser más drástica, y desde otras perspectivas, como la preventiva y no sólo prestacional, y basadas en confianza y mejor comunicación entre todas las entidades, incluyendo el ámbito laboral y la mayor profesionalización en el control.
Causas estructurales del descontrol
- Déficit de personal de inspección
- Complejidad e ineficiencia del procedimiento de gestión de IT
- Retraso en los controles
- Déficit de personal médico y recursos atención primaria
- Deterioro de la sanidad pública largas lista de espera para pruebas y tratamientos
- Deterioro de la administración de la seguridad social para poder cumplir con sus competencias
5.- Propuestas de mejora en el absentismo por IT
Las medidas coyunturales no resuelven problemas estructurales y por ello es preciso:
- Reforma drástica en torno a la IT
- Unidades de “salud laboral” (médicos del trabajo) en el área de atención primaria, de apoyo al Médico de Atención Primaria a la hora de evaluar las bajas en las que se precise una valoración específica en relación con el trabajo
- Apoyo al Médico de Atención Primaria desde equipos de Inspección SPS de casos conflictivos o complicados de IT
- Comunicación protocolizada y multidireccional ente el ámbito sanitario (SPS), prestacional o “controlador” (INSS Inspecciones SPS o Mutua) y el preventivo (SPRL, médico empresa)
- Nuevas modalidades de control de la IT, competencias por tramos, profesionalización del control.
- Mejora en el conocimiento del trabajo uso de Ficha Ocupacional, para conocer denominación del puesto, tareas, funciones, riesgos y sobre todo requerimientos para el desempeño del trabajo (capacidades funcionales requeridas)
- Reforma del EVI con mayor componente técnico médico laboral ampliando sus componentes, tanto médico-laborales, como técnico-laborales y eliminando componentes técnico gestor y tramitador. Así mismo retomar el control de la IT de más de 365 días y aumento de cometidos como casos de difícil control en IT de menos de 365 días, arbitrar la controversia entre no apto y no incapacidad. Y si se diera a las mutuas la capacidad de dar alta ser órgano de arbitrio en las reclamaciones que pudieran darse.
- Creación de Equipos de Inspección Médica de Trabajo y Seguridad Social para control del fraude o actuaciones valoradoras preventivas de enfermedades ocupacionales y en su caso sancionadoras, y brindar asesoramiento y apoyo a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.
- Elaboración del Mapa Incapacidad para conocer qué enfermedades incapacitan, de qué manera, a qué trabajadores, con qué edad y sexo, y realizando qué trabajos. No solo si hay muchas bajas o si duran mucho
- Propuestas para mejorar gestión en IT de menos de 365 días:
- Mejora de la atención sanitaria sin listas de espera, mejor comunicación ámbito sanitario, prestacional y preventivo, control efectivo de la IT, implicación de los “controladores”, mejora de “efectivos” inspección, nuevas modalidades de control competencias por tramos, sensibilización uso de prestaciones, mejora en el conocimiento del trabajo.
- Mejor gestión de IT de más de 12 meses:
- Mejora de la atención sanitaria sin listas de espera, mejor comunicación ámbito sanitario prestacional preventivo, mejora de “efectivos” Inspección INSS, mejora en el conocimiento del trabajo, reforma del EVI con mayor componente técnico médico laboral, retomar competencias y asumir otras, sensibilización uso de prestaciones.
Falsas propuestas de mejora
La llamada a las mutuas como “salvadoras de la situación” no es la solución única, ni primordial, ni la más resolutiva. Las mutuas pueden ayudar, pero no solucionar las listas de espera, sino dar solución parcial a determinados procesos por traumatológicos y con distinta capacidad según mutua e implantación territorial. En cuanto a otros procesos no traumatológicos que son una inmensa mayoría carecen de medios personales médicos y recursos. Otorgar la capacidad de dar altas en similitud a las inspecciones médicas, precisaría de una reforma legislativa, que reactivara una antigua capacidad nunca desarrollada, la creación de un órgano de arbitrio a través de la inspección médica o del EVI para resolver las reclamaciones, y disponer de personal idóneo y capacitado para ello.
