Aunque pueda parecer un riesgo menor, las pisadas sobre objetos están detrás de un importante número de accidentes laborales leves. Según datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), los golpes y torceduras provocados por tropiezos o pisadas sobre objetos suponen hasta un 12 % de los accidentes con baja en sectores como la industria, la construcción y los servicios.
No suelen aparecer en los titulares, pero generan centenares de días perdidos al año, un coste económico considerable y una señal clara de deficiente orden y limpieza en el entorno laboral.
¿Qué entendemos por pisadas sobre objetos?
Se trata de la situación en la que una persona pisa o tropieza con objetos abandonados o irregularidades del suelo, sin llegar a producirse una caída. Es un tipo de accidente que muchas veces se considera “menor”, pero que puede causar lesiones dolorosas o incapacitantes, especialmente en pies, tobillos y piernas.
Ejemplos típicos: restos de materiales, cables, herramientas mal colocadas, clavos, virutas, trozos de embalaje, mangueras, piezas metálicas o residuos en las zonas de paso.
El riesgo aumenta si hay iluminación deficiente, falta de señalización, prisas o distracciones.
Causas más frecuentes
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Falta de orden y limpieza en los puestos de trabajo.
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Acumulación de materiales o residuos en pasillos y zonas de tránsito.
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Iluminación insuficiente que oculta obstáculos o restos en el suelo.
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Desorganización del espacio y falta de procedimientos de limpieza.
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Ausencia de señalización y delimitación de las áreas de trabajo.
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Prisas y distracciones durante los desplazamientos o el transporte de materiales.
Lesiones más habituales
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Esguinces y torceduras de tobillo.
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Cortes o punciones por objetos cortantes o punzantes.
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Contusiones y microtraumatismos en pies y piernas.
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Heridas infectadas por cuerpos extraños.
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Dolencias musculoesqueléticas derivadas de movimientos bruscos o posturas forzadas.
Medidas preventivas esenciales
1. Orden y limpieza
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Mantener suelos, pasillos y zonas de paso libres de obstáculos y residuos.
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Retirar de inmediato restos de materiales, virutas y herramientas.
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Disponer de contenedores cercanos a los puestos de trabajo y realizar limpiezas periódicas.
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Implantar la regla básica: “nada en el suelo”.
2. Señalización e iluminación
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Señalizar claramente las zonas de tránsito y evacuación.
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Garantizar una iluminación suficiente y uniforme para detectar objetos o irregularidades.
3. Protección individual
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Utilizar calzado de seguridad con puntera y plantilla reforzada, conforme a la normativa UNE-EN ISO 20345.
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Revisar y mantener el calzado en buen estado para evitar deslizamientos o pérdida de apoyo.
4. Organización y control
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Incluir el riesgo en la evaluación de riesgos laborales.
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Establecer procedimientos de limpieza y revisión diaria de zonas de paso.
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Formar y sensibilizar al personal sobre la importancia del orden y la disciplina preventiva.
Una reflexión final
Una arandela en el suelo o una herramienta mal colocada pueden parecer insignificantes, pero son responsables de miles de incidentes cada año.
La prevención empieza desde el suelo que pisamos: mantener el entorno limpio, iluminado y libre de obstáculos es una de las formas más simples —y más eficaces— de proteger la seguridad de todos.
Porque en prevención, no existen riesgos pequeños, solo hábitos seguros o inseguros.














