La exposición al ruido continúa siendo uno de los riesgos laborales más frecuentes en entornos industriales y agrícolas, y la pérdida auditiva inducida por ruido representa cerca de un tercio de todas las enfermedades profesionales en Europa. Evaluar correctamente la exposición diaria al ruido es fundamental para decidir qué medidas preventivas aplicar, si es obligatorio el uso de protectores auditivos y si se cumplen los valores establecidos por la Directiva Europea 2003/10/CE. Sin embargo, la medición no siempre es sencilla debido a la variabilidad de tareas, los cambios en la duración de las actividades, las características del ruido y las limitaciones de tiempo y recursos.
Un reciente estudio publicado en Safety Science ha analizado por primera vez cómo se comportan las tres estrategias de medición de la ISO 9612:2009 en diferentes entornos industriales reales, comparando el tiempo requerido, la incertidumbre de los resultados y la fiabilidad de cada método.
La ISO 9612:2009 propone tres estrategias para evaluar el nivel de exposición diaria al ruido (LEX,8h). La primera es el Task Based Measurement (TBM), que evalúa por separado cada tarea con niveles de ruido distintos y combina los tiempos de exposición. Es especialmente útil cuando las actividades del puesto son muy variadas. La segunda es el Job Based Measurement (JBM), que caracteriza el puesto mediante mediciones representativas, incluso si hay cierta variabilidad. La tercera es el Full Day Measurement (FDM), la estrategia más directa, que consiste en medir toda la jornada con un dosímetro.
Los resultados del estudio muestran que las estrategias recomendadas por la ISO para cada situación fueron las más eficientes, ya que requirieron menos tiempo tanto en la preparación como en la medición. Además, en la mayoría de los casos también ofrecieron la menor incertidumbre en los resultados, especialmente en puestos fijos o con patrones de trabajo predecibles. Esto es un aspecto clave, ya que pequeñas diferencias en la exposición diaria pueden determinar si una empresa debe implementar medidas colectivas o imponer el uso obligatorio de protectores auditivos.
El estudio también plantea dudas sobre la utilidad práctica del método JBM. Si la elección se basara exclusivamente en la incertidumbre, la estrategia FDM suele ser más fiable y más sencilla de aplicar, aunque requiera más tiempo. Los autores señalan que, en muchas ocasiones, resulta más directo utilizar siempre FDM, lo que pone en cuestión la aplicación del método basado en el puesto.
En el caso de las pequeñas y medianas empresas, la elección de la estrategia es aún más relevante, ya que muchas externalizan las mediciones debido a la falta de tiempo, formación o equipos. La estrategia elegida influye directamente en el coste del servicio, en la interrupción de la actividad y en la calidad del resultado final.
Una medición incorrecta puede tener importantes implicaciones preventivas y económicas. Si se sobreestima la exposición al ruido, se pueden obligar medidas innecesarias o el uso de protectores que generen molestias y costes adicionales. Si se subestima, aumenta el riesgo de pérdida auditiva, se compromete la salud del trabajador y la responsabilidad legal de la empresa.
El estudio aporta una conclusión clara: la estrategia de medición elegida tiene un impacto directo en la calidad, precisión y eficiencia del proceso. Medir bien exige escoger el método adecuado, y esa elección es tan importante como el propio proceso de medición. Si la prevención quiere ser eficaz, la estrategia no es un detalle técnico: es parte esencial del éxito preventivo.