La inteligencia artificial, el análisis predictivo de situaciones altables, primero requiere que la herramienta esté bien diseñada, con variables claras y algoritmo rico y además que sea de fácil uso, pero suponiendo esto, que no lo es, no es la solución para las altas sin dotación suficiente de personal médico inspector que aplique la indicación de alta con resolución en reconocimiento presencial.
CONCLUSIONES
Y como es cierto hay abuso o uso inadecuado de la baja, que parte del componente voluntario del trabajador en la obtención y/o prolongación de la baja y el alto “riesgo moral” que tiene la incapacidad temporal por contingencia común, es preciso adoptar políticas efectivas de control, así mismo convendría erradicar el “descontrol” actual de las bajas sensibilizando, profesionalizando y formando a los profesionales sanitarios implicados, así como dotar a las inspecciones médicas de medios personales para el control, las plantillas actuales son altamente insuficientes, evitando que la “dejación” de funciones no derive claramente de lo exiguo de sus plantillas no acomodadas en los últimos veinte años al proporcional aumento del volumen de trabajadores y por tanto del número de bajas a controlar.
En cuanto al “descontrol” o mal control de la baja, o control ineficiente concierne a los profesionales sanitarios actuar con responsabilidad máxima en la gestión y control, tanto de quien inicia el proceso, lo sigue y lo finaliza de forma directa el médico de primaria, como los “controladores” inspección médica del INSS, la de los Servicios Públicos de Salud y el control de las mutuas
Para controlar el gasto hay que gastar en personal que controla. Para valorar la adecuación de las situaciones de IT hay que adecuar las plantillas de valoradores. SIN PERSONAL MÉDICO CONTROLADOR NO SE CONTROLA Y LO QUE NO SE CONTROLA SE DESCONTROLA. La merma de plantilla en los médicos inspectores controladores de la IT pasa no solo por reponer las vacantes (plantillas similares a las de 2008) sino incrementar las plantillas acordes con el incremento de trabajadores y de absentismo. La dejación de competencias obligada por la escasez de plantillas obedece a la dejación e incompetencia de la administración de la Seguridad Social.
Cuando preocupa el aumento del absentismo debiera de preocupar primeramente el enfermar del trabajador y adoptar las medidas preventivas para evitar la situación incapacitante, tanto como prevención primaría evitando que la salud se deteriore hasta resultar incapacitante laboral, como en prevención secundaria cuando producida la baja se disponga de los medios diagnósticos y terapéuticos idóneos, tanto en forma, evitando inequidades, como tiempo, minimizando las listas de espera con un sistema sanitario público eficaz, y por último actuar en prevención terciaria cuando incorporado al trabajo tras la baja se haya procedido correctamente al alta constatándose la curación o mejoría que permita trabajar, e incorporado al trabajo se actúe en vigilancia, prevención y protección de la salud laboral. por lo tanto, adecuadas políticas de salud laboral favorecedoras del retorno laboral saludable y duradero.
Tal vez debiéramos alejarnos del dilema de si es enfermedad o abuso o las soluciones “clarifinantes” que a tal fin se han ido y continuaran produciéndose, y proceder a una reforma drástica del concepto, competencias y control de las bajas, y una mejora del sistema sanitario público, salvo que se asuma la deriva del absentismo. Y también actuar analizando el presentismo laboral o trabajar enfermo, una tercera vía a cuestionarse en este asunto, derivado de la presión al trabajador, de una precipitada resolución de la baja o de la precariedad económica que obligan a incorporaciones incorrectas.
La incapacidad temporal es algo más que una prestación económica, y más que absentismo referenciado en muchas ocasiones como un término peyorativo debemos asumir que es primeramente enfermedad incapacitante laboral, con visión preventiva y no sólo prestacional.
LA SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS DEL ABSENTISMO requiere MEJOR GESTIÓN Y MEJOR PREVENCIÓN

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